«¿Esto sigue siendo católico?»: el Camino Sinodal alemán suscita preguntas entre obispos de otros países

«¿Esto sigue siendo católico?»: el Camino Sinodal alemán suscita preguntas entre obispos de otros países

Dos obispos auxiliares alemanes han reconocido que el rumbo de la Iglesia en su país suscita dudas entre prelados de otras partes del mundo. Durante el reciente curso para nuevos obispos celebrado en Roma, Joshy Pottackal, auxiliar de Maguncia, llegó a ser preguntado por otros participantes si lo que ocurre en Alemania «sigue siendo católico». Martin Marahrens, auxiliar de Hildesheim, escuchó otra pregunta igualmente directa: «¿Qué estáis haciendo realmente los alemanes?».

Ambos prelados rechazan que el episcopado alemán pretenda romper con Roma y atribuyen parte de esa percepción a informaciones falsas o a una imagen simplificada de los debates que atraviesan la Iglesia en el país. Sus propios testimonios, sin embargo, muestran hasta qué punto las controversias en torno al Camino Sinodal han trascendido las fronteras alemanas y han suscitado preguntas entre miembros del episcopado de otros países.

Los dos obispos relataron sus experiencias en entrevistas concedidas a katholisch.de tras participar en Roma en el curso destinado a los prelados nombrados recientemente.

«¿Todo esto sigue siendo católico?»

Joshy Pottackal, obispo auxiliar de Maguncia, reconoció que el Camino Sinodal alemán es contemplado «críticamente» desde otros países, aunque sostiene que en torno a Alemania circulan también «muchas fake news».

Durante su estancia en Roma, esa percepción apareció de manera directa en sus conversaciones con otros obispos.

«Como vengo de Alemania y al mismo tiempo tengo otro trasfondo, muchos se atreven a preguntarme si, por ejemplo, no participamos en la sinodalidad internacional y si todo esto sigue siendo católico», explicó.

Pottackal asegura que suele responder preguntando de dónde proceden esas informaciones y reafirmando que la Iglesia alemana forma parte de la Iglesia universal.

«Digo que, por supuesto, somos parte de la Iglesia católica», señaló.

El auxiliar de Maguncia defendió además que la vitalidad de la Iglesia alemana no puede medirse únicamente por las cifras de asistencia a Misa y trató de explicar a sus interlocutores algunas de las particularidades del catolicismo en el país.

«¿Qué estáis haciendo realmente los alemanes?»

Martin Marahrens, obispo auxiliar y administrador diocesano de Hildesheim, relató una experiencia semejante. El prelado, de 49 años, explicó que durante el curso pudo conversar con obispos de numerosos países y con responsables de la Curia. En términos generales, describió un clima de comunión y recordó que uno de los participantes norteamericanos resumió la impresión del encuentro afirmando que todos estaban «on one bus», en una misma dirección y «en la línea del Papa León XIV».

Pero cuando aparecía Alemania en la conversación, las preguntas cambiaban de tono.

«Fue un tema una y otra vez. A menudo surgía la pregunta: “¿Qué estáis haciendo realmente los alemanes?”», reconoció.

Marahrens explicó que tuvo que insistir «una y otra vez» en que «ningún obispo alemán planea proclamar una nueva Reforma ni separarse de alguna manera del Papa».

Según el auxiliar de Hildesheim, esa impresión está lejos de ser marginal.

«Este prejuicio está realmente muy extendido», afirmó.

Marahrens atribuye esa percepción a la forma en que algunos debates alemanes son reducidos a titulares o presentados fuera del país, hasta producir la impresión de que «los alemanes siguen su propio camino».

Por ello, durante sus conversaciones en Roma repitió que «ningún obispo alemán quiere seguir un camino separado». Uno de los prelados norteamericanos respondió tras escuchar sus explicaciones: «Oh, es muy bueno oír eso».

El trasfondo del Camino Sinodal

Desde su inicio en 2019, el Camino Sinodal ha promovido cambios en cuestiones como la moral sexual, las bendiciones de parejas homosexuales, la participación de los laicos en el gobierno eclesial, el ministerio sacerdotal y el papel de la mujer.

Uno de los principales puntos de conflicto ha sido la intención de dar continuidad al proceso mediante una estructura permanente de gobierno compartido entre obispos y laicos.

Roma ha advertido en distintas ocasiones de que ni el Camino Sinodal, ni la Conferencia Episcopal Alemana ni un obispo diocesano pueden crear organismos que limiten o condicionen la potestad de gobierno que corresponde a los obispos.

De ese proceso surgió el proyecto de una Conferencia Sinodal, cuyos estatutos todavía necesitan el visto bueno de la Santa Sede.

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Las discrepancias se han extendido también a otros ámbitos. Cuando Roma cerró la puerta a que los laicos prediquen habitualmente durante la Misa, responsables del proceso alemán reclamaron mantener abierta la discusión.

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Las declaraciones de Pottackal y Marahrens aportan ahora una perspectiva distinta sobre esa controversia. No se trata esta vez de una advertencia formal llegada desde Roma, sino de las preguntas que otros obispos plantean directamente a los prelados alemanes cuando se encuentran con ellos.

Uno tuvo que aclarar que Alemania no prepara «una nueva Reforma» ni pretende separarse del Papa. Al otro le preguntaron, sin rodeos, si lo que está ocurriendo en su Iglesia «sigue siendo católico».

Pero reducir esas dudas a fake news, titulares simplificados o prejuicios tampoco parece suficiente. Las reservas sobre el rumbo de la Iglesia alemana no han surgido únicamente de percepciones externas, sino de decisiones, propuestas y conflictos concretos acumulados durante años: desde los intentos de institucionalizar estructuras de gobierno compartido entre obispos y laicos hasta las reiteradas fricciones con Roma en cuestiones de disciplina, moral y autoridad eclesial.

Por eso, las preguntas que Pottackal y Marahrens escucharon en Roma no pueden entenderse únicamente como fruto de una imagen deformada de Alemania. También son consecuencia de un proceso que ha obligado repetidamente a la Santa Sede a intervenir para recordar los límites doctrinales y canónicos dentro de los cuales puede actuar una Iglesia particular.

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