El Opus Dei responde al obispo de Barbastro y niega una «sustracción, usurpación o retención ilegal» de la Virgen de Torreciudad

El Opus Dei responde al obispo de Barbastro y niega una «sustracción, usurpación o retención ilegal» de la Virgen de Torreciudad

La Prelatura del Opus Dei ha respondido al último comunicado del obispo de Barbastro-Monzón, Ángel Pérez Pueyo, sobre la imagen de Nuestra Señora de los Ángeles de Torreciudad y ha rechazado que su permanencia durante las últimas cinco décadas en el nuevo templo pueda considerarse una «sustracción, una usurpación o una retención ilegal».

En unas precisiones publicadas este jueves, la Oficina de Información del Opus Dei en España sostiene que existen documentos que acreditan tanto los derechos concedidos en 1962 sobre la imagen y la antigua ermita como la posterior autorización del obispo de Barbastro para que la talla recibiera culto en el nuevo templo. La respuesta llega después de que Pérez Pueyo afirmara el pasado 31 de agosto que no consta en los archivos diocesanos una salida de la imagen «autorizada, acorde a derecho» y reclamara que la talla permanezca definitivamente en su ermita histórica.

El nuevo episodio se produce además en vísperas de la 47.ª Romería de Vírgenes de Ribagorza y Sobrarbe, prevista para este sábado 5 de septiembre. Durante esa jornada, la imagen original será trasladada temporalmente desde el templo inaugurado en 1975 hasta la antigua ermita. Pérez Pueyo ha anunciado que aprovechará la celebración para reiterar públicamente su petición de que la Virgen permanezca allí de manera definitiva.

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El Opus Dei recuerda que el comisario fue nombrado a petición del obispo

El Opus Dei comienza sus precisiones recordando que el nombramiento de monseñor Alejandro Arellano como comisario pontificio plenipotenciario para Torreciudad fue realizado por el papa Francisco a petición del propio obispo de Barbastro-Monzón.

La Prelatura remite al comunicado publicado por la diócesis el 9 de octubre de 2024, cuando el Obispado agradeció a la Santa Sede «la rápida respuesta a su solicitud», manifestó su «absoluta confianza en las resoluciones de la Santa Sede» y se puso a disposición del comisario.

El Opus Dei señala igualmente que expresó entonces su disposición a colaborar y reitera ahora su compromiso de aceptar la resolución que finalmente adopte la Santa Sede.

La precisión responde a uno de los puntos planteados por Pérez Pueyo en su comunicado del 31 de agosto. El obispo recalcó que el comisariado «recae sobre Torreciudad; no sobre la Diócesis de Barbastro-Monzón» y sostuvo que la diócesis conserva «intacta la responsabilidad pastoral» sobre la fe de su pueblo, su piedad popular y su memoria.

Los acuerdos de 1962 y 1966

La Prelatura deja claro que no discute que la propiedad de la imagen corresponda a la diócesis. Sitúa la controversia en otro punto: «el alcance y vigencia de los derechos de uso, custodia y ubicación establecidos mediante acuerdos entre las partes».

Para fundamentar su posición, remite en primer lugar a la escritura pública del 24 de septiembre de 1962, inscrita en el Registro de la Propiedad de Benabarre.

Según explica la Prelatura, mediante aquel acuerdo se cedió a perpetuidad el dominio útil —no la propiedad, que corresponde a la diócesis— de la antigua ermita y de la imagen. Como contrapartida se asumieron, entre otras obligaciones, su restauración y conservación, la promoción del culto y la garantía de acceso a los peregrinos.

El segundo documento invocado por el Opus Dei es el acuerdo documentado el 8 de septiembre de 1966. Según la Prelatura, estableció que el Patronato construiría y financiaría el nuevo santuario con la condición expresa de que la imagen recibiera en él culto y veneración.

El mismo acuerdo dispuso que la antigua ermita y el nuevo templo formasen «un único recinto convenientemente cercado».

La Prelatura subraya que esta disposición fue aceptada por monseñor Jaime Flores, entonces obispo de Barbastro y el mismo prelado que había suscrito el acuerdo de 1962.

El Opus Dei rechaza que la imagen fuera sustraída

Así, el Opus Dei responde a Pérez Pueyo, quien sostuvo el pasado domingo que durante los últimos años la diócesis ha reunido documentación histórica y jurídica que impide, a su juicio, considerar la salida de la imagen como una renuncia voluntaria a su custodia y a su ubicación originaria.

«Su salida autorizada, acorde a derecho, no nos consta en los archivos ni del Cabildo ni de la Diócesis», afirmó el obispo.

La Prelatura ofrece una interpretación distinta. Sostiene que la imagen «no fue trasladada a otra población ni apartada de Torreciudad», sino colocada, «con autorización documentada de la diócesis», en el nuevo templo construido a pocos metros de la ermita y dentro del mismo conjunto devocional.

También rechaza que existiera una apropiación clandestina de la talla. Recuerda que fue restaurada en 1964 y nuevamente en torno a 1970, siempre —según sostiene— con autorización episcopal, y que desde 1975 preside el retablo del nuevo templo, expuesta públicamente a la veneración de los fieles.

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El Opus Dei admite que puedan existir «interpretaciones distintas acerca de los efectos jurídicos de los acuerdos» y señala que corresponde a la autoridad competente resolverlas. Lo que rechaza es que esa diferencia jurídica permita presentar lo sucedido como una actuación ilícita.

«Una diferencia jurídica no puede convertirse en una acusación ofensiva sin fundamento», sostiene la Prelatura.

Y añade: «Por todas estas razones, rechazamos que lo sucedido pueda describirse como una sustracción, una usurpación o una retención ilegal, como sugiere el obispo de Barbastro en el comunicado del 31 de agosto».

Pérez Pueyo había empleado términos particularmente duros en su comunicado. El obispo aseguró que nunca consentiría una fórmula que privara a la diócesis de la imagen y llegó a anunciar que pondría su cargo a disposición antes que aceptar lo que calificó como un «improbable expolio» de la dignidad de su pueblo.

La diócesis quiere la imagen en la ermita

La posición expresada por Pérez Pueyo distingue entre el futuro del nuevo templo y el de la imagen románica.

El obispo ha explicado que la diócesis ha renunciado a cualquier compensación económica y que no reclama «el gobierno del nuevo templo, ni sus bienes, ni sus cuentas, ni las entidades o empresas vinculadas a su gestión».

También ha revelado que ha pedido al papa León XIV que Torreciudad sea reconocido como santuario internacional dependiente directamente de la Santa Sede, de modo que sea Roma quien supervise su realidad económica y pastoral.

La reivindicación diocesana se concentra en la talla original de Nuestra Señora de los Ángeles. Pérez Pueyo sostiene que debe permanecer en la antigua ermita, donde fue venerada durante siglos antes de su traslado al nuevo templo.

Por su parte, el Opus Dei recuerda que desde 2020 ha promovido la actualización jurídica de Torreciudad y que llegó a proponer que el nuevo templo fuera reconocido como santuario diocesano.

El Opus Dei reivindica los cincuenta años de Torreciudad

La Prelatura dedica también parte de sus precisiones a defender la labor realizada en Torreciudad desde los años sesenta.

Sostiene que las actuaciones emprendidas tuvieron como finalidad conservar la imagen, restaurar la antigua ermita y facilitar que un mayor número de personas pudiera venerar a Nuestra Señora de los Ángeles.

Según los datos citados por la Prelatura, más de diez millones de peregrinos han pasado por Torreciudad desde la inauguración del nuevo templo en 1975 y actualmente se reciben alrededor de 200.000 visitantes al año.

El Opus Dei destaca asimismo las condiciones de accesibilidad del nuevo templo para personas mayores y con discapacidad y recuerda que la antigua ermita fue restaurada, se conserva dentro del mismo recinto y continúa abierta al culto y a las visitas.

La Prelatura sostiene que este proceso permitió conservar la devoción histórica de los habitantes de la comarca y, al mismo tiempo, extenderla a peregrinos procedentes de otros lugares.

La decisión definitiva sigue en manos de la Santa Sede

El Opus Dei concluye reiterando su disposición al diálogo, su respeto al obispo de Barbastro-Monzón, su voluntad de colaborar con monseñor Arellano y su compromiso de aceptar lo que disponga la Santa Sede.

«Deseamos y le pedimos a Nuestra Señora de los Ángeles de Torreciudad que el santuario continúe siendo lo que ha sido para millones de personas: un lugar de encuentro con Dios, de anuncio del Evangelio, de reconciliación y de unidad», concluye el comunicado.

Mientras permanece pendiente la resolución definitiva de Roma, la controversia tendrá este sábado un nuevo episodio. La imagen original regresará temporalmente a la antigua ermita con motivo de la Romería de Vírgenes de Ribagorza y Sobrarbe.

El traslado, sin embargo, requirió la autorización del comisario pontificio. Como ya explicó Torreciudad, los responsables del santuario trasladaron a Arellano la petición formulada por Pérez Pueyo y fue el comisario quien autorizó que la talla original permaneciera en la ermita durante la celebración.

Para la procesión posterior hasta el nuevo templo no se utilizará la talla original, sino una copia peregrina preparada para este tipo de desplazamientos.

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La ubicación permanente de la imagen continúa, por tanto, sin resolverse y forma parte de la cuestión jurídica, canónica y pastoral de Torreciudad que permanece en manos de la Santa Sede.

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