La diócesis de Fall River (Massachusetts) comunicó el 11 de septiembre que ha restringido el ejercicio público del ministerio sacerdotal a monseñor Roger Landry, director nacional de las Obras Misionales Pontificias en Estados Unidos, tras recibir denuncias de varias personas por posibles violaciones de los códigos de conducta para sacerdotes. El afectado dirige desde julio de 2024 la institución que canaliza en el país la cooperación misionera dependiente del Dicasterio para la Evangelización y es un sacerdote de notable presencia pública en el catolicismo estadounidense.
El comunicado de la diócesis de Fall River, firmado por el obispo Edgar Moreira da Cunha, señala que las denuncias proceden de varias personas y afectan a los códigos de conducta de Fall River y de la archidiócesis de Nueva York, donde Landry residía y ejercía. La nota precisa que ninguna de las acusaciones implica a menores de edad y añade que el sacerdote ha solicitado una excedencia de su puesto en las Obras Misionales Pontificias. La diócesis recuerda además que Landry tiene derecho a la presunción de inocencia mientras continúa la investigación.
La diócesis sostiene que, tras una investigación inicial realizada por la archidiócesis de Nueva York y después de consultar con esta y con asesores canónicos, existe evidencia suficiente para restringir a Landry del ejercicio público del ministerio sacerdotal mientras se resuelve el caso. La restricción no equivale a una sanción canónica firme: es una medida cautelar adoptada durante la investigación.
Landry ha difundido su propia versión de los hechos. El sacerdote sostiene que las acusaciones se refieren a presuntas vulneraciones de la prudencia, los límites pastorales y los códigos diocesanos de conducta con adultos. Según Landry, «no hay acusaciones de actividad sexual de ningún tipo» ni de conducta indebida con menores. «Mantengo mi inocencia de cualquier violación canónica o delito», declaró, en traducción propia, al tiempo que aseguró que está cooperando con la investigación.
La archidiócesis de Nueva York había abierto previamente una indagación sobre las acusaciones. Landry asegura que le han comunicado que la investigación y el procedimiento eclesiástico podrían prolongarse durante varios meses. El sacerdote tiene 55 años.
Landry fue ordenado sacerdote en 1999 para la diócesis de Fall River. Se formó en Harvard y en el Pontificio Colegio Norteamericano de Roma, sirvió entre 2015 y 2022 como agregado de la Misión del Observador Permanente de la Santa Sede ante las Naciones Unidas y ha ejercido como capellán universitario en Columbia. Es colaborador habitual de EWTN y conferenciante frecuente en circuitos católicos estadounidenses. Su nombramiento al frente de las Obras Misionales Pontificias en 2024 fue difundido por la agencia Fides y por Vatican News, que entonces destacó su papel en la Peregrinación Eucarística Nacional.
El caso afecta además a una estructura de alcance pontificio. Las Obras Misionales Pontificias no dependen de la diócesis de Fall River: tras la excedencia solicitada por Landry, su consejo designó director interino a Douglas Culp, hasta ahora responsable de operaciones de la organización, con la aprobación del cardenal Luis Antonio Tagle, pro-prefecto del Dicasterio para la Evangelización.
La medida se adopta en un año en que varias diócesis estadounidenses han aplicado restricciones cautelares a sacerdotes por denuncias que no implican a menores, un terreno en el que los códigos diocesanos de conducta pueden abarcar comportamientos que no corresponden necesariamente a los delitos reservados a la Santa Sede. La investigación determinará ahora el curso canónico que debe darse al caso y si existen motivos para mantener la restricción.