La archidiócesis de Toronto, en Canadá, comenzará el próximo domingo 20 de septiembre a aplicar nuevas restricciones a la Misa tradicional en las comunidades atendidas por el Oratorio de San Felipe Neri. Una vez al mes, una de las celebraciones previstas según el Misal de 1962 deberá ser sustituida por el Novus Ordo y, según las informaciones difundidas desde Toronto, tampoco podrán administrarse los demás sacramentos conforme a los libros litúrgicos tradicionales.
El antecedente resulta especialmente significativo: fue la propia archidiócesis la que décadas atrás impulsó la celebración del Vetus Ordo en Saint Vincent de Paul para ofrecer una alternativa diocesana a los fieles vinculados a la liturgia tradicional y evitar que acudieran a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX). La solución pastoral, mantenida posteriormente por sucesivos arzobispos, comienza ahora a ser restringida bajo el gobierno del cardenal Francis Leo en aplicación de Traditionis custodes.
Una Misa tradicional al mes será sustituida por el Novus Ordo
Según ha informado Vox Cantoris, desde finales de la primavera los obispos auxiliares de Toronto han mantenido conversaciones con los sacerdotes responsables de las principales comunidades vinculadas a la liturgia tradicional para determinar la aplicación de las restricciones.
Entre ellos se encuentra el padre Russell Asch, capellán de los fieles que participan en la liturgia tradicional en Saint Lawrence the Martyr, en Scarborough, y Saint Patrick, en Schomberg, así como los sacerdotes del Oratorio de Toronto, responsables de Holy Family y Saint Vincent de Paul.
Las primeras medidas comenzaron a aplicarse en junio en las comunidades atendidas por Asch. El Oratorio continuó entretanto las conversaciones con la archidiócesis y comenzará a aplicar las nuevas disposiciones el próximo 20 de septiembre.
En Holy Family y Saint Vincent de Paul, una vez al mes, una de las Misas dominicales que hasta ahora se celebraban según el usus antiquior deberá celebrarse conforme al Misal reformado.
En Saint Vincent de Paul se podrá utilizar el antiguo altar mayor. En Holy Family, en cambio, la celebración será cantada en latín, pero deberá realizarse de cara al pueblo.
Las restantes celebraciones previstas continuarán, por ahora, según el Misal de 1962.

La archidiócesis de Toronto no ha publicado hasta el momento un decreto público en el que detalle estas disposiciones, por lo que las condiciones concretas conocidas proceden de las informaciones difundidas por medios católicos locales próximos a estas comunidades.
Las restricciones alcanzan también a los demás sacramentos
La medida no se limitará a la celebración de la Misa.
Según las mismas fuentes, dejará de estar permitida la administración de los demás sacramentos conforme a los libros litúrgicos tradicionales.
Las restricciones recaen así sobre comunidades que llevan décadas desarrollando su vida litúrgica dentro de las estructuras de la archidiócesis y con autorización de sus pastores.
Tampoco se trata de introducir el Novus Ordo en parroquias donde hasta ahora no estuviera disponible. En las iglesias afectadas ya se celebran habitualmente Misas según el Misal reformado junto a las celebraciones tradicionales.
La nueva disposición supone, por tanto, que una de las celebraciones solicitadas por los fieles vinculados al rito tradicional será sustituida periódicamente por una forma litúrgica que ya se ofrece habitualmente en esas mismas comunidades.
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La propia archidiócesis promovió el Vetus Ordo frente a la FSSPX
Las celebraciones en Schomberg y Scarborough se remontan a hace más de cuatro décadas. Durante años estuvieron vinculadas al padre Liam Gavigan, quien disponía de autorización para celebrar según el antiguo Misal bajo el régimen de indultos anterior a Summorum Pontificum.
Los oratorianos ya celebraban solemnemente el Novus Ordo en latín en Holy Family cuando, a comienzos de los años noventa, asumieron también la cercana parroquia de Saint Vincent de Paul.
Posteriormente, la Fraternidad Sacerdotal San Pío X adquirió una antigua iglesia baptista en una parroquia próxima y abrió allí un centro de Misa. Ante esta situación, el entonces arzobispo de Toronto, el cardenal Aloysius Ambrozic, pidió a los oratorianos que comenzaran a celebrar la liturgia tradicional en Saint Vincent de Paul los domingos y fiestas de precepto.
Según el relato recogido por las fuentes locales, el propósito era atender dentro de la propia archidiócesis a los católicos vinculados al antiguo rito y evitar que acudieran a las celebraciones de la FSSPX.
Su sucesor, el cardenal Thomas Collins, mantuvo aquella política y permitió la continuidad de las celebraciones.
La Misa tradicional de Saint Vincent de Paul no surgió, por tanto, como una iniciativa desarrollada al margen de la autoridad diocesana. Fue la propia archidiócesis la que promovió su celebración como respuesta pastoral ante la presencia de fieles que buscaban el rito tradicional y podían acudir a la FSSPX para encontrarlo.
Una alternativa diocesana que ahora se restringe
La aplicación de Traditionis custodes invierte así, en la práctica, la solución pastoral adoptada décadas atrás por la propia archidiócesis.
No se trata de autorizar una comunidad nueva ni de introducir el antiguo rito en lugares donde nunca estuvo presente. Las comunidades afectadas existen desde hace décadas y sus celebraciones fueron autorizadas, mantenidas y, en el caso de Saint Vincent de Paul, promovidas expresamente por la autoridad diocesana.
Décadas después, la FSSPX continúa presente en la región. Lo que comienza a reducirse es precisamente la alternativa diocesana que Toronto había impulsado para que los fieles vinculados a la liturgia tradicional pudieran encontrarla dentro de las estructuras de la archidiócesis.
A partir del próximo domingo, esos fieles tendrán un acceso más limitado al Vetus Ordo y, según las disposiciones conocidas, dejarán de disponer en estas comunidades de los demás sacramentos conforme a los libros tradicionales. La FSSPX, mientras tanto, continúa celebrando según esos libros en sus propios centros de Misa.