La Pontificia Universidad Santo Tomás de Aquino de Roma, conocida como el Angelicum, concedió el viernes 23 de octubre el doctorado honoris causa en Teología al patriarca ecuménico de Constantinopla, Bartolomé I, en reconocimiento a su trayectoria en el diálogo entre la Iglesia católica y las Iglesias ortodoxas.
La ceremonia se celebró durante la inauguración del curso académico 2026-2027, en una jornada dedicada al décimo aniversario del Concilio de Creta, celebrado en 2016. Entre los asistentes estuvieron el secretario de Estado vaticano, cardenal Pietro Parolin, y el prefecto del Dicasterio para las Iglesias Orientales, cardenal Claudio Gugerotti.
Koch destaca su trayectoria ecuménica
El cardenal Kurt Koch, prefecto del Dicasterio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, pronunció la laudatio del patriarca, en la que destacó su contribución al desarrollo de las relaciones entre Roma y Constantinopla.
Durante su intervención, Koch recordó que Bartolomé ha firmado más declaraciones conjuntas con los pontífices romanos que cualquier otro patriarca ecuménico en la historia.
El purpurado señaló tres ámbitos principales de su actividad: la reflexión eclesiológica sobre la sinodalidad, la llamada ecoteología y el diálogo teológico entre las Iglesias.
También destacó su apoyo a la Comisión Mixta Internacional para el Diálogo Teológico entre la Iglesia católica y la Iglesia ortodoxa, que durante los últimos años ha trabajado sobre cuestiones relacionadas con la sinodalidad y el ejercicio de la autoridad en la Iglesia.
El Concilio de Creta, diez años después
La jornada académica estuvo dedicada al décimo aniversario del Santo y Gran Concilio de la Iglesia ortodoxa, celebrado en la isla griega de Creta en junio de 2016.
Bartolomé desempeñó un papel destacado en la convocatoria de aquella asamblea, fruto de un largo proceso de preparación entre las distintas Iglesias ortodoxas. Sin embargo, el encuentro no contó con la participación de todas las Iglesias autocéfalas: los patriarcados de Rusia, Antioquía, Bulgaria y Georgia decidieron no asistir.
En su intervención tras recibir el doctorado, titulada «Conciliaridad y comunión en la Iglesia», el patriarca presentó el Concilio como la culminación de más de un siglo de preparación, oración y esperanza.
Bartolomé reconoció la ausencia de algunas Iglesias ortodoxas, aunque defendió que la importancia de la asamblea no debía juzgarse únicamente por el número de participantes ni por sus resultados inmediatos.
El patriarca insistió en que la sinodalidad constituye un elemento esencial de la vida de la Iglesia y señaló que muchas de las cuestiones abordadas en Creta siguen pendientes diez años después.
También se refirió al interés de la Iglesia católica por la sinodalidad durante los pontificados de Francisco y León XIV, y a su relación con el diálogo teológico entre católicos y ortodoxos.
El diálogo entre católicos y ortodoxos
El cardenal Koch destacó asimismo la preocupación de Bartolomé por la protección de la creación y su propuesta de recuperar la sobriedad y la ascesis cristiana frente al consumismo.
En este ámbito, recordó que el patriarca ha relacionado la destrucción de la naturaleza con la responsabilidad moral del hombre ante Dios.
Por su parte, Bartolomé dedicó parte de su intervención a la relación entre primado y sinodalidad, una de las principales cuestiones del diálogo entre Roma y las Iglesias ortodoxas.
El patriarca sostuvo que ambas realidades deben entenderse conjuntamente y advirtió de que un primado separado de la sinodalidad corre el riesgo de convertirse en una autoridad centralizada, mientras que una sinodalidad sin primado puede favorecer la fragmentación.
En este contexto, mencionó los documentos de Rávena de 2007 y Chieti de 2016, elaborados en el marco del diálogo teológico internacional entre católicos y ortodoxos.
El reconocimiento académico fue entregado por el rector del Angelicum, el dominico Thomas Joseph White.
Bartolomé, patriarca ecuménico de Constantinopla desde 1991, se encuentra de visita en Italia, donde tiene previsto desplazarse también a Asís y Loreto.
El doctorado reconoce su trayectoria en las relaciones entre católicos y ortodoxos, que durante las últimas décadas han avanzado mediante declaraciones conjuntas, encuentros y trabajos teológicos. Sin embargo, ambas Iglesias todavía no han restablecido la plena comunión, y entre las principales cuestiones pendientes continúa figurando el ejercicio del primado del obispo de Roma y su relación con la sinodalidad de las Iglesias orientales.