La defensa de la antropología cristiana realizada por Mons. Stefan Oster, obispo de Passau, durante su homilía de la solemnidad de la Asunción ha provocado una dura reacción del Comité Católico LSBT+ de Alemania, una alianza de grupos que promueven las reivindicaciones LGBT en el ámbito eclesial. El colectivo sostiene que el prelado se ha «descalificado como teólogo y como pastor» por sus afirmaciones sobre la dignidad humana, el sexo, el género y los Christopher Street Days, como se conocen habitualmente en Alemania las celebraciones del orgullo LGBT.
La reacción llegó nueve días después de la homilía pronunciada por Oster en el santuario mariano de Altötting, en Baviera (Alemania). Bajo el título ¿Cuál es la visión? Sobre la dignidad humana y la imagen cristiana del hombre, el obispo reflexionó sobre el progresivo alejamiento de la sociedad alemana de sus raíces cristianas y sus consecuencias para cuestiones como el aborto, el suicidio asistido, la gestación subrogada, el matrimonio, la familia y la ideología de género.
Oster: la dignidad del hombre procede de Dios
El obispo tomó como punto de partida el primer artículo de la Ley Fundamental alemana, aprobada en 1949: «La dignidad del hombre es inviolable». Recordó además que su preámbulo sitúa al pueblo alemán «consciente de su responsabilidad ante Dios y ante los hombres».
Para Oster, detrás de esta formulación existe una determinada concepción del ser humano. La antropología cristiana permite afirmar que la dignidad no depende de una concesión del Estado, de la autonomía individual o del ejercicio de determinadas capacidades, sino de que el hombre ha sido creado a imagen de Dios.
«La condición de imagen de Dios como fuente de nuestra dignidad no nos la puede quitar nadie», afirmó.
El prelado puso como ejemplos al embrión en el seno materno y a una persona en coma próxima a morir. La ausencia del ejercicio actual de capacidades como la razón o la libertad no disminuye, sostuvo, su condición personal ni su dignidad.
«¿Es el embrión en el seno materno ya un ser humano, una persona humana y, por tanto, portador de la dignidad humana inviolable? Nosotros, como cristianos, decimos: sí, naturalmente», señaló Oster.
«Si desaparece la fe, desaparece la concepción cristiana del hombre»
El obispo advirtió después de las consecuencias que observa en una sociedad cada vez más secularizada.
«Si desaparece la fe, desaparece la concepción cristiana del hombre», afirmó. Según Oster, cuando se elimina la referencia a Dios puede mantenerse formalmente el principio de que la dignidad debe ser protegida, pero queda abierta una discusión permanente acerca de qué significa esa dignidad y quién es plenamente titular de ella.
El prelado puso como ejemplo varios debates que difícilmente, sostuvo, habrían podido imaginar quienes redactaron la Ley Fundamental alemana.
Mencionó la pretensión de considerar el aborto como un derecho, con Francia como ejemplo por haber incorporado a su Constitución la libertad garantizada para recurrir a la interrupción voluntaria del embarazo.
También recordó la sentencia del Tribunal Constitucional Federal alemán de 2020 sobre la muerte autodeterminada y calificó la posibilidad de convertir la asistencia al suicidio en un modelo de negocio como una «ruptura de un dique» y una inversión del significado de la dignidad humana.
Oster se refirió asimismo a la gestación subrogada y aludió, sin identificarlo por su nombre, al político de la CDU Jens Spahn, quien recurrió junto a su marido a esta práctica en el extranjero pese a haberse pronunciado contra su legalización en Alemania.
La visión bíblica frente a las concepciones sobre sexo y género
El pasaje que ha provocado especialmente la reacción del colectivo fue el dedicado a los Christopher Street Days.
Oster señaló que las «formas de vida, preferencias sexuales e identidades asumidas» que se muestran en estas celebraciones hacen visible hasta qué punto se ha transformado la sociedad.
El obispo reconoció que se trata de una manifestación de la libertad que la democracia permite expresamente. Pero planteó qué juicio corresponde realizar desde la fe:
«¿Corresponde esto a la dignidad que Dios nos ha dado o la contradice?».
Y evocó a continuación la conocida formulación atribuida a Dostoievski: «Si Dios no existe, ¿todo está permitido?».
Oster afirmó que la desaparición de Dios del horizonte cultural ha ampliado enormemente aquello que se considera posible «en todo el contexto relacionado con el sexo y el género».
Su conclusión fue inequívoca: «La mayor parte de ello precisamente no corresponde a la concepción bíblica del hombre».
«Hijos amados de Dios con una dignidad inalienable»
La crítica moral de Oster estuvo acompañada por una afirmación igualmente explícita sobre la dignidad de las personas a las que se refería.
«Todos los que participan allí, sin excepción, son hijos amados de Dios con una dignidad inalienable», señaló el obispo.
Oster añadió que deben ser respetados en su libertad, «sin que con ello tengamos que aprobar lo que allí se muestra o defiende».
La distinción formulada por el prelado fue, por tanto, entre la dignidad de cada persona —que presentó como universal, recibida de Dios e imposible de perder— y el juicio moral que merece una conducta o una determinada concepción de la sexualidad.
El colectivo LGBT «católico»: Oster se ha «descalificado»
El Comité Católico LSBT+ respondió con un comunicado titulado Scharf daneben —una expresión que puede traducirse como «completamente desacertado»— en el que rechaza el planteamiento del obispo.
El colectivo admite que comparte con Oster la convicción de que la tradición cristiana aporta elementos importantes para comprender la dignidad de cada ser humano. Considera, sin embargo, que el prelado arruina ese planteamiento al vincularlo con lo que describe como afirmaciones «despectivas» sobre las personas LGBT, los Christopher Street Days y la diversidad social.
La organización sostiene que «la dignidad humana no depende de la orientación sexual o de la identidad de género, ni de las formas familiares o de las convicciones religiosas».
Acusa además a Oster de transmitir mediante sus preguntas la impresión de que la visibilidad LGBT representa «arbitrariedad moral» y alejamiento de Dios.
El comunicado concluye con una descalificación directa del obispo: «Oster se ha descalificado como teólogo y también como pastor».
Reivindican el «coming out» como experiencia de fe
El colectivo sostiene que Oster relaciona las identidades homosexuales, bisexuales, trans, intersexuales o no binarias con la ausencia de Dios o el alejamiento de la concepción cristiana del hombre.
Sus integrantes reivindican, frente al obispo, una compatibilidad entre esas identidades y su propia concepción de la fe.
«Como cristianos queer creemos y rezamos, celebramos el culto y entendemos nuestra vida en armonía con nuestra relación con Dios», afirman. Añaden que su identidad de género u orientación sexual constituye «una parte importante» de sus vidas y llegan a sostener que en el coming out experimentan «la fuerza liberadora de nuestra fe».
El grupo acusa también al obispo de desconocer la denominada teología queer y la pastoral orientada específicamente a las personas LGBT, y recurre a la conocida pregunta pronunciada por Francisco en 2013: «¿Quién soy yo para juzgar?».
Oster vincula la antropología cristiana con el futuro de la democracia
La homilía de Oster tenía un alcance más amplio que la cuestión LGBT. Su tesis central vinculaba la concepción de la dignidad humana presente en la Ley Fundamental alemana con las raíces cristianas del país.
El obispo recordó asimismo que el artículo 6 de la Constitución establece que «el matrimonio y la familia están bajo la protección especial del orden estatal» y sostuvo que sus redactores tenían presente la unión monógama y «la unidad habitual de padre, madre y su hijo o sus hijos». Muchos de ellos, añadió, estaban formados en el cristianismo y compartían la concepción católica del matrimonio como sacramento.
Oster extendió además su defensa de la dignidad humana a los refugiados, personas de otras culturas, etnias y religiones, personas con discapacidad, ancianos, mujeres, niños y quienes viven en los márgenes de la sociedad. El cristiano, señaló, está llamado a respetar siempre a cada ser humano y «sobre todo, nunca a la violencia».
Finalmente, advirtió de que abandonar el fundamento antropológico sobre el que, a su juicio, se construyó la democracia alemana puede terminar debilitando el propio sistema político.
«Estoy convencido de que nuestra Ley Fundamental y, con ella, nuestra democracia liberal tuvieron esencialmente como trasfondo la imagen bíblica del hombre», afirmó.
Y añadió: «Temo que sea precisamente el progresivo alejamiento de ella en nuestra sociedad lo que pone en peligro nuestra democracia».
Frente a una sociedad que considera necesitada de una visión común, Oster terminó su homilía de la Asunción proponiendo la respuesta de los católicos: permanecer unidos a Cristo y a la Iglesia, cuya imagen primordial identificó en la Virgen María, y «mantener abierto el cielo» para ofrecer esa esperanza a los demás.