La justicia colombiana ha archivado la investigación contra el sacerdote jesuita Francisco de Roux, acusado de presuntamente encubrir abusos sexuales cometidos contra menores por otro religioso de la Compañía de Jesús. El Juzgado 64 Penal del Circuito con Función de Conocimiento de Bogotá decretó la preclusión del proceso al concluir que no existían elementos para atribuirle una conducta constitutiva de delito.
La decisión, adoptada el pasado 16 de octubre y conocida públicamente el martes 20, respondió a una solicitud de la Fiscalía General de la Nación. Según informó la revista colombiana Semana, el juez consideró que «no se evidencia el incumplimiento de un deber funcional, religioso, institucional» por parte del sacerdote, quien había actuado conforme a los procedimientos establecidos por el derecho canónico.
Una denuncia por abusos cometidos en los años setenta
La investigación se abrió en noviembre de 2024, después de que Luis Fernando Llano Narváez denunciara públicamente que el P. De Roux, entonces superior provincial de los jesuitas en Colombia, no había comunicado a las autoridades civiles los abusos cometidos por el sacerdote Darío Chavarriaga.
Según el denunciante, en 2014 informó al provincial de los abusos sexuales que él y sus siete hermanas habían sufrido entre 1976 y 1979, cuando eran menores de edad.
Tras conocer los hechos, De Roux inició una investigación canónica que culminó con la imposición de sanciones eclesiásticas a Chavarriaga, entre ellas la prohibición de ejercer públicamente el ministerio sacerdotal y su reclusión en una residencia de la Compañía de Jesús. El religioso falleció en septiembre de 2015.
Sin embargo, el caso no fue trasladado a la Fiscalía. De Roux explicó posteriormente que el derecho canónico vigente entonces no le imponía esa obligación y que, tras consultar con abogados, había recibido el criterio de que los delitos estaban prescritos conforme a la legislación colombiana de aquel momento.
El juez descarta responsabilidad penal
Durante la investigación, la Fiscalía examinó las actuaciones realizadas por De Roux y concluyó que no existían fundamentos para mantener abierto el procedimiento penal.
El juez acogió esta posición al considerar que el sacerdote había activado los mecanismos institucionales previstos por la Iglesia para investigar las denuncias y adoptar las correspondientes medidas disciplinarias.
La resolución establece que no podía atribuirse al jesuita una responsabilidad penal por no haber promovido una investigación ante la justicia civil. El tribunal concluyó que su conducta no reunía los elementos necesarios para configurar el delito de favorecimiento que se investigaba.
La preclusión pone fin al procedimiento contra De Roux, sin alterar los hechos de abuso que dieron origen a la denuncia. La decisión quedó firme después de que las víctimas presentes en la audiencia no interpusieran recursos.
Francisco de Roux agradece la decisión judicial
Tras conocerse la resolución, el sacerdote publicó una declaración en la revista colombiana Cambio, en la que expresó su solidaridad con quienes sufrieron abusos sexuales durante su infancia por parte de sacerdotes, así como con los miembros de la Iglesia que han sido acusados injustamente.
De Roux manifestó también su respeto hacia las víctimas y los periodistas que cuestionaron públicamente su actuación en este caso. Aseguró que no guarda resentimiento hacia quienes dudaron de él y agradeció el apoyo recibido durante el proceso.
El jesuita, que presidió la Comisión de la Verdad de Colombia, expresó asimismo su reconocimiento al juez por la independencia y el rigor con los que, a su juicio, examinó el caso.
«Esta decisión me permite cerrar este capítulo con la esperanza de que algún día la justicia también cobije a todas las víctimas», afirmó el sacerdote, quien aseguró que desea dedicar los años que le quedan a trabajar por la paz y la reconciliación en Colombia.