El sacerdote Eduardo Martín Clemens, hasta ahora párroco de Santa Cruz y delegado episcopal de Misiones de la Archidiócesis de Sevilla, ha renunciado a sus responsabilidades pastorales después de que un hombre peruano lo acusara de haber abusado sexualmente de él en 1998, cuando tenía 14 años. El sacerdote, de 80 años, niega rotundamente los hechos y sostiene que está siendo víctima de un chantaje económico por parte del denunciante, al que reconoce haber entregado alrededor de 80.000 euros durante los últimos años.
La acusación fue publicada por El País, que recogió el testimonio del denunciante y examinó documentación relativa a los envíos de dinero. Según su relato, los presuntos abusos ocurrieron en Trujillo (Perú), donde Martín Clemens desarrolló parte de su actividad misionera. El hombre presentó una denuncia ante el Arzobispado de Sevilla el pasado mes de agosto.
El sacerdote niega los abusos y asegura que ha sido chantajeado
Tras conocerse las acusaciones, Martín Clemens difundió un comunicado en el que rechazó haber cometido cualquier conducta de carácter sexual contra el denunciante.
«Debo aclarar que no he cometido ninguna agresión, ni violencia y por supuesto ningún tipo de acoso», afirmó el sacerdote, quien aseguró haber recibido las acusaciones «con dolor y extrañeza».
El religioso reconoce que mantuvo una relación de ayuda económica con el denunciante, pero niega que los pagos estuvieran destinados a comprar su silencio. Según su versión, el hombre le solicitó dinero en numerosas ocasiones para atender necesidades familiares y él accedió a ayudarlo durante años.
«La persona que me acusa me ha solicitado recursos de dinero en grandes cantidades en muchas ocasiones y en la última década siempre como ayuda familiar. Cuando ya no podía seguir ayudando, ha comenzado un chantaje con su advertencia de informar a las autoridades religiosas para conseguir su beneficio económico», sostiene en el comunicado.
Martín Clemens asegura que el Arzobispado de Sevilla conoce la situación y manifiesta su disposición a colaborar para esclarecer los hechos.
Más de 80.000 euros en transferencias
El denunciante, identificado por sus iniciales L. B. y actualmente de 43 años, sostiene que conoció al sacerdote cuando era adolescente en Perú. Según su testimonio, Martín Clemens lo convenció para viajar desde Chimbote hasta Trujillo, donde afirma que sufrió los abusos.
El hombre asegura que los pagos recibidos durante los últimos años estaban relacionados con lo sucedido y que el sacerdote pretendía evitar que hiciera públicos los hechos. Como respaldo de su relato ha aportado justificantes de transferencias y giros postales.
La documentación examinada por El País incluye 56 operaciones realizadas a través de Western Union, además de otros envíos bancarios. El propio sacerdote reconoce haber entregado una cantidad superior a los 80.000 euros, aunque insiste en que se trataba de ayuda económica a una persona necesitada.
Las versiones de ambas partes difieren, por tanto, tanto sobre los presuntos abusos como sobre la finalidad de las transferencias.
Renuncia como párroco y delegado de Misiones
Martín Clemens también ha confirmado que ha dejado sus responsabilidades como párroco de Santa Cruz y delegado episcopal de Misiones de Sevilla, aunque desvincula esta decisión de las acusaciones.
Según explica, había solicitado al arzobispo su relevo al alcanzar la edad de jubilación prevista para los párrocos y debido al deterioro de su salud, especialmente durante los últimos meses.
«Al cumplir 75 años y, especialmente, este verano debido al deterioro de mi salud, he presentado mi renuncia», señala en su comunicado.
El sacerdote asegura que la renuncia se ha hecho efectiva esta semana y que no realizará nuevas declaraciones para no entorpecer el procedimiento correspondiente.
Una larga trayectoria misionera en Perú
Eduardo Martín Clemens fue ordenado sacerdote en 1975 y celebró el pasado diciembre sus cincuenta años de ministerio sacerdotal. Durante su trayectoria ha desempeñado distintas responsabilidades en la Archidiócesis de Sevilla, entre ellas las de párroco, vicerrector del seminario y delegado de Pastoral Juvenil.
En 1992 se trasladó a Perú, donde desarrolló una intensa actividad misionera y ejerció como rector del Seminario Mayor de San Marcelo, en Trujillo.
Durante su estancia en el país coincidió con Robert Francis Prevost, actual papa León XIV, quien entonces desarrollaba su ministerio como religioso agustino y misionero en Perú.
Tras regresar a España, Martín Clemens asumió nuevas responsabilidades pastorales, entre ellas la dirección de la actividad misionera diocesana. En 2013 fue nombrado canónigo de la Catedral de Sevilla y posteriormente ejerció como párroco de Santa Cruz.
El sacerdote ha anunciado que se mantendrá a disposición de las autoridades eclesiásticas para el esclarecimiento de las acusaciones, mientras el denunciante reclama que se investiguen los hechos que asegura haber sufrido cuando era menor de edad.