El Papa León XIV abordó los abusos sexuales en la Iglesia, la guerra entre Rusia y Ucrania, el negocio de la industria armamentística y los riesgos de la inteligencia artificial durante la extensa rueda de prensa que ofreció este lunes a bordo del avión que lo trasladó de Metz a Roma, al término de su viaje apostólico a Francia.
Según la transcripción publicada por Vatican News, el Pontífice respondió a las preguntas de los periodistas que lo acompañaban después de cuatro intensos días en Francia. También se pronunció sobre la reciente legalización de la eutanasia en el país, la crisis de la vivienda en España, la situación de la Iglesia en Alemania y el crecimiento de movimientos políticos extremistas.
«Cuatro días llenos de bendiciones»
Antes de las preguntas, León XIV hizo un breve balance del viaje y destacó especialmente su estancia en Lourdes y el encuentro con enfermos y personas que sufren.
«Estos cuatro días han estado, literalmente, llenos de bendiciones. Casi milagros, diría yo», afirmó el Papa, que recordó haber visto cómo «la gracia de la presencia de Dios» toca el corazón de las personas, transforma sus vidas y «devuelve la dignidad a los enfermos, a los mayores y a aquellos que, en algunos sectores de la sociedad, son marginados».
León XIV destacó también el encuentro con 80.000 jóvenes procedentes de toda Francia, en quienes dijo haber encontrado «entusiasmo», «alegría» y un «sentido de esperanza» que ahora podrán transmitir a otros.
Abusos: León XIV matiza el término «sistémico»
La primera pregunta estuvo relacionada con el encuentro que León XIV mantuvo el domingo en Lourdes con siete víctimas de abusos, cuatro hombres y tres mujeres. Tras la reunión, algunos de los participantes aseguraron que el Pontífice había reconocido el carácter «sistémico» de los abusos sexuales en la Iglesia.
El Papa quiso precisar sus palabras.
«Muchas de ellas han hablado de abuso sistémico. Personalmente, prefiero expresarlo de otra manera», señaló. León XIV reconoció que «algunas organizaciones dentro de la Iglesia» han podido actuar en determinadas ocasiones «de forma abusiva como sistema», pero insistió en la importancia de hacer una distinción.
«El abuso sexual es, ante todo, un problema humano. Cuando se produce dentro de la Iglesia, adquiere en realidad otra dimensión, porque la vida de fe de las personas queda profundamente herida y, a veces, incluso destruida», explicó.
León XIV señaló que la Iglesia tiene «una responsabilidad especial» de acompañar a quienes han sufrido abusos y ayudarlos en su camino de sanación.
«Las guerras ya no tienen sentido»
Sí respuesta más extensa estuvo dedicada a la guerra entre Rusia y Ucrania. Preguntado por las posibilidades reales de una negociación y por su denuncia de la «ilusión del rearme», León XIV partió de los principios de la doctrina social de la Iglesia y rechazó «la violencia, el odio, los armamentos» y la reaparición del discurso sobre las armas nucleares.
El Papa criticó el aumento continuado del gasto militar y señaló los intereses económicos que existen detrás de la industria armamentística.
«Algunos pocos están enriqueciendo muchísimo con una industria que promueve la guerra», afirmó.
León XIV contrapuso los miles de millones destinados al armamento con las necesidades básicas todavía sin resolver: «Con estos miles de millones de millones de euros o dólares se podrían solucionar problemas como el hambre en el mundo, la casa, situaciones de desempleo».
Frente a la lógica del rearme, pidió una voz que proponga «otro camino» y advirtió de que aumentar continuamente el gasto en armas alimenta tensiones que pueden desembocar «en la explosión de otra guerra, otro conflicto».
Rusia y Ucrania deben «sentarse» y dialogar
El Pontífice defendió expresamente la negociación entre Moscú y Kiev y sostuvo que la Iglesia debe continuar ofreciendo una alternativa a la imposición por la fuerza.
León XIV afirmó que las potencias que buscan «imponer con poder en vez de dialogar y promover negociaciones» acercan al mundo cada vez más a nuevas guerras.
La Iglesia, explicó, tiene la responsabilidad de defender la dignidad humana, la vida y la posibilidad de «gastar más en salud y educación y menos en las armas».
En ese contexto, pidió continuar invitando a «líderes como de Rusia y Ucrania» y de otros países «a venir, a sentarse, a dialogar, a buscar cómo solucionar los problemas sin continuar esas guerras que ya no tienen sentido».
El Papa admitió los límites de la mediación eclesial: «No podemos obligar a nadie, a veces parece que puede ser inútil, pero vamos a seguir hablando, vamos a seguir invitando, vamos a seguir anunciando el Evangelio».
Les también: Zuppi llega a Moscú: niños, prisioneros y civiles, en el centro de la misión vaticana
La inteligencia artificial: «No estoy en pánico»
La inteligencia artificial ocupó otro de los grandes asuntos de la rueda de prensa. El periodista Justin McLellan, del National Catholic Reporter, preguntó al Papa por las advertencias de especialistas que plantean incluso escenarios catastróficos para la humanidad.
Aunque aseguró que el tema lo deja «dormir bien», el Papa rechazó, sin embargo, quitar importancia a esas advertencias. «Considero que las preocupaciones planteadas por muchos expertos y especialistas en IA deben tomarse en serio», afirmó.
La cuestión ocupó parte importante de su discurso ante la UNESCO en París, donde advirtió de los riesgos de una inteligencia artificial separada de la ética y recordó que las máquinas no pueden responder a las preguntas fundamentales sobre el sentido de la vida humana.
Durante la rueda de prensa, León XIV consideró irresponsable limitarse a afirmar que los riesgos no llegarán a materializarse y «hacer la vista gorda» ante las posibles consecuencias del desarrollo tecnológico.
El Papa reveló además que el Vaticano ha creado una Comisión sobre Inteligencia Artificial para coordinar el uso de estas tecnologías en la Santa Sede y estudiar tanto sus posibilidades como sus riesgos.
El objetivo, explicó, es contribuir a garantizar que la inteligencia artificial no alcance un punto en el que pueda «destruir a la humanidad o excluirla del debate».
«Soy relativamente optimista respecto a que podamos lograrlo», afirmó, aunque insistió en la necesidad de continuar trabajando y promover el diálogo entre responsables políticos, empresas tecnológicas, organizaciones sociales y especialistas.
Eutanasia, vivienda y Alemania
La rueda de prensa trató además otros tres temas de especial relevancia. León XIV defendió la legitimidad de la Iglesia para intervenir públicamente en defensa de la vida después de ser preguntado por sus críticas a la eutanasia durante el viaje. El Pontífice sostuvo que «cuando la Iglesia habla de la defensa de la vida o de cuestiones de doctrina social, no está haciendo política, sino aplicando el Evangelio a la vida de las personas». Durante su paso por Francia ya había reivindicado ante los obispos la voz pública de la Iglesia frente a una concepción de la laicidad que pretenda relegar la fe a la esfera privada.
Preguntado por el caso de Maricarmen, una mujer de 87 años y con discapacidad afectada por un desahucio en Madrid, el Papa reclamó soluciones ante la crisis de la vivienda y pidió preguntarse «cuál es el problema en el sistema» que permite situaciones semejantes. También señaló la responsabilidad de las autoridades políticas en la búsqueda de respuestas.
León XIV se refirió finalmente a Alemania. Confirmó que ha recibido una invitación para visitar el país, aunque todavía no existe una fecha, y aseguró que la Jornada Mundial de la Juventud en Corea es, por el momento, el único viaje confirmado para el próximo año. Frente al declive de la práctica religiosa alemana, defendió la recuperación del «verdadero espíritu misionero» y se refirió también a la relación entre determinadas expresiones religiosas y movimientos políticos calificados como de extrema derecha.
Antes de concluir, el Papa agradeció a quienes trabajaron en la organización de su viaje, desde el personal de la Santa Sede y las autoridades francesas hasta los obispos y numerosos laicos que participaron en las distintas actividades.
«Son muchísimas personas que trabajan entre bastidores y que no reciben los aplausos que recibe el Papa cuando pasa», concluyó León XIV.