López Romero fija su marcha en mayo de 2027 y dice que Roma aún no le ha escuchado

López Romero fija su marcha en mayo de 2027 y dice que Roma aún no le ha escuchado
Cardenal Cristóbal López Romero, arzobispo de Rabat

El cardenal Cristóbal López Romero ha comunicado a los católicos de Rabat que presentará su renuncia al cumplir los 75 años, en mayo de 2027, y que sigue a la espera de ser escuchado por el Dicasterio para la Evangelización en la investigación que le afecta. Las dos afirmaciones aparecen en un escrito fechado el 12 de septiembre que el arzobispo redactó desde España.

El dato relevante no es el calendario, que se ajusta a la norma canónica, sino la segunda afirmación. Dos meses después de que las acusaciones se hicieran públicas y más de un mes después de la visita apostólica a su diócesis, el cardenal sostiene que aún no ha sido oído por el dicasterio que lleva el caso: «Sigo a la espera de ser escuchado por el Dicasterio para la Evangelización de los Pueblos, del que depende nuestra diócesis, para poder dar explicaciones en la investigación que me concierne».

Según la información publicada sobre el caso, su comparecencia estaba prevista para septiembre y fue aplazada, entre otras circunstancias, por la muerte del padre del cardenal Luis Antonio Tagle, pro-prefecto de la Sección para la Primera Evangelización y las Nuevas Iglesias Particulares del Dicasterio para la Evangelización, que viajó a Filipinas. Manuel Tagle Sr. falleció el 6 de septiembre, a los 96 años.

Una investigación abierta desde julio

Las acusaciones se conocieron a principios de julio, cuando la agencia AFP informó de que al menos cinco mujeres atribuían a López Romero tocamientos no consentidos y abuso de autoridad espiritual entre 2009 y 2024 en Marruecos, Paraguay y Bolivia. El cardenal negó entonces haber cometido «ninguna violencia, agresión o acoso sexual» y se apartó de la actividad pastoral pública.

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Ninguna de las acusaciones ha dado lugar a un procedimiento penal conocido en Marruecos. La Fiscalía y la Policía marroquíes señalaron a AFP que no constaba ninguna denuncia presentada ante los tribunales del país.

La visita apostólica se desarrolló entre el 5 y el 7 de agosto y estuvo dirigida por monseñor Hyacinthe Dione y el sacerdote Augustin Chako-Yodi. Según informó la propia archidiócesis, los visitadores escucharon a miembros del Consejo de Coordinación Pastoral y del Consejo Presbiteral, a las personas que habían formulado acusaciones contra el arzobispo y a quienes solicitaron declarar. Regresaron a Roma el 8 de agosto para continuar la investigación y trabajar en sus conclusiones.

No se ha publicado el informe de esa visita ni consta plazo para hacerlo. En agosto, la archidiócesis recibió además un administrador apostólico.

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Un coadjutor con derecho de sucesión

El 12 de septiembre, el mismo día en que López Romero fecha su escrito, León XIV nombró arzobispo coadjutor de Rabat a Mario León Dorado, misionero oblato y hasta entonces prefecto apostólico del Sáhara Occidental.

La figura del coadjutor comporta derecho de sucesión: cuando la renuncia de López Romero sea aceptada, Dorado pasará a gobernar la archidiócesis sin necesidad de un nuevo nombramiento.

El propio López Romero explicó en su mensaje que deberá presentar su renuncia «a más tardar al cumplir los 75 años, en mayo de 2027» y que entonces León Dorado se convertirá en arzobispo titular de Rabat.

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La secuencia deja un orden poco habitual. Primero se asegura la sucesión, después se fija la fecha de salida y, mientras tanto, el procedimiento que debía esclarecer los hechos sigue, según afirma el propio López Romero, sin haber tomado declaración al investigado. Si la renuncia llega en mayo de 2027 y la investigación no ha concluido antes, López Romero habrá dejado el gobierno de Rabat sin que se conozca ningún pronunciamiento de la Santa Sede sobre las acusaciones, y su condición de cardenal no se verá afectada por la marcha.

Esa es la debilidad que este tipo de casos viene mostrando. La salida por edad resuelve el problema de gobierno y deja intacto el de responsabilidad. Nada impide que el dicasterio concluya el expediente después, pero tampoco consta públicamente un plazo para su conclusión ni el compromiso de hacer público el resultado.

Ni la Sala de Prensa de la Santa Sede ni el Dicasterio para la Evangelización han informado públicamente del estado concreto de la investigación. La afirmación de que López Romero todavía no ha sido escuchado procede del propio cardenal; el aplazamiento de su comparecencia y las circunstancias que lo motivaron han sido difundidos por medios que siguen el caso. Roma no ha confirmado públicamente esos extremos.

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