«Las Obras Misionales Pontificias no son una ONG». Con esta afirmación, el director nacional de OMP España, José María Calderón, quiso subrayar este jueves cuál es la identidad de la institución al presentar la Memoria de actividades correspondiente a 2025. Más allá de las cifras, insistió en que la misión de OMP consiste en sostener la evangelización de la Iglesia en los territorios de misión y en recordar que todos los bautizados están llamados a participar en ella.
La presentación de la Memoria comenzó con un mensaje de cercanía y oración por las víctimas del terremoto que ha sacudido Venezuela. A continuación, Calderón dio a conocer los principales datos de la actividad desarrollada durante el último año en los ámbitos de la sensibilización, la formación, el acompañamiento a los misioneros y la cooperación económica.
España sigue siendo uno de los grandes apoyos de las misiones
Durante 2025, los fieles españoles aportaron 15.638.883,03 euros a las Obras Misionales Pontificias, una cantidad que está permitiendo sostener 1.119 proyectos en los territorios de misión.
Gracias a esta colaboración, España continúa siendo el segundo país del mundo, solo por detrás de Estados Unidos, en aportaciones económicas a las misiones de la Iglesia.
Sin embargo, Calderón quiso evitar que esos datos se interpretaran únicamente en clave económica.
«Ayudamos a esas partes de la Iglesia que necesitan apoyo, pero no solo como una obra de caridad, sino para que todos los fieles se sientan corresponsables de la misión y hagan posible que el anuncio del Evangelio llegue a todos», explicó.
Casi 10.000 misioneros españoles anuncian hoy el Evangelio
La Memoria recoge también otra de las grandes fortalezas de la Iglesia española: sus 9.842 misioneros, presentes en los cinco continentes.
«No podemos olvidarnos de nuestros misioneros», afirmó Calderón, recordando que su labor constituye uno de los principales rostros de la presencia de la Iglesia en los 1.131 territorios de misión repartidos por el mundo.
El director de OMP insistió en que la evangelización «depende de todos» y subrayó el esfuerzo que realiza la institución para despertar la conciencia misionera entre los católicos españoles a través de las distintas campañas que organiza cada año.
Catequistas y laicos, protagonistas de la misión
Durante su intervención, Calderón puso también el foco en quienes sostienen diariamente la vida de muchas comunidades cristianas.
Destacó especialmente el trabajo de los catequistas, a quienes definió como auténticos referentes de sus pueblos y comunidades.
«Llegan donde muchas veces los sacerdotes no pueden llegar y mantienen viva la fe de quienes les rodean», señaló.
Asimismo, destacó el crecimiento del número de laicos que parten como misioneros, una realidad que está permitiendo dar continuidad a la presencia evangelizadora de la Iglesia allí donde muchas congregaciones religiosas cuentan hoy con menos efectivos debido al envejecimiento de sus miembros.
Medio siglo de misión en Chad
La presentación concluyó con el testimonio del misionero comboniano Alejandro Canales, que ha dedicado cerca de cincuenta años a la primera evangelización en Chad, uno de los países más pobres del continente africano.
Recordó que sus primeros años estuvieron dedicados a conocer la lengua, la cultura y las costumbres del pueblo al que había sido enviado, convencido de que solo desde ese conocimiento era posible anunciar auténticamente el Evangelio.
«Llegué para entender al pueblo, su cultura y su idioma», explicó.
Con emoción, hizo balance de toda una vida entregada a la misión.
«Solo puedo dar gracias al Señor por esta aventura que comenzó cuando era joven y que ha ido creciendo con los años», afirmó.
Cuando llegó a Chad, la Iglesia apenas comenzaba a implantarse en aquella región. Hoy existen ya ocho parroquias, fruto de décadas de trabajo evangelizador. «Nuestro objetivo siempre ha sido llevar el Evangelio en profundidad», concluyó.
La Memoria presentada este jueves evidencia el peso que España sigue teniendo en la misión universal de la Iglesia. Detrás de las cifras económicas hay miles de sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos que anuncian el Evangelio en lugares donde la presencia cristiana apenas comienza a echar raíces y donde el apoyo de toda la Iglesia sigue siendo indispensable para sostener la misión.