Koch: «La voz cristiana será cada vez más débil» si las Iglesias discrepan sobre el hombre y la sociedad

Koch: «La voz cristiana será cada vez más débil» si las Iglesias discrepan sobre el hombre y la sociedad

El cardenal Kurt Koch, prefecto del Dicasterio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, ha advertido de que las diferencias sobre el matrimonio, la familia, la sexualidad, el género y las cuestiones relacionadas con el comienzo y el final de la vida están generando nuevas divisiones entre las confesiones cristianas y debilitando su capacidad para ofrecer un testimonio común ante una Europa cada vez más secularizada.

«Antes, la consigna era que la fe dividía mientras que la acción unía. Hoy casi debemos decir lo contrario», afirma el purpurado suizo en una entrevista concedida a Tribune Chrétienne publicada este miércoles 2 de septiembre.

Koch, que dirige desde 2010 el organismo vaticano encargado de las relaciones ecuménicas, constata que durante las últimas décadas católicos, ortodoxos y protestantes han conseguido alcanzar acuerdos sobre algunas cuestiones de fe mientras aparecían nuevas fracturas precisamente en el terreno moral y antropológico.

«Hemos podido alcanzar consensos ecuménicos sobre numerosas cuestiones de fe. Pero han aparecido nuevas tensiones y divisiones en el ámbito ético, especialmente en las cuestiones del matrimonio, la familia, la sexualidad y el género, por una parte, y en las cuestiones bioéticas, particularmente las relacionadas con el comienzo y el final de la vida humana, por otra», explica.

Koch pide llevar las cuestiones morales al diálogo ecuménico

El prefecto vaticano considera que estas diferencias no pueden quedar al margen de las conversaciones entre las distintas confesiones cristianas. A su juicio, los diálogos ecuménicos deben abordar también las controversias éticas e intentar alcanzar consensos sobre ellas.

«Si las Iglesias cristianas no pueden hablar con una sola voz sobre las cuestiones fundamentales relativas al ser humano y a la vida en sociedad, la voz cristiana será cada vez más débil en las sociedades secularizadas de Europa», advierte Koch.

Las diferencias señaladas por el cardenal se han hecho particularmente visibles en algunas comunidades protestantes occidentales, que durante las últimas décadas han modificado sus posiciones sobre cuestiones como el matrimonio entre personas del mismo sexo, la homosexualidad, la identidad de género o el ministerio ordenado.

Un ejemplo reciente se encuentra en la Iglesia de Noruega, cuyos obispos fueron recibidos por León XIV en el Vaticano a finales de agosto. La confesión luterana noruega ordena mujeres desde 1961 y celebra matrimonios entre personas del mismo sexo desde 2017. Durante aquel viaje, la delegación tenía previsto reunirse también con el propio Koch.

Lea también: El Papa recibe a los obispos luteranos de Noruega y pide buscar «caminos concretos de reconciliación»

Koch no señala en la entrevista a ninguna Iglesia concreta ni entra a valorar individualmente estas decisiones. Su advertencia se centra en las consecuencias que las divergencias morales tienen para el propio ecumenismo.

El cardenal incluye en el mismo problema las cuestiones bioéticas relativas al «comienzo y al final de la vida humana». De ahí que considere necesario que estos asuntos formen parte expresamente de los diálogos entre las confesiones cristianas.

La secularización no puede ser el fundamento de la unidad

La progresiva secularización de Europa podría favorecer circunstancialmente una mayor cooperación entre católicos, ortodoxos y protestantes, reconoce Koch, pero el cardenal rechaza que la pérdida de influencia social del cristianismo pueda convertirse en la razón última del ecumenismo.

«La secularización constituye un desafío común a todos los cristianos en Francia», explica. Esta realidad puede contribuir a que descubran aquello que tienen en común y animarlos «a dar testimonio juntos» ante los desafíos de la sociedad francesa.

Sin embargo, Koch introduce inmediatamente una distinción: «Para recuperar la unidad de los cristianos, la secularización puede constituir ciertamente una ocasión importante, pero no puede ser su verdadera razón».

El fundamento de esa unidad, sostiene, «solo puede residir en el esfuerzo por recuperar la unidad en la fe», concretamente «en esa fe apostólica que es transmitida y confiada a cada cristiano en su bautismo».

La afirmación sitúa así la cuestión doctrinal en el centro del diálogo ecuménico y descarta una concepción de la unidad cristiana limitada a la cooperación práctica frente al avance de la secularización.

«No puede tratarse de poner en cuestión» el primado del Papa

Otro de los asuntos abordados por Koch es el primado del obispo de Roma, una de las principales dificultades históricas para alcanzar la plena comunión entre la Iglesia católica y las Iglesias ortodoxas.

El cardenal reconoce que «muchas comunidades cristianas consideran la cuestión del Papado como un obstáculo importante» en el camino hacia la unidad. Al mismo tiempo, recuerda que para la Iglesia católica «el ministerio de unidad del sucesor de Pedro es un don precioso del Espíritu Santo hecho a la Iglesia».

Koch sostiene que la Iglesia católica no puede reservarse ese don para sí misma, sino que debe proponerlo también a las demás Iglesias y comunidades eclesiales. Pero establece un límite explícito a esta búsqueda.

«No puede tratarse, al hacerlo, de poner en cuestión la doctrina católica sobre el primado del sucesor de Pedro», afirma.

El prefecto remite a la encíclica Ut unum sint, publicada por san Juan Pablo II en 1995. En ella, el Papa polaco invitó a los responsables de las demás Iglesias y comunidades cristianas a entablar un diálogo sobre una forma de ejercicio del primado que pudiera dejar de constituir un factor de división sin renunciar a su misión.

El Dicasterio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos publicó en 2024, con la aprobación de Francisco, el documento de estudio El Obispo de Roma. Primado y sinodalidad en los diálogos ecuménicos y en las respuestas a la encíclica Ut unum sint, que reunió por primera vez las respuestas recibidas a la encíclica y las aportaciones de los distintos diálogos ecuménicos sobre el primado.

Koch explica ahora que el trabajo de su dicasterio consiste en recopilar y evaluar las respuestas de las diferentes Iglesias y comunidades eclesiales antes de plantear cómo podría ejercerse el primado.

«Solo a partir de este trabajo sería posible considerar después la manera en que podría ejercerse el primado pontificio. El resultado debería entonces presentarse al Papa para conocer su parecer», señala.

«No se puede ser cristiano y antisemita»

Koch es también presidente de la Comisión para las Relaciones Religiosas con el Judaísmo, integrada en el mismo dicasterio. Desde esa responsabilidad advierte de «un aumento alarmante del antisemitismo en las sociedades europeas».

Ante esta situación, sostiene que los cristianos tienen la responsabilidad de oponerse a estas tendencias recordando que «no se puede ser al mismo tiempo cristiano y antisemita».

«Los papas lo han afirmado clara y repetidamente desde el Concilio Vaticano II», añade.

El cardenal señala al mismo tiempo la necesidad de prestar atención a los cristianos de Israel y del conjunto de Oriente Medio, que atraviesan una situación difícil como consecuencia de los conflictos armados.

Koch recuerda en este punto unas palabras de León XIV sobre la necesidad de «continuar con vigor el precioso diálogo entre judíos y católicos» incluso «en estos tiempos difíciles, marcados por los conflictos y las incomprensiones».

El purpurado menciona asimismo la posición mantenida por la Santa Sede en favor de una solución de dos Estados para israelíes y palestinos y considera que esta cuestión debe ser también abordada dentro del diálogo judeocristiano.

Koch espera que León XIV fortalezca la fe de los católicos franceses

La entrevista concluye con la próxima visita de León XIV a Francia. Koch espera que los católicos franceses preparen el viaje de manera que pueda convertirse en «un acontecimiento alentador que permita profundizar en la fe».

El prefecto identifica tres grandes ejes de la visita: la educación, la ciencia y la cultura durante el paso del Pontífice por la UNESCO en París; «la renovación de la fe y la profundización de la devoción mariana», junto con una atención especial a los enfermos, en Lourdes; y «el redescubrimiento de las raíces cristianas de Europa al servicio de la paz y de la unidad» durante la conmemoración de Robert Schuman en Metz, en el noreste de Francia.

Koch concluye dirigiéndose expresamente a los católicos franceses y recuperando la denominación histórica de Francia como hija primogénita de la Iglesia.

«Deseo a la Iglesia católica en Francia, hija primogénita de la Iglesia, que los encuentros con el papa León XIV, a través de su palabra y de las celebraciones de la santa Misa, fortalezcan los vínculos de la Iglesia en Francia con el Santo Padre y con Roma, y susciten una nueva alegría de pertenecer a una Iglesia universal».

Ayuda a Infovaticana a seguir informando