Ni cena de Estado ni condecoraciones: Roma fija el tono de la próxima visita de León XIV a Francia

Ni cena de Estado ni condecoraciones: Roma fija el tono de la próxima visita de León XIV a Francia

A pocos días del viaje apostólico de León XIV a Francia, previsto del 25 al 28 de septiembre, el Vaticano ha rechazado varios de los gestos protocolarios con los que el Elíseo pretendía revestir la visita: desde la concesión al Pontífice de la Gran Cruz de la Legión de Honor hasta un almuerzo o cena de Estado con Emmanuel Macron.

Según revela el periodista Mickaël Corre en La Croix, las conversaciones entre París y la Santa Sede han terminado configurando una recepción sensiblemente más sobria que la planteada inicialmente por la Presidencia francesa. Roma ha reducido el ceremonial militar y ha evitado también que la visita del Papa a Notre-Dame quede convertida en una presentación presidencial de las obras de restauración de la catedral.

Sin Legión de Honor ni cena de Estado

Francia tenía previsto conceder a León XIV la Gran Cruz de la Legión de Honor, la principal condecoración del país, pero la Santa Sede declinó la distinción. Tampoco habrá almuerzo ni cena de Estado entre el Pontífice y Macron.

El ceremonial de bienvenida también fue objeto de negociación. Según La Croix, el Vaticano pidió evitar el despliegue de la Guardia Republicana y sus tambores.

La sobriedad solicitada por Roma no elimina los encuentros institucionales. León XIV será recibido por Macron en el Palacio del Elíseo y posteriormente mantendrá un encuentro con las autoridades, representantes de la sociedad civil y el cuerpo diplomático. La cortesía diplomática tendrá, por tanto, su lugar, pero sin convertirla en el centro de una visita cuyo carácter es fundamentalmente religioso y pastoral.

Notre-Dame: Macron quería presentar personalmente la restauración

Otro de los puntos discutidos afecta a Notre-Dame de París. Macron quería disponer de varias decenas de minutos junto al Papa para mostrarle personalmente las obras de restauración de la catedral, reconstruida después del incendio de abril de 2019 y reabierta en diciembre de 2024.

El programa finalmente aprobado no contempla esa visita presidencial. León XIV acudirá a Notre-Dame el viernes 25 de septiembre para presidir las Vísperas con los obispos, sacerdotes, diáconos, consagrados y seminaristas.

El Estado francés es propietario del edificio y desempeñó un papel decisivo en su restauración. Pero Notre-Dame no fue levantada como monumento a la República ni como escaparate de una presidencia: es una catedral católica. León XIV entrará en ella como Sucesor de Pedro para rezar y celebrar con la Iglesia francesa.

El contraste con la eutanasia

La decisión de Roma de mantener los honores republicanos en un segundo plano adquiere además especial significado por el momento que atraviesa Francia. Emmanuel Macron promulgó el pasado 18 de agosto la ley que establece un «derecho a la ayuda a morir», introduciendo la eutanasia y el suicidio asistido bajo determinadas condiciones.

El mismo Estado que quería recibir al jefe de la Iglesia católica con la Legión de Honor, Guardia Republicana y una comida de Estado acaba de incorporar a su legislación una práctica frontalmente contraria a la enseñanza católica sobre la inviolabilidad de la vida humana.

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Antes de la aprobación definitiva de la ley, el obispo de Bayona, Marc Aillet, había expresado precisamente su esperanza de que la visita de León XIV sirviera para recordar en Francia «la dignidad inalienable de toda vida humana». Tras su promulgación, el arzobispo de París, Laurent Ulrich, llamó a los católicos a no acogerse al nuevo «derecho a morir» y recordó que la respuesta ante la enfermedad y la fragilidad debe ser acompañar y cuidar.

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Un viaje marcado por la agenda pastoral

El programa oficial combina los compromisos diplomáticos con una agenda principalmente eclesial. Además de Notre-Dame, León XIV participará en una vigilia con jóvenes, se encontrará con catecúmenos y neófitos y celebrará la Misa en la Plaza de la Concordia.

Buena parte del viaje estará dedicada a Lourdes, donde rezará ante la gruta de Massabielle, celebrará la Misa, visitará a enfermos y se reunirá con los obispos franceses.

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