El vicario de Ceuta pide evitar enfrentamientos entre comunidades tras la invasión: «La Iglesia es garante de que esto no vaya a extrapolarse a otro enfrentamiento»

El vicario de Ceuta pide evitar enfrentamientos entre comunidades tras la invasión: «La Iglesia es garante de que esto no vaya a extrapolarse a otro enfrentamiento»

El vicario de Ceuta y párroco del Santuario de Santa María de África, Francisco Fernández Alcedo, ha llamado a preservar la convivencia entre las distintas comunidades religiosas de la ciudad autónoma ante la situación generada tras la invasión del pasado 30 de julio. «La Iglesia es garante de esa convivencia y es garante de que esto no vaya a extrapolarse a otro enfrentamiento», ha afirmado.

Fernández Alcedo ha intervenido este lunes en COPE, donde ha abordado la situación que atraviesa Ceuta un mes después de la entrada masiva de inmigrantes ilegales desde Marruecos. El sacerdote ha reconocido el sufrimiento existente entre la población y ha defendido que la Iglesia debe mantener una presencia cercana tanto mediante la asistencia como a través del acompañamiento pastoral.

«Ahora mismo, Ceuta está con el alma en vilo y con el corazón roto y, ante ese hecho, la Iglesia no puede permanecer indiferente», ha señalado.

«El deber de la Iglesia es acompañar»

El vicario ha destacado el papel que desempeña el Santuario de Santa María de África, patrona de Ceuta, como lugar de encuentro y acompañamiento para los habitantes de la ciudad.

Fernández Alcedo ha reconocido que los recursos materiales de la Iglesia son limitados ante una situación que ha desbordado la capacidad habitual de atención, y ha puesto el acento en la labor pastoral.

«El deber de la Iglesia es acompañar y ver dónde está el prójimo al que, como ese buen samaritano, tenemos que atender en una situación que nos desborda», ha explicado.

Las instituciones eclesiales de Ceuta participan desde finales de julio en la atención de las necesidades surgidas tras la entrada masiva desde Marruecos. Parroquias, Cáritas y otras entidades han prestado asistencia mientras la ciudad afronta las consecuencias de la permanencia de miles de inmigrantes.

El propio vicario parroquial del Santuario de Santa María de África, Jesús Francisco Molina, explicaba la semana pasada que la Iglesia ya atendía a personas necesitadas antes de la invasión y que sus recursos eran limitados. Molina defendió entonces el orden de la caridad y la prioridad de atender al prójimo más próximo.

«Uno atiende antes a su prójimo, que es el próximo, el que tiene al lado, el ceutí, antes que al que no lo es», afirmó.

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Una llamada a preservar la convivencia

Fernández Alcedo ha dedicado buena parte de su intervención a la situación social de Ceuta y al riesgo de que las tensiones surgidas durante las últimas semanas puedan trasladarse a las relaciones entre las distintas comunidades religiosas.

«Ceuta no quiere la crispación, Ceuta sabe convivir, Ceuta es una ciudad acogedora y amante de esa convivencia», ha afirmado.

El vicario ha pedido mantener la serenidad y ha señalado la responsabilidad que corresponde a las confesiones religiosas para impedir que la situación desemboque en enfrentamientos.

«La Iglesia es garante de esa convivencia y es garante de que esto no vaya a extrapolarse a otro enfrentamiento», ha subrayado.

El sacerdote ha reivindicado asimismo el diálogo interreligioso existente en Ceuta como una realidad cotidiana de la ciudad y no únicamente como una respuesta institucional ante momentos de tensión.

Un mes después de la entrada masiva desde Marruecos

Las declaraciones se producen un mes después de la entrada masiva registrada entre el 30 y el 31 de julio, cuando decenas de miles de inmigrantes cruzaron ilegalmente desde Marruecos hacia Ceuta. La magnitud de los acontecimientos llevó a las autoridades de la ciudad autónoma a suspender las fiestas patronales previstas para comienzos de agosto, aunque los actos religiosos en honor de Nuestra Señora de África se mantuvieron.

La crisis ha estado acompañada durante agosto por problemas de seguridad y por una creciente tensión entre parte de los vecinos ante la permanencia de miles de inmigrantes en la ciudad. La semana pasada, centenares de personas llegaron a bloquear durante más de dos horas un camión de Cruz Roja que se dirigía a entregar alimentos a inmigrantes instalados en la playa del Trampolín.

En este contexto, Fernández Alcedo ha situado la misión de la Iglesia en el acompañamiento de quienes sufren y en la preservación de la convivencia entre las comunidades presentes en Ceuta.

«Ceuta está con el alma en vilo y con el corazón roto», ha resumido el vicario.

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