Radcliffe dice «detestar» el sufrimiento de los tradicionalistas, pero les pide aceptar las restricciones a la Misa tridentina

Radcliffe dice «detestar» el sufrimiento de los tradicionalistas, pero les pide aceptar las restricciones a la Misa tridentina

El cardenal Timothy Radcliffe ha asegurado sentir una «profunda simpatía» por los católicos que sufren las restricciones impuestas a la Misa tradicional, aunque sostiene que, cuando la Iglesia determina que un rito no debe utilizarse, los fieles deben aceptar esa decisión para evitar que la Eucaristía se convierta en motivo de división.

El dominico británico se ha pronunciado en una entrevista concedida a AdVaticanum, en la que fue preguntado expresamente por los católicos vinculados al Vetus Ordo que se sienten tratados con desaprobación por miembros de la jerarquía. El entrevistador puso como ejemplo la Peregrinación Nuestra Señora de la Cristiandad, que recorre cada año el camino entre Oviedo y Covadonga, en Asturias, y las restricciones que impiden a sus participantes celebrar la Misa tradicional en la Catedral de Oviedo y en la Basílica de Covadonga.

«Siento una profunda simpatía por las personas cuyo amor por la Misa tridentina las ha llevado a entrar en tensión con la jerarquía. Algunas de ellas son amigas mías y detesto verlas sufrir», comienza respondiendo Radcliffe.

«Si la Iglesia declara que un rito no debe utilizarse»

Tras expresar su cercanía a los fieles, Radcliffe sostiene que debe prevalecer el carácter de la Eucaristía como sacramento de unidad.

«Es bueno recordar siempre que la Eucaristía es el sacramento de nuestra unidad en Cristo. Por eso creo que el sacramento nunca puede convertirse en un signo de desunión con el Cuerpo de Cristo», afirma.

El cardenal concluye que los católicos vinculados a la liturgia tradicional deben aceptar la prohibición de celebrarla cuando así lo determine la autoridad eclesiástica, independientemente del apego que tengan al rito.

«Por doloroso que pueda ser, si la Iglesia declara que un rito no debe utilizarse, por mucho que uno pueda amarlo, no puede ser bueno permitir que su celebración sea una fuente de división», señala.

Radcliffe propone a continuación como alternativa la celebración en latín del rito reformado después del Concilio Vaticano II.

«Es posible celebrar el nuevo rito en latín con gran dignidad y solemnidad», afirma.

El dominico relata que lo hizo durante el funeral de uno de sus primos y que algunos asistentes se acercaron posteriormente para felicitarlo por haber celebrado lo que creían que era la Misa tradicional.

«Tuve que explicarles que era el nuevo rito. No habían sido capaces de distinguir la diferencia. Muchas personas sí pueden, por supuesto», añade.

El caso de Covadonga

La referencia a Covadonga realizada durante la entrevista afecta a una de las principales peregrinaciones vinculadas a la liturgia tradicional en España. La VI Peregrinación Nuestra Señora de la Cristiandad reunió el pasado mes de julio a cerca de 1.700 peregrinos, que recorrieron durante tres jornadas casi cien kilómetros desde Oviedo hasta el Santuario de Nuestra Señora de Covadonga.

La Misa según el Misal de 1962 constituye el centro de cada una de las jornadas de la peregrinación. En la última edición, las celebraciones solemnes tuvieron lugar en distintos puntos del recorrido, pero los peregrinos volvieron a llegar a Covadonga sin poder celebrar la Misa tradicional en la basílica.

Tampoco pudieron hacerlo en la Catedral de Oviedo, aunque allí sí se autorizó la celebración de una Hora Santa antes del comienzo de la peregrinación.

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Radcliffe atribuye a la búsqueda de certezas el crecimiento del catolicismo británico

La entrevista aborda también el crecimiento que está experimentando el catolicismo en el Reino Unido y el particular atractivo que la Iglesia parece ejercer sobre una parte de las generaciones más jóvenes.

Radcliffe considera que detrás de este fenómeno existe una búsqueda de trascendencia que no puede desaparecer completamente de la naturaleza humana.

«En el corazón de todo ser humano existe un deseo, fuerte o débil, de un significado último, una sed de trascendencia. Puede haberse debilitado en las últimas décadas, pero no puede reprimirse durante mucho tiempo. Creo que este renacimiento es una señal de ello», explica.

El cardenal relaciona además este acercamiento con la búsqueda de certezas frente al relativismo contemporáneo.

«En una época en la que el relativismo está muy extendido —“mi verdad” y “tu verdad”—, las personas anhelan una verdad segura y cierta. Muchos jóvenes se están acercando a la Iglesia católica por su confianza en las verdades de su fe», sostiene.

Radcliffe matiza que la certeza sobre las verdades de la fe no elimina la necesidad de profundizar en su comprensión y resume su posición con una fórmula: «La certeza sin búsqueda es fundamentalismo; la búsqueda sin certeza es relativismo».

Reconoce que muchos católicos no han comprendido la sinodalidad

El antiguo maestro general de los dominicos, que dirigió los retiros preparatorios de las asambleas del Sínodo sobre la Sinodalidad de 2023 y 2024, reconoce asimismo las dificultades que ha encontrado el proceso sinodal para ser comprendido por los propios católicos.

«Muchas personas, incluso algunas que participaron en las asambleas del Sínodo, no han comprendido de qué se trata», admite.

Radcliffe rechaza que el objetivo de la sinodalidad sea abandonar la tradición de la Iglesia o adaptarla a las exigencias contemporáneas.

«Muchas personas temen que la sinodalidad conduzca al rechazo de la tradición de la Iglesia. Pero ese no es en absoluto su propósito. No se trata de adaptarse a la modernidad, sino de llegar a ser verdaderamente contraculturales», sostiene.

Para el cardenal, la sinodalidad tampoco debe entenderse principalmente como «una forma de gobierno o una manera de alcanzar consensos», sino como una forma de abrirse a la presencia de Dios mediante la escucha mutua.

El aumento de las vocaciones dominicas

Radcliffe aborda finalmente el crecimiento de las vocaciones entre los dominicos del Reino Unido mientras otras órdenes religiosas experimentan dificultades para atraer nuevos miembros.

El cardenal atribuye parte de ese atractivo a la convivencia entre generaciones y sensibilidades diferentes dentro de la orden y a la importancia concedida al estudio.

«Normalmente no estamos divididos por conflictos ideológicos o tensiones intergeneracionales. Vivimos juntos con alegría, ¡la mayor parte del tiempo!», afirma.

Recuerda que preguntó a un joven interesado en ingresar qué encontraba atractivo entre los dominicos. La respuesta fue sencilla: «Parece que os caéis bien».

Radcliffe destaca además que «el énfasis en el estudio» resulta atractivo para jóvenes que buscan un sentido para sus vidas y rechaza enfrentar la tradición con la apertura a lo nuevo.

«Cuando regresamos a la tradición —la Palabra de Dios y la enseñanza de la Iglesia— descubrimos cómo avanzar», concluye.

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