La secularización avanza en Irlanda: los bautismos católicos caen un 30% en una década

La secularización avanza en Irlanda: los bautismos católicos caen un 30% en una década

Irlanda ha registrado una caída del 30% en el número de bautismos católicos durante la última década. El descenso es sensiblemente superior al de los nacimientos y refleja, además de la crisis demográfica, la progresiva pérdida de identificación católica en un país donde todavía siete de cada diez habitantes se declaran miembros de la Iglesia.

Así lo recoge el nuevo informe Baptism trends in Ireland, publicado el 18 de agosto por el Iona Institute. Sus autores calculan que alrededor del 60% de la reducción de los bautismos entre 2015 y 2025 puede explicarse por el descenso de la natalidad. El 40% restante apunta fundamentalmente a otro fenómeno: hay menos padres que se identifican como católicos y, por tanto, menos niños que reciben el bautismo.

Menos nacimientos no explican todo el descenso

La diferencia entre ambas tendencias resulta significativa. Mientras los bautismos disminuyeron aproximadamente un 30% en una década, los nacimientos en la República de Irlanda cayeron un 17,9%.

«En cierto modo, las cifras no sorprenden dado el rápido descenso del número de nacimientos y la creciente secularización», explica Tom Finegan, presidente del Iona Institute. «Dado que los nacimientos han caído casi una quinta parte en los últimos diez años y más personas marcan la casilla “sin religión” en el censo, no podíamos esperar otra cosa que una gran caída en las cifras de bautismos».

El cambio puede observarse también en los datos oficiales del censo de 2022. En 2016, algo más del 79% de la población de la República de Irlanda se identificaba como católica. Seis años después, el porcentaje había descendido al 69%.

En sentido contrario, el número de personas que declaraban no profesar ninguna religión alcanzó las 736.210 en 2022, un 63% más que seis años antes.

La evolución resulta todavía más pronunciada entre los niños. El 65,4% de los menores de 0 a 4 años aparecía registrado como católico en 2022, mientras el 15,6% figuraba sin religión y otro 10,5% pertenecía a confesiones distintas de la católica.

Dublín pierde casi 6.300 bautismos en una década

La archidiócesis de Dublín ofrece uno de los ejemplos más claros. En 2015 se celebraron 15.759 bautismos; en 2025 fueron 9.465. En una década se han perdido 6.294 bautismos, casi el 40%.

La natalidad de la capital también ha disminuido, pero en una proporción bastante menor: un 21,9% durante el mismo periodo.

El informe relaciona esta diferencia con el mayor grado de secularización de Dublín. Según los datos de la Oficina Central de Estadística de Irlanda, alrededor del 59% de la población de la capital se declaraba católica en 2022, frente al 69% del conjunto de la República.

La diócesis de Meath registró un descenso todavía ligeramente superior en términos porcentuales, del 40,8%: pasó de 4.675 bautismos en 2015 a 2.768 en 2025.

Elphin, en el oeste de Irlanda, constituye la excepción. Es la única diócesis analizada donde el número de bautismos aumentó durante la década, aunque apenas un 0,9%.

Las familias que se declaran católicas siguen bautizando mayoritariamente a sus hijos

El informe introduce, sin embargo, un matiz importante. La caída general de los bautismos no parece deberse principalmente a que los padres que continúan considerándose católicos hayan dejado de llevar a sus hijos a recibir el sacramento.

En el censo de 2022, el 65,4% de los niños de 0 a 4 años aparecía registrado como católico. El Iona Institute compara esa cifra con la proporción de mujeres en edades de maternidad que se identificaban como católicas y encuentra porcentajes muy próximos.

A partir de esos datos, los autores consideran que la «gran mayoría» de los padres que todavía se identifican como católicos continúa bautizando a sus hijos.

El dato permite distinguir entre dos fenómenos diferentes. Por un lado, se reduce el número de potenciales bautismos porque nacen menos niños. Por otro, disminuye el número de familias que se reconocen como católicas. Dentro de estas últimas, sin embargo, el bautismo continúa siendo ampliamente habitual.

El informe considera que esta permanencia permite matizar el alcance del distanciamiento respecto de la Iglesia entre una parte de la sociedad irlandesa. «Nadie que sea muy anticatólico bautizaría a su hijo», señalan sus autores.

Finegan advierte, no obstante, de que «queda por ver» si esta continuidad del bautismo entre quienes conservan una vinculación católica seguirá manteniéndose como una realidad significativa en Irlanda.

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