León XIV a los universitarios de Oxford: «Os animo a buscar la verdad con valentía»

León XIV a los universitarios de Oxford: «Os animo a buscar la verdad con valentía»

El papa León XIV ha recibido este viernes 4 de septiembre en el Palacio Apostólico Vaticano a una delegación del Oriel College de la Universidad de Oxford, que peregrina a Roma siguiendo las huellas de san John Henry Newman con motivo del 700 aniversario de la concesión de la carta real del colegio.

En su saludo, el Pontífice ha reivindicado las raíces católicas y la identidad cristiana de Oriel y ha presentado a Newman como ejemplo de la inseparabilidad entre fe y razón. Ante los desafíos actuales de la educación, León XIV ha defendido una formación cristiana que abarque a toda la persona y ha animado a los universitarios a «buscar la verdad con valentía» y a promover una «visión antropológica integral».

A continuación, el mensaje íntegro de León XIV: 

En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo.

¡La paz esté con vosotros!

Buenos días a todos y bienvenidos.

Eminencia,
queridos amigos:

En vuestra peregrinación a Roma, siguiendo las huellas de san John Henry Newman, para conmemorar el 700 aniversario de la concesión de la carta real al Oriel College, me complace dar la bienvenida al Vaticano al rector, junto con los profesores y demás miembros del Colegio.

Oriel tiene ciertamente una larga e ilustre historia que, como es natural a lo largo de un período tan extenso, ha sido testigo y ha experimentado muchos cambios, acontecimientos e incluso convulsiones. Sin embargo, el Colegio ha permanecido firme en su identidad cristiana. Vuestro aniversario es, por tanto, una oportunidad para celebrar sus orígenes católicos como el «Colegio de la Santísima Virgen María». En efecto, esta identidad es clave para aquello que ha hecho y puede seguir haciendo de Oriel no solo una institución académica, sino una verdadera comunidad de fe y estudio en su sentido más profundo. De este modo, el Colegio puede mirar con confianza a las aportaciones de su pasado como fundamento seguro y guía para sus esfuerzos futuros.

A este respecto, san John Henry Newman se presenta como un ejemplo luminoso de un estudioso que no solo mostró en sus obras la inseparabilidad de la fe y la razón, sino, de manera aún más admirable, en su vida. Había una gran concreción en sus ideas, pues sus convicciones religiosas estaban arraigadas en su relación personal con Dios, mientras que su labor académica era a la vez sublime y eminentemente práctica. La profunda riqueza de ambas dimensiones de su vida fue reconocida con su declaración como Doctor de la Iglesia universal y copatrono de la misión educativa de la Iglesia. Es ciertamente providencial que vuestra peregrinación con motivo de este aniversario tenga lugar tan cerca de un acontecimiento de tanta importancia tanto para vosotros como para toda la Iglesia católica.

Además, en el contexto de los desafíos actuales, el pensamiento de Newman sobre la educación resulta particularmente relevante, pues propone una formación cristiana que abarque a toda la persona y mida el valor de la educación según la dignidad humana, la justicia y la capacidad de servir al bien común (cf. Carta apostólica Drawing New Maps of Hope, 4.2, 28 de octubre de 2025). Del mismo modo, en vuestros esfuerzos académicos personales, os animo a buscar la verdad con valentía y a promover esta visión antropológica integral. De este modo, vuestro trabajo podrá facilitar verdaderamente un encuentro «de corazón a corazón» con vuestros hermanos y hermanas y, especialmente, con nuestro Señor Jesucristo, que es el camino, la verdad y la vida (cf. Jn 14,6).

Finalmente, en su conocido himno Lead, Kindly Light, Newman mostró su gran confianza en que Dios lo guiaría a pesar de las incertidumbres de la vida. Os exhorto, por tanto, a confiaros vosotros mismos y el futuro del Colegio a la Luz imperecedera del mundo, para que también vosotros, como Nuestra Señora, podáis reflejar su gloria en el mundo.

Con estos pensamientos, encomiendo a cada uno de vosotros a la intercesión de san John Henry Newman y de la Santísima Virgen María.

Y os invito ahora a poneros de pie y, con mucho gusto, impartiré a todos vosotros, a vuestras familias y a vuestros seres queridos la Bendición Apostólica.

Y que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros y permanezca con vosotros para siempre. Amén.

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