«Decidas lo que decidas, todo estará bien»: Sanidad convierte el aborto en absolución

«Decidas lo que decidas, todo estará bien»: Sanidad convierte el aborto en absolución
22/09/2026 La ministra de Sanidad, Mónica García, durante la presentación de la campaña de interrupción voluntaria del embarazo, en el Ministerio de Sanidad, a 22 de septiembre de 2026, en Madrid (España). Esta campaña, como otras anteriores, está orientada a garantizar, visibilizar y normalizar el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo (IVE) en la sanidad pública SALUD Marta Fernández - Europa Press

El Ministerio de Sanidad ha presentado una campaña institucional sobre el aborto que condensa en dos palabras toda una concepción de la «libertad» y del «bien»: «estará bien». No importa si una mujer decide continuar con el embarazo o terminar deliberadamente con la vida de su hijo concebido; el anuncio gubernamental ofrece de antemano la misma aprobación para ambas decisiones: «Quizás decidas tenerlo. O quizás no. Quizás decidas abortar. Y estará bien».

No es el mensaje de una asociación abortista. Es una campaña del Gobierno de España, presentada por la ministra de Sanidad, Mónica García, en un país que registró 106.172 abortos en 2024, último año con estadísticas nacionales completas.

La campaña fue presentada, además, en el mismo acto en el que García anunció que Sanidad ha recurrido a la Abogacía del Estado para exigir a la Comunidad de Madrid la implantación efectiva del registro de profesionales sanitarios objetores de conciencia.

El contraste resume bien la jornada: a la mujer que contempla abortar, el Estado le asegura que «estará bien» y reclama que pueda hacerlo en un hospital público; al médico que considera moralmente inadmisible participar en la muerte provocada de un inocente, le exige que declare previamente y por escrito su objeción y quede inscrito en un registro.

«Decidas lo que decidas, todo estará bien»

El vídeo comienza en el momento en que una mujer descubre que está embarazada: «Escucharás dos palabras que lo cambiarán todo. Estás embarazada».

A partir de ahí enumera posibilidades. Nervios, ilusión, conversaciones con la pareja, las amigas o la familia, dudas y certezas. «Quizás quieran hacerte sentir culpable y te lo pongan difícil. O quizás te apoyen en el camino y te acompañen en él».

Después llega el aborto.

«Quizás decidas tenerlo. O quizás no. Quizás decidas abortar. Y estará bien».

Y finalmente la tesis completa: «Pienses lo que pienses, sientas lo que sientas y decidas lo que decidas, todo estará bien. Porque tienes derecho a abortar y a hacerlo en la pública».

Sanidad asegura así una «absolución», una «limpieza de conciencia» con una campaña que pretende combatir «el estigma y la culpa en torno al aborto». García sostuvo durante su presentación que «no hay una sola forma de vivir y de contar el aborto» y que ninguna mujer tiene que «demostrar sufrimiento» para que su decisión sea respetada.

A los objetores, un registro

Mientras el Gobierno despliega ese mensaje para quienes deciden asesinar a sus hijos, García anunció en el mismo acto que Sanidad ha solicitado a la Abogacía del Estado que estudie las medidas necesarias para exigir a Madrid la implantación efectiva del registro de objetores de conciencia.

Según el Ministerio, el pasado 1 de septiembre comprobó que la Comunidad «no ha avanzado más allá de comenzar los trámites iniciales de la creación del registro».

«El sectarismo de un gobierno autonómico nunca puede convertirse en un obstáculo para ejercer un derecho reconocido por la ley», afirmó García.

La reforma de la legislación sobre el aborto aprobada en 2023 establece que los profesionales directamente implicados que quieran ejercer su derecho a la objeción de conciencia deben manifestarlo anticipadamente y por escrito. El Gobierno defiende que el mecanismo es necesario para organizar la prestación en el sistema público.

Ya en 2022, la presidenta madrileña rechazó la creación de lo que calificó como una «lista negra de médicos que no quieran hacer abortos», aunque defendió entonces un aborto «legal y seguro».

La presión sobre Madrid tiene además un objetivo declarado: aumentar los abortos realizados directamente en la sanidad pública. De los 106.172 practicados en España durante 2024, 83.609 —el 78,75%— tuvieron lugar en centros privados y 22.563 —el 21,25%— en centros públicos. En Madrid, más del 99% se realizaron en centros privados.

La paradoja queda completa.

Una mujer ejerce su autonomía acabando con la vida de su hijo y el Estado le dice: «estará bien». Un médico ejerce su conciencia negándose a participar en esa muerte y el Estado exige que lo declare por escrito y figure en un registro.

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