El Papa recibe a los luteranos de Noruega y pide buscar «caminos concretos de reconciliación»

El Papa recibe a los luteranos de Noruega y pide buscar «caminos concretos de reconciliación»

León XIV recibió este miércoles 26 de agosto en el Vaticano a los obispos de la Iglesia de Noruega, la confesión luterana del país, en un encuentro surgido por iniciativa del nuncio apostólico para los países nórdicos, el arzobispo Julio Murat. En su breve discurso, el Papa apeló al «bautismo común» y a la «misión compartida» de católicos y luteranos y expresó su deseo de que crezcan juntos en el servicio a la paz y la justicia.

El encuentro se inscribe en la agenda ecuménica impulsada por León XIV, que hace apenas un año, durante la Semana Ecuménica de Estocolmo, afirmaba que la Iglesia católica había abrazado «plenamente el camino ecuménico» desde el Concilio Vaticano II. La audiencia se produce, sin embargo, entre comunidades separadas por diferencias doctrinales y morales sustanciales. La Iglesia de Noruega ordena mujeres desde 1961 y desde 2017 celebra matrimonios entre personas del mismo sexo.

Un viaje centrado en el ecumenismo

La Iglesia de Noruega explicó antes de la audiencia que el encuentro con León XIV había surgido por iniciativa del representante pontificio para los países nórdicos, el arzobispo Julio Murat.

Los obispos luteranos realizan durante la última semana de agosto su primer viaje de estudios al extranjero en varios años. Tras visitar la Comunidad de Sant’Egidio en Roma, viajarán a la comunidad ecuménica de Taizé, en Francia. Los jóvenes adultos y el ecumenismo son los dos asuntos principales del viaje.

Durante su estancia en el Vaticano tienen previsto reunirse también con el cardenal Kurt Koch, prefecto del Dicasterio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos.

Antes de la audiencia, Olav Fykse Tveit, presidente de la Conferencia Episcopal de la Iglesia de Noruega, calificó como «un gran honor» la invitación y destacó la cooperación existente con la Iglesia católica en diferentes ámbitos, entre ellos el trabajo por la paz.

«Buscar caminos concretos de reconciliación y fraternidad»

León XIV comenzó su discurso recordando a los primeros cristianos y mártires de Roma, cuyo testimonio de fe, señaló, continúa siendo una fuente de inspiración para entregar la vida «para la gloria de Dios y para el bien de nuestros hermanos y hermanas».

El Papa se refirió después al clima internacional y social, que describió como «particularmente turbulento», marcado por una creciente animosidad entre los pueblos, los conflictos internacionales y la acritud que caracteriza con frecuencia el discurso político y social.

«Dada nuestra condición humana caída, es demasiado fácil adoptar una actitud de hostilidad hacia aquellos con quienes no estamos de acuerdo», señaló.

Ante esa situación, el Pontífice pidió un esfuerzo conjunto para «buscar caminos concretos de reconciliación y fraternidad» y afirmó que Jesucristo muestra otro camino al revelar que «la bondad y la caridad tienen el poder de desarmar».

León XIV agradeció además a los representantes luteranos su deseo de «buscar formas de construir comunión» y sostuvo que incluso los pequeños gestos pueden inspirar y guiar por el camino de la reconciliación.

León XIV apela al «bautismo común»

El Papa citó después la oración de Cristo por la unidad de sus discípulos recogida en el Evangelio de san Juan: «Que lleguen a ser completamente uno, para que el mundo sepa que tú me has enviado y que los has amado como me has amado a mí» (Jn 17,23).

«Fundados en nuestro bautismo común y nuestra misión compartida en el mundo, rezo para que podamos crecer siempre juntos en nuestro servicio a la promoción de la paz y la justicia», afirmó León XIV.

El Pontífice no abordó durante su breve intervención las diferencias doctrinales que mantienen separados a católicos y luteranos. En otros encuentros ecuménicos de su pontificado sí ha señalado expresamente la necesidad de la unidad doctrinal. Al recibir el pasado mes de mayo al Catholicos Aram I, de la Iglesia Apostólica Armenia-Sede de Cilicia, León XIV afirmó que «no puede haber restablecimiento de la comunión entre nuestras Iglesias sin unidad en la fe».

Mujeres pastoras y matrimonios homosexuales

La Iglesia de Noruega mantiene posiciones incompatibles con la doctrina católica en cuestiones que van más allá de las controversias históricas surgidas de la Reforma protestante.

La propia confesión luterana recuerda que Ingrid Bjerkås fue su primera mujer ordenada pastora, el 19 de marzo de 1961. La decisión encontró entonces una fuerte oposición entre buena parte de los obispos y ambientes eclesiales noruegos.

Las diferencias alcanzan también la concepción del matrimonio. En 2016, el Kirkemøtet, máximo órgano representativo de la Iglesia de Noruega, decidió elaborar una liturgia que permitiera las uniones entre personas del mismo sexo. El nuevo rito fue aprobado en enero de 2017 por 83 de los 112 representantes presentes y comenzó a utilizarse el 1 de febrero de ese año.

Los obispos de la Iglesia de Noruega dieron otro paso en 2022. En una declaración conjunta con motivo de los 50 años de la derogación de la norma que había penalizado las relaciones homosexuales masculinas en el país, sostuvieron que el crecimiento de la «aceptación e igualdad» de los homosexuales en la sociedad noruega y en su Iglesia constituía «un cambio grande y positivo».

San Olaf y el próximo milenario

León XIV propuso a continuación a la delegación mirar al testimonio de los primeros mártires y de santos como san Olaf y santa Sunniva, cuyas vidas, afirmó, «ayudaron a unir a los pueblos» y dejaron un testimonio duradero «del poder transformador de la caridad».

La referencia a san Olaf coincide con los preparativos del próximo milenario. Antes de viajar a Roma, Fykse Tveit adelantó que aprovecharía la audiencia para transmitir a León XIV que sería bienvenido en las próximas celebraciones.

El Papa concluyó el encuentro pidiendo a Dios que ayude a católicos y luteranos a vivir «cada vez más verdaderamente como hermanos y hermanas» y dar «testimonio común de nuestro Salvador, nuestro Señor Jesucristo».

El encuentro continúa una línea ecuménica que León XIV ha desarrollado desde el comienzo de su pontificado. En agosto de 2025, en un mensaje a la Semana Ecuménica de Estocolmo, afirmó que «lo que nos une es mucho mayor que lo que nos divide» y recordó el acercamiento entre católicos y luteranos desarrollado durante las últimas décadas.

 

A continuación, el mensaje completo pronunciado por León XIV ante los obispos de la Iglesia de Noruega:

Queridos amigos:

Me complace darles la bienvenida esta mañana a Roma y aquí, al Vaticano, y espero que tengan tiempo, o que ya lo hayan tenido, de visitar los distintos lugares santos relacionados con los primeros cristianos y mártires, cuyo testimonio de fe en nuestro Señor sigue siendo una fuente permanente de inspiración, animándonos también a nosotros a entregar nuestras vidas para la gloria de Dios y para el bien de nuestros hermanos y hermanas.

No hay duda de que afrontamos difíciles desafíos en nuestro tiempo, mientras el mundo atraviesa un período particularmente turbulento. Parece existir una creciente animosidad entre los pueblos, evidente no sólo en los conflictos y disputas internacionales, como ustedes han mencionado, sino también dentro de cada país, como demuestra la acritud que con frecuencia caracteriza el discurso político y social.

Dada nuestra condición humana caída, es demasiado fácil adoptar una actitud de hostilidad hacia aquellos con quienes no estamos de acuerdo. Por esta razón, se requiere un esfuerzo conjunto para buscar caminos concretos de reconciliación y fraternidad. A este respecto, Jesús nos muestra otro camino, revelándonos que la bondad y la caridad tienen el poder de desarmar. Por ello, estoy sinceramente agradecido por su presencia aquí y por su deseo compartido de buscar formas de construir comunión. En efecto, incluso los pequeños gestos pueden inspirarnos y guiarnos por el camino de la reconciliación.

Como bien sabemos, nuestro Señor rezó al Padre celestial por la unidad de sus discípulos: «Que lleguen a ser completamente uno, para que el mundo sepa que tú me has enviado y que los has amado como me has amado a mí» (Jn 17,23). Fundados en nuestro bautismo común y nuestra misión compartida en el mundo, rezo para que podamos crecer siempre juntos en nuestro servicio a la promoción de la paz y la justicia.

Mientras continuamos por este camino, podemos mirar al ejemplo de los primeros mártires y de santos como san Olaf y santa Sunniva, cuyas vidas, dedicadas a Dios y al prójimo, ayudaron a unir a los pueblos y dieron un testimonio perdurable del poder transformador de la caridad.

Así pues, queridos amigos, queridos hermanos y hermanas, les agradezco una vez más que hayan venido esta mañana y su cercanía. Pidamos la bendición de Dios para que, en su infinita bondad y sabiduría, nos ayude a vivir cada vez más verdaderamente como hermanos y hermanas y a dar así testimonio común de nuestro Salvador, nuestro Señor Jesucristo.

Muchas gracias.

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