La primera Asamblea Sinodal Nacional de la Iglesia en Irlanda ha recomendado a los obispos que sigan explorando el ministerio de la mujer, incluido el diaconado. La propuesta obtuvo el respaldo del 54 % de los delegados en la votación del sábado 17 de octubre, según The Irish Times y The Journal, diez meses después de que la comisión vaticana que estudió el diaconado femenino descartara admitir a las mujeres a este grado del sacramento del orden. La misma asamblea pidió a la Iglesia universal un vocabulario más respetuoso para hablar de las personas LGTB+. Las propuestas pasan ahora a la Conferencia Episcopal irlandesa, que según su propia nota se reúne esta semana para estudiarlas.
Más de trescientos delegados laicos, sacerdotes y religiosos se reunieron en Gormanston, en el condado de Meath, para votar 35 propuestas agrupadas en cinco itinerarios, según la Conferencia Episcopal. Cada delegado podía marcar cada propuesta como muy recomendada, recomendada, necesitada de más discernimiento o no recomendada. La que pedía abogar por una exploración continua del ministerio de la mujer, incluido el diaconado, fue considerada muy recomendable por el 42 % y recomendable por el 12 %; el 19 % pidió más discernimiento y el 27 % se opuso. El documento de trabajo que manejaban los delegados sostenía que la cuestión del acceso de las mujeres al ministerio diaconal sigue abierta.
No lo ve así la comisión que el Vaticano encargó al cardenal Giuseppe Petrocchi. Sus conclusiones, hechas públicas el 4 de diciembre de 2025, sostienen que el estado de la investigación histórica y teológica excluye la posibilidad de avanzar hacia la admisión de las mujeres al diaconado entendido como grado del sacramento del orden, una valoración que la comisión dice mantener con firmeza a la luz de la Escritura, la Tradición y el Magisterio, aunque precisa que, a diferencia de lo que ocurre con la ordenación sacerdotal, no permite por ahora formular un juicio definitivo.
La propuesta sobre el lenguaje en torno a la homosexualidad, incluida en el primer itinerario, pide que la Iglesia universal desarrolle un vocabulario más respetuoso y que dé vida al hablar de las personas LGTB+. El 41 % de los delegados la consideró muy recomendable y el 20 %, recomendable; el 26 % pidió más discernimiento y solo el 13 % se opuso, según The Irish Times. Seis de cada diez delegados respaldaron así pedir a Roma un cambio de lenguaje sobre la homosexualidad.
La única propuesta claramente rechazada fue la de crear una oficina nacional para la mujer: el 56 % de los delegados no la recomendó, según The Journal. La de que las mujeres sean más visibles y valoradas en la liturgia y la oración pública reunió el apoyo del 61 %, y la de hacer de la sanación una prioridad del proceso sinodal, el 89 %.
El presidente de la Conferencia Episcopal, el arzobispo de Armagh, Eamon Martin, defendió el proceso con un diagnóstico crudo: «muchas de nuestras parroquias, e incluso de nuestras diócesis, son insostenibles con el modelo actual y tendrán dificultades para sobrevivir», dijo, según The Irish Times. En la nota episcopal, Martin recordó que fueron los obispos quienes iniciaron el proceso y adelantó que algunas propuestas podrán aplicarse con rapidez y otras exigirán más planificación y recursos. El secretario general del Sínodo, el cardenal Mario Grech, intervino por vídeo y advirtió, según The Journal, del peligro de que la gestión del declive se convierta en el paradigma pastoral.
Las recomendaciones no son vinculantes: corresponde a los obispos decidir cuáles asumen. El camino sinodal irlandés comenzó en 2021; en 2022, la síntesis nacional ya recogió peticiones de abrir el ministerio ordenado a las mujeres y de revisar el celibato, y en octubre de 2025 se celebró en Kilkenny una asamblea presinodal.
Lo que la comisión vaticana cerró a falta de un juicio definitivo, la asamblea irlandesa lo devuelve a los obispos como una cuestión abierta.
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