Un grupo de obispos católicos de Estados Unidos se reunió el jueves 22 de octubre con el presidente Donald Trump en el Despacho Oval de la Casa Blanca y rezó por él y por el país. La oración la dirigió el arzobispo de Denver, James Golka, nombrado por León XIV en febrero e instalado en su sede el pasado mes de marzo. Las imágenes las difundieron Margo Martin, asesora de comunicación del presidente, y la cuenta de campaña de Trump, a doce días de las elecciones legislativas de mitad de mandato del 3 de noviembre.
En el vídeo, el presidente aparece sentado ante su escritorio mientras varios obispos lo rodean y algunos apoyan la mano sobre él en un gesto de oración. Golka, de pie a su derecha, da gracias a Dios por la nación, por su gobierno y por la presidencia, y pide la bendición divina sobre el mandatario. Detrás del presidente se encontraba Paula White-Cain, pastora evangélica que dirige la Oficina de Fe de la Casa Blanca. Según el periodista Rocco Palmo, en la imagen pueden reconocerse también el obispo de Dallas, Edward Burns, el de Rapid City, Scott Bullock, y el arzobispo emérito de Kansas City en Kansas, Joseph Naumann.
La explicación de la archidiócesis
La archidiócesis de Denver confirmó el encuentro en una declaración a su publicación diocesana. En ella expresa su respeto por la institución presidencial y su disposición a seguir dialogando sobre la sacralidad de la vida, desde la concepción hasta la muerte natural, y sobre la dignidad de toda persona. Invita además a los fieles a rezar por la nación y por sus gobernantes. En una aclaración posterior, la archidiócesis recordó que la oración por quienes ejercen cargos públicos es una práctica antigua de la Iglesia, fundada en la exhortación de san Pablo a orar por todos los que tienen autoridad, y precisó que el gesto no supone el respaldo a ningún candidato ni partido.
Según The Pillar, la reunión la organizó un responsable de la Heritage Foundation, el centro de estudios conservador de Washington. La Conferencia Episcopal de Estados Unidos ha asegurado que no participó en su preparación.
Un arzobispo en el candelero
El encuentro llega en una semana en la que Golka ya ocupaba titulares. Dos días antes, el lunes 19 de octubre, la archidiócesis de Denver comunicó que el arzobispo había pedido al conocido exorcista Chad Ripperger suspender durante un año sus conferencias y entrevistas públicas, una decisión que el sacerdote aceptó y que ha suscitado una notable polémica entre los católicos estadounidenses. La archidiócesis no ha explicado los motivos de la petición ni ha anunciado sanción canónica alguna.
La forma del gesto en el Despacho Oval también merece una observación. Rezar por un gobernante rodeándolo e imponiéndole las manos es una costumbre arraigada en el mundo evangélico, y los pastores protestantes cercanos a Trump la han repetido en ese mismo despacho desde su primer mandato, hasta convertirla en una cita casi anual. En la tradición católica, en cambio, la imposición de manos está reservada sobre todo a los sacramentos, y las bendiciones siguen las fórmulas del Bendicional, con la invocación trinitaria y la señal de la cruz. Lo que se vio el jueves fue una oración de intercesión en la que el arzobispo pidió a Dios que bendijera al presidente, más próxima al estilo evangélico que a una bendición católica en sentido propio.