Mons. Sanz denuncia la invasión de Ceuta y recuerda que los jóvenes que llegaron «son igualmente víctimas»

Mons. Sanz denuncia la invasión de Ceuta y recuerda que los jóvenes que llegaron «son igualmente víctimas»

El arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes, ha vuelto a referirse a la invasión sufrida en Ceuta el pasado 30 de julio y ha rechazado que pueda interpretarse simplemente como un fenómeno migratorio. En su última carta semanal, publicada el domingo bajo el título Tras un verano inolvidable, el prelado sostiene que se trató de «una calculada acechanza» que puso de manifiesto la vulnerabilidad de las fronteras españolas y europeas.

Sanz Montes dedica parte de su reflexión al balance de un verano marcado por las guerras, las catástrofes naturales y las «gobernanzas dictatoriales» que amenazan «la libertad y la convivencia». En ese contexto sitúa lo ocurrido en Ceuta y advierte de que Melilla y las Islas Canarias permanecen también «en el punto de mira».

«No es un flujo migratorio sin más, como algunos se empeñaron en decir, sino una calculada acechanza que ha puesto a la luz nuestra debilidad en el panorama geopolítico de nuestras fronteras españolas, que lo son también de Europa», afirma el arzobispo.

El prelado califica lo sucedido como «una auténtica avalancha que nos ha invadido» y habla directamente de «una guerra híbrida» con «casi ochenta mil personas —jóvenes en su mayoría—» que entraron en la ciudad autónoma. Según Sanz Montes, la situación dejó a la población ceutí «sitiada entre el miedo, la podredumbre, la intimidación y las violaciones de menores».

«Se sabía, lo ocultaron, y han sopesado el beneficio de tamaña tragedia que se ha cobrado muchas vidas en el intento y ha desbaratado ese rincón de España bajo la extorsión y la amenaza con incalculables consecuencias diarias», añade.

Las palabras prolongan la posición que Sanz Montes ha mantenido desde la invasión. La semana pasada, desde Covadonga, el arzobispo apeló a la «reconquista» frente a la «pretensión marroquí» y la «inanición de una gobernanza fallida». Anteriormente había comparado la entrada masiva con una «nueva Marcha Verde» y hablado de una «triste invasión premeditada».

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«También esos jóvenes invasores son igualmente víctimas»

El arzobispo de Oviedo combina su denuncia del trasfondo geopolítico de la invasión con una llamada a atender a quienes participaron en ella. «También esos jóvenes invasores son igualmente víctimas que habría que saber acompañar debidamente», afirma.

Sanz Montes señala que muchos proceden de países donde sufren falta de libertad, pobreza, ausencia de oportunidades y radicalismos religiosos. «Sabemos que tantos de ellos vienen huyendo de infiernos políticos que cercenan sus sueños de futuro al no permitirles asomarse al mañana cuando les niegan la libertad, los derechos más elementales, el trabajo, la dignidad y la esperanza», escribe.

El prelado habla también de quienes proceden de situaciones de hambre o «escapan de radicalismos religiosos que les sofocan la conciencia en nombre de un dios falseado y tirano que los aplasta». Estas circunstancias, sostiene, empujan a muchos a contemplar España y Europa como una posibilidad para «recomenzar la vida que otros destruyen».

Sanz Montes dirige, sin embargo, parte de su crítica a los países de procedencia y, particularmente, a Marruecos. A su juicio, a estos Estados «les sale a cuenta esa tremenda estampida», y alude a «los enjuagues de Marruecos, sus chantajes con secretos bien guardados» y a los fondos que reciben de España y de las instituciones europeas en lugar de afrontar los problemas que empujan a sus ciudadanos a marcharse.

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El recuerdo de las palabras de León XIV en Canarias

En su carta, el arzobispo recupera además las palabras pronunciadas por León XIV durante su reciente visita apostólica a España, concretamente en Canarias, donde el Pontífice se refirió a quienes emprenden las rutas migratorias.

«Son personas con una familia y una casa dejada atrás; con sueños que nadie tiene derecho a despreciar… Su vida debe ser protegida. No entreguéis la existencia a quienes comercian con ella. No creáis a quienes prometen paraísos fáciles a cambio del cuerpo o de dinero, de silencio o de vuestra libertad», recuerda Sanz Montes citando al Papa.

El arzobispo recoge también la llamada de León XIV a que este drama se convierta en un «examen de conciencia» para los países de origen y tránsito y para «Europa, que no puede proclamar la dignidad humana y acostumbrarse a que el Mediterráneo y el Atlántico sean cementerios sin lápidas».

La situación de los inmigrantes y de la población ceutí ha generado durante las últimas semanas distintas intervenciones dentro de la Iglesia española. Desde la propia ciudad autónoma, el vicario de Ceuta, Francisco Fernández Alcedo, pidió evitar que la tensión derivada de la invasión desemboque en enfrentamientos entre comunidades y defendió el papel de la Iglesia como garante de la convivencia.

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Sanz Montes concluye su carta haciendo balance de la visita de León XIV a España y presentándola como un signo de esperanza frente a un panorama internacional que, en sus palabras, deja «huérfanos de esperanza» y oscurece «el horizonte de paz y convivencia».

«Con él alzamos la mirada descubriendo que hay alguien que conoce nuestros nombres, que hace suyas nuestras lágrimas y con nosotros brinda por la alegría que nos levanta», escribe el arzobispo.

«Alzando la mirada descubrimos a Dios que nunca nos defrauda. Por eso hay esperanza que nos permite seguir adelante con nuestros sueños despiertos y paz en el alma», concluye.

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