Se retira Francis Malone, el obispo que hizo de la adoración perpetua una escuela de vocaciones

Se retira Francis Malone, el obispo que hizo de la adoración perpetua una escuela de vocaciones

El Papa León XIV ha aceptado este martes la renuncia de monseñor Francis Ignatius Malone al gobierno pastoral de la diócesis de Shreveport, en Luisiana, Estados Unidos. El prelado, que cumplió 76 años el pasado 1 de septiembre, deja el gobierno de la diócesis después de algo más de seis años de episcopado y de una trayectoria sacerdotal particularmente vinculada a la promoción de las vocaciones y a la adoración eucarística.

Antes de convertirse en obispo, Malone fue durante 19 años párroco de Christ the King, en Little Rock, una comunidad que no había dado vocaciones sacerdotales cuando él llegó en 2001. El sacerdote decidió entonces establecer la adoración perpetua al Santísimo Sacramento, las 24 horas del día y los siete días de la semana.

Desde entonces, según relató el propio Malone este año, 14 hombres procedentes de aquella parroquia han sido ordenados sacerdotes.

«Eso no puede ser una coincidencia», afirmó.

De ninguna vocación a 14 sacerdotes

Malone llegó a Christ the King en 2001 y encontró una parroquia sin antecedentes de vocaciones sacerdotales. Convencido de la relación entre la vida eucarística y el surgimiento de nuevas vocaciones, propuso a sus feligreses comenzar la adoración perpetua.

Más de 90 personas se inscribieron inicialmente para cubrir los distintos turnos.

«Casi inmediatamente empezamos a tener vocaciones», recordó el obispo en una entrevista concedida en marzo a Catholic World Report.

Malone explicó que la relación entre ambos fenómenos llegó a resultarle especialmente evidente cuando comenzaron a quedar vacíos algunos turnos nocturnos de adoración. En ese periodo, aseguró, también disminuyeron las vocaciones.

La parroquia puso entonces en marcha una nueva campaña para recuperar los turnos ante el Santísimo y consiguió incorporar nuevos adoradores. Poco después apareció otra vocación.

«Cuando empecé, no teníamos vocaciones en la parroquia; en los años siguientes, tuvimos 14 ordenados sacerdotes. Eso no puede ser una coincidencia», resumió Malone.

La promoción de las vocaciones no se limitó a la adoración. Durante su etapa como párroco impulsó también un comité parroquial de vocaciones, involucró a los alumnos de la escuela en la oración por los seminaristas y animó expresamente a los jóvenes a plantearse el sacerdocio y la vida religiosa.

Cuando fue enviado como obispo a Shreveport, llevó consigo el mismo modelo de adoración eucarística. Este año señalaba que la pequeña diócesis contaba con seis seminaristas, una cifra que consideraba positiva teniendo en cuenta sus dimensiones.

«Id a Misa y confesaos con frecuencia»

Preguntado este año sobre qué recomendaría a los católicos, especialmente a los jóvenes, para crecer espiritualmente y mantenerse firmes en la fe, respondió: «Id a Misa y confesaos con frecuencia».

A ello añadió la adoración perpetua, las devociones católicas y la participación activa en la vida de una parroquia.

El prelado ha explicado que buena parte de su propia vocación se desarrolló dentro de una familia profundamente católica. Nacido en Filadelfia en 1950, fue el cuarto de nueve hermanos y creció en un hogar donde el Rosario formaba parte de la vida familiar.

Fue ordenado sacerdote el 21 de mayo de 1977 para la diócesis de Little Rock y ejerció allí su ministerio durante más de cuatro décadas.

El Papa Francisco lo nombró obispo de Shreveport en noviembre de 2019, cuando Malone tenía 69 años. Fue ordenado e instalado como tercer obispo de la diócesis el 28 de enero de 2020.

Los cinco sacerdotes que permanecieron cuando todos huían

Otro de los proyectos que marcan el episcopado de Malone es la promoción de la causa de canonización de los Mártires de Shreveport, cinco sacerdotes que murieron atendiendo a las víctimas de la epidemia de fiebre amarilla que devastó la ciudad en 1873.

Los sacerdotes Jean Pierre, Isidore Quémerais, Jean-Marie Biler, Louis Gergaud y François Le Vézouët eran originarios de Francia.

Cuando la epidemia se extendió por Shreveport y numerosos habitantes abandonaron la ciudad, los cinco permanecieron allí para atender a los enfermos y moribundos. Uno tras otro contrajeron la enfermedad y terminaron muriendo.

El 8 de diciembre de 2020, Malone reconoció formalmente a los cinco sacerdotes como Siervos de Dios, dando impulso a su camino hacia los altares.

La investigación diocesana concluyó el 28 de agosto de 2025 y toda la documentación fue remitida a Roma. El 9 de octubre de ese mismo año, Malone y el delegado episcopal de la causa, el padre Peter Mangum, acudieron al Dicasterio para las Causas de los Santos para abrir formalmente la fase romana del proceso.

Los cinco sacerdotes son presentados en la causa como «mártires de la caridad»: hombres que ofrecieron voluntariamente su vida permaneciendo junto a quienes sufrían a pesar de conocer el riesgo que corrían.

Malone ha expresado su deseo de llegar a verlos reconocidos como venerables.

Una jubilación después de casi medio siglo de sacerdocio

La aceptación de su renuncia por León XIV llega cuando Malone suma 49 años de sacerdocio y después de haber superado la edad canónica de 75 años para presentar la renuncia al gobierno de una diócesis.

El obispo ya había explicado antes de conocer la decisión del Papa que su intención para la jubilación era sencilla: seguir ayudando a las parroquias durante los fines de semana y disponer de más tiempo para visitar a su familia en Filadelfia.

Deja Shreveport después de seis años de episcopado, pero también con una experiencia pastoral que comenzó mucho antes de recibir la mitra: una parroquia sin vocaciones que, después de establecer la adoración perpetua, terminó dando 14 sacerdotes.

Para Malone, la explicación sigue siendo la misma que ha repetido durante años: «Eso no puede ser una coincidencia».

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