San Rafael y Córdoba: la historia de una ciudad que mantiene viva su devoción al arcángel custodio

San Rafael y Córdoba: la historia de una ciudad que mantiene viva su devoción al arcángel custodio

Córdoba celebrará este sábado 24 de octubre la festividad de san Rafael, el arcángel al que sus habitantes veneran desde hace siglos como custodio de la ciudad. Se trata de una de las devociones religiosas más arraigadas de la capital andaluza, presente en sus iglesias, plazas, calles y monumentos, y estrechamente vinculada a la historia de la ciudad.

A diferencia de otros lugares, donde la celebración de los arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael se reúne el 29 de septiembre, Córdoba conserva el 24 de octubre como fecha propia dedicada a su custodio, de acuerdo con una tradición que se remonta varios siglos atrás.

Una devoción vinculada a las epidemias que sufrió Córdoba

El origen de la especial veneración cordobesa por san Rafael está relacionado con las epidemias que afectaron a la ciudad y con una serie de apariciones transmitidas por la tradición religiosa local.

Uno de los episodios más conocidos se sitúa en 1578, cuando, según la tradición, el arcángel se manifestó al sacerdote Andrés de Roelas y le comunicó que Dios lo había designado protector de Córdoba.

La narración conserva una frase especialmente conocida entre los devotos: «Yo te juro, por Jesucristo Crucificado, que soy Rafael, ángel a quien Dios tiene puesto por guarda de esta ciudad».

Esta tradición quedó unida a la protección de Córdoba frente a la peste y dio origen a diversas manifestaciones de piedad popular.

La Diócesis de Córdoba ha recordado este año la historia de la aparición y su relación con la Basílica del Juramento de San Rafael, levantada en el lugar asociado a aquel acontecimiento.

Desde entonces, la figura del arcángel ocupa un lugar singular en la identidad religiosa de la ciudad, cuyos habitantes han mantenido la costumbre de invocarlo como protector y custodio.

Los triunfos de san Rafael, una seña de identidad de Córdoba

Una de las expresiones más características de esta devoción son los llamados triunfos de san Rafael, monumentos erigidos en diferentes puntos de Córdoba en honor del arcángel.

Estas construcciones, generalmente coronadas por su imagen, comenzaron a extenderse durante la Edad Moderna y se convirtieron en símbolos de agradecimiento y confianza en su protección.

Entre los más conocidos se encuentra el Triunfo de San Rafael situado junto a la Mezquita-Catedral, cuya construcción se desarrolló durante el siglo XVIII y que constituye una de las imágenes más reconocibles del patrimonio religioso cordobés.

Las investigaciones históricas conservadas por la Biblioteca Municipal de Córdoba documentan la importancia de estos monumentos y su relación con las prácticas religiosas de generaciones de cordobeses.

La presencia del arcángel también se extiende al patrimonio artístico de la Catedral, donde se conservan pinturas y esculturas relacionadas con su figura y con la historia de la devoción local.

El arcángel que acompañó a Tobías

La veneración a san Rafael tiene su fundamento bíblico en el libro de Tobías, que presenta al arcángel como enviado de Dios para acompañar, proteger y sanar.

En el relato, Rafael guía al joven Tobías durante su viaje, interviene en la curación de la ceguera de su padre y participa en la liberación de Sara de la aflicción que padecía.

Al revelar finalmente su identidad, el arcángel se presenta como uno de los siete ángeles que están ante la gloria del Señor.

Su nombre, de origen hebreo, significa «Dios cura», y la tradición cristiana lo ha invocado especialmente como protector de los viajeros y de los enfermos.

Estas funciones explican buena parte de la devoción que los fieles le han profesado a lo largo de la historia, especialmente en momentos de enfermedad y calamidad.

Una celebración que conserva su fecha tradicional

La fiesta cordobesa del 24 de octubre mantiene una particularidad litúrgica. En el calendario romano anterior a las reformas posteriores al Concilio Vaticano II, san Rafael tenía una celebración propia en esta fecha.

Actualmente, el calendario romano general reúne la fiesta de los tres arcángeles el 29 de septiembre, aunque Córdoba conserva su celebración local en honor del custodio de la ciudad.

La festividad continúa formando parte de la vida religiosa cordobesa y se celebra tradicionalmente con actos de culto en su honor, especialmente en la Basílica del Juramento, uno de los principales lugares asociados a esta devoción.

La permanencia de estas celebraciones, junto con los triunfos, las imágenes religiosas y las tradiciones populares, refleja la estrecha relación entre la historia de Córdoba y la veneración a san Rafael, una devoción transmitida durante generaciones que sigue ocupando un lugar destacado en la vida religiosa de la ciudad.

Ayuda a Infovaticana a seguir informando