León XIV ya forma parte de la galería de Papas representados en la Basílica Santuario de la Madre del Buen Consejo de Genazzano, uno de los lugares de devoción mariana más vinculados a su vida como agustino. Durante su visita del pasado lunes 7 de septiembre, el Pontífice desveló un nuevo fresco que lo representa arrodillado y en oración ante el venerado icono de la Virgen.
La obra, realizada por el pintor y grabador italiano Marco Innocenzi, antiguo restaurador de los Museos Vaticanos, ocupa el último espacio disponible en los muros de la capilla de la Virgen y continúa una tradición que recuerda las peregrinaciones de distintos pontífices al santuario situado a unos 40 kilómetros de Roma.
Pintado a cinco metros de altura
El nuevo retrato fue ejecutado siguiendo la técnica tradicional del fresco, que obliga al artista a trabajar directamente sobre el yeso todavía húmedo para que los pigmentos queden incorporados a la superficie a medida que esta se seca.
La obra fue dividida en doce secciones de yeso, cada una de las cuales tuvo que ser pintada en una sola jornada. Su ubicación, a unos cinco metros de altura, añadió otra dificultad: Innocenzi tuvo que calcular la perspectiva para que la figura mantuviera las proporciones adecuadas al ser contemplada desde el suelo de la capilla.
El artista contó con la asistencia de Fabiola Mercandetti y con Massimo Ambrosini para las modificaciones de los andamios. Los trabajos se desarrollaron durante meses bajo la supervisión de una comisión encabezada por la directora de los Museos Vaticanos, Barbara Jatta.
«En estos meses me he dado cuenta de que un artista de frescos nunca está solo. Siempre se necesita ayuda», explicó Innocenzi, que durante la realización de la obra convivió estrechamente con la comunidad agustina del santuario.
León XIV, de rodillas ante la Virgen
El fresco muestra al Papa de perfil, arrodillado ante un reclinatorio y dirigiendo la mirada hacia el icono de la Madre del Buen Consejo.
Uno de los detalles de la composición se encuentra precisamente en el reclinatorio, donde aparece el escudo de León XIII. Aquel Pontífice estuvo especialmente vinculado a esta advocación mariana y elevó el santuario a basílica menor en 1903.
León XIV desveló el fresco antes de celebrar la Misa con sus hermanos agustinos en la víspera de la Natividad de la Virgen. Durante la visita entregó además una rosa de oro de tres ramas a la Madre del Buen Consejo.
Un santuario especialmente ligado a Prevost
La elección de Genazzano para albergar este retrato tiene un significado particular en la biografía de Robert Francis Prevost. Su devoción a la Madre del Buen Consejo se remonta a sus primeros años como agustino: la Provincia del Medio Oeste de Estados Unidos, a la que perteneció, tiene precisamente a esta advocación como patrona.
Durante sus años de formación teológica en Roma, Prevost acudía habitualmente al santuario. El vínculo quedó especialmente patente al comienzo de su pontificado: el 10 de mayo de 2025, apenas dos días después de su elección como Sucesor de Pedro, escogió Genazzano para realizar su primera salida fuera del Vaticano como Papa.
Entonces dejó escrito en el libro de firmas que la Virgen lo había acompañado durante toda su vida «con su presencia maternal, con su sabiduría y el ejemplo de su amor por el Hijo, que es siempre el centro de mi fe. Camino, verdad y vida».
Junto a Urbano VIII, Pío IX, Juan XXIII y Juan Pablo II
El fresco incorpora ahora a León XIV a una tradición iconográfica de casi cuatro siglos. La capilla conserva las representaciones de otros Papas que peregrinaron hasta la Virgen del Buen Consejo.
Entre ellos figura Urbano VIII, que acudió en 1630 para pedir la protección de la Virgen durante la peste que golpeaba Italia; el beato Pío IX, peregrino en 1864; Juan XXIII, que visitó Genazzano en 1959; y san Juan Pablo II, que rezó allí en abril de 1993, poco antes de su viaje apostólico a Albania.
La capilla conserva asimismo una placa que recuerda la Misa celebrada allí por san Juan Bosco en 1858.
El retrato de Genazzano se suma a otra representación de León XIV realizada recientemente siguiendo una tradición pontificia: el mosaico destinado a la Basílica de San Pablo Extramuros, elaborado con unas 15.000 teselas de esmalte y oro.
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