El libreto oficial del viaje apostólico de León XIV a Francia (25-28 de septiembre), publicado por la Oficina de las Celebraciones Litúrgicas del Sumo Pontífice, confirma una tendencia de la que InfoVaticana viene informando desde hace meses: el Canon Romano ha desaparecido de las celebraciones papales. Las tres Misas que el Papa presidirá en suelo francés —en la Place de la Concorde de París, en la explanada del Santuario de Lourdes y en la catedral de San Esteban de Metz— emplean la Plegaria Eucarística III, íntegramente en francés.
El dato adquiere especial relieve en Lourdes. Se trata de la celebración central del viaje, un domingo del Tiempo Ordinario ante una multitud de peregrinos, con Credo y Gloria cantados en gregoriano y con el Sanctus, el Agnus Dei y el Padrenuestro en latín. En un marco tan cuidado, la Plegaria Eucarística I —la más antigua y venerable del rito romano, la única de la Iglesia latina durante catorce siglos— habría sido la elección natural. Los organizadores han preferido, una vez más, la anáfora compuesta en 1968, con el prefacio dominical VII sobre la salvación por la obediencia de Cristo.
Tres Misas, una sola plegaria
El repaso al libreto no deja lugar a dudas:
- París, sábado 26. Misa votiva de la Virgen Fuente de la Salvación. Plegaria Eucarística III con el prefacio mariano propio. Sanctus y Agnus Dei en francés; Gloria De Angelis y Padrenuestro en latín.
- Lourdes, domingo 27. XXVI domingo del Tiempo Ordinario. Plegaria Eucarística III con prefacio dominical VII. Ordinario en latín, Credo III y aspersión con agua de la gruta de Massabielle en lugar del acto penitencial.
- Metz, lunes 28. Misa por la paz y la justicia. Plegaria Eucarística III con prefacio propio. Kyrie y Agnus Dei del Cunctipotens Genitor Deus, Padrenuestro en latín.
El resto del programa litúrgico es sobrio y rubricalmente impecable. Las Vísperas del viernes en Notre-Dame, ante obispos, sacerdotes, consagrados y seminaristas, abren con el Deus in adiutorium y el himno Ave maris stella en latín. En París y Metz el acto penitencial recupera la fórmula completa del Confiteor, con la doble mención a la Virgen, los ángeles y los santos, seguida del Kyrie. La consagración del cáliz mantiene la traducción francesa pour la multitude, fiel al pro multis del original latino.
Una elección que se consolida
Nada hay en el Misal que obligue a preferir una plegaria sobre otra. La Ordenación General del Misal Romano (n. 365) señala que la Plegaria Eucarística I puede decirse siempre y resulta particularmente indicada en los domingos y en las fiestas con Communicantes propio; la III se recomienda igualmente para domingos y fiestas. Ambas son legítimas. La cuestión es de sensibilidad y de signo. Los primeros compases del pontificado alimentaron la esperanza de una recuperación del Canon Romano en la liturgia pontificia, emblema de continuidad con la tradición milenaria de la Iglesia de Roma. Viaje tras viaje esa esperanza se desvanece: la Plegaria Eucarística III se ha convertido en la opción por defecto de la Oficina de las Celebraciones Litúrgicas, también en las ocasiones más solemnes.
El mayor peso del latín en el ordinario de la Misa, visible en Lourdes y en Metz, supone un avance respecto al pontificado anterior que conviene reconocer. Queda por ver si la reapertura al tesoro gregoriano alcanzará algún día el corazón mismo de la celebración, la plegaria con la que Roma consagró durante siglos.
El libreto completo puede consultarse en la web de la Santa Sede.