Sarah: «Cuando pase la generación del 68, pasarán también estos unilateralismos que mortifican la estatura cultural del catolicismo latino»

Sarah: «Cuando pase la generación del 68, pasarán también estos unilateralismos que mortifican la estatura cultural del catolicismo latino»

El cardenal Robert Sarah atribuye a determinados ambientes eclesiales marcados por la «generación del 68» la aversión al latín y al canto gregoriano. «Cuando pase la generación del 68, pasarán también estos unilateralismos infundados que mortifican la estatura cultural del catolicismo latino», afirma el prefecto emérito de la Congregación para el Culto Divino en una entrevista publicada este jueves 27 de agosto por Il Giornale.

La conversación, realizada con motivo de la publicación de Il Cantico dell’Agnello. Musica sacra e liturgia celeste, su nuevo libro escrito junto a Peter Carter, aborda también la Misa tradicional y las restricciones impuestas por Traditionis custodes. Sarah considera que la decisión de Francisco «no fue sabia ni respetuosa», reivindica los frutos de la apertura litúrgica de Benedicto XVI y recoge el testimonio de sacerdotes para quienes conocer la liturgia tradicional les ha ayudado «a celebrar mejor».

La «generación del 68» y el rechazo al latín y al gregoriano

Il Giornale pregunta al cardenal si existe una aversión al latín y al canto gregoriano en algunos sectores de la Iglesia. La respuesta sitúa el problema en determinados círculos culturales y, especialmente, en una cuestión generacional.

«Me parece una aversión de algunos círculos culturales autorreferenciales, más psicológica que realmente fundada, y pienso que es únicamente un problema generacional: cuando pase la generación del 68, pasarán también estos unilateralismos infundados que mortifican la estatura cultural del catolicismo latino».

La cuestión ocupa un lugar central en Il Cantico dell’Agnello, dedicado a la música sacra y a la liturgia. En la obra, publicada por Cantagalli, Sarah y Carter recorren la tradición musical de la Iglesia y reflexionan sobre el lugar que corresponde a la música sacra dentro del culto católico.

La referencia a 1968 reaparece más adelante en la entrevista, esta vez al hablar de los fieles vinculados a la Misa tradicional. Frente a una lectura de la cuestión litúrgica condicionada por debates de hace más de medio siglo, reclama atender a la realidad presente.

«Si la jerarquía es realmente capaz de leer los signos de los tiempos actuales —y no los del 68, llegando otra vez tarde—, entonces podrán abrirse espacios de diálogo fraterno y sereno».

La Misa tradicional que ayuda a «celebrar mejor»

Otro de los ejes de la entrevista es la apertura impulsada por Benedicto XVI con Summorum Pontificum en 2007. Sarah identifica entre sus frutos una influencia positiva sobre la celebración del Misal reformado.

«Entre los efectos de la liberalización de la forma extraordinaria estuvo la influencia positiva, diría incluso la corrección, de posibles abusos en la celebración de la forma ordinaria».

La precisión es inmediata: los abusos litúrgicos son «actos gravísimos», pero no pueden identificarse con la propia forma ordinaria.

La experiencia de numerosos sacerdotes constituye para Sarah otro de los frutos de aquella apertura: «Muchos sacerdotes testimonian que el descubrimiento de la forma extraordinaria les ha ayudado a celebrar mejor».

En su lectura de Summorum Pontificum, la decisión de Benedicto XVI tenía además un horizonte de largo plazo. El Papa buscaba «garantizar su máxima difusión para permitir al pueblo de Dios, a lo largo de las décadas, poder elegir qué forma correspondía mejor al fortalecimiento de la fe».

Ese proceso terminó abruptamente con las restricciones introducidas por Francisco en 2021. «Todo esto fue truncado por Traditionis custodes mientras el Pontífice emérito todavía vivía».

Traditionis custodes «no fue una decisión sabia ni respetuosa»

Preguntado por su valoración de Traditionis custodes, la respuesta es directa: «No me pareció una decisión sabia ni respetuosa».

Sarah se detiene también en Benedicto XVI, que todavía vivía cuando Francisco restringió mediante el motu proprio buena parte de las facultades para celebrar según el Misal de 1962 que su predecesor había reconocido.

«Benedicto, hombre manso como un cordero, se dejó humillar y, así, en el silencio y la oración, ofreció a Dios su sufrimiento para identificarse mejor con el dolor de Cristo por su Iglesia y purificarla».

Ante la posibilidad de derogar las actuales restricciones, plantea un principio que considera aplicable a una tradición litúrgica transmitida durante siglos: «El acceso a formas rituales reconocidas y existentes desde hace siglos nunca puede ser limitado artificialmente mediante decretos».

Y vincula directamente la cuestión con la transmisión de la fe: «Si un rito no sirviera a la fe, moriría por sí mismo; si, por el contrario, custodia y promueve la fe, no debemos limitarlo, porque limitaríamos la preservación y difusión de la propia fe».

Sarah ya había reclamado en julio una mayor libertad para la celebración de la Misa tradicional y había expresado su esperanza de que las restricciones introducidas durante el pontificado de Francisco fueran desapareciendo.

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«No podemos hacer la guerra» a los fieles que acuden a la Misa tradicional

La entrevista termina poniendo el foco en los numerosos fieles que deben recorrer kilómetros para asistir a una celebración de la Misa tradicional. Sarah comienza su respuesta reconociendo el sacrificio que supone: «No puedo sino admirar esta gran expresión de amor a Dios».

El fenómeno, lejos de desaparecer, está conociendo a su juicio «una difusión creciente». De ahí su llamada a abrir «espacios de diálogo fraterno y sereno» en lugar de mantener el enfrentamiento litúrgico.

La conclusión es una de las declaraciones más contundentes de toda la entrevista:

«No podemos, como Iglesia, hacer la guerra a quien participa devotamente en la Misa solo porque prefiere una forma u otra: es una actitud miope y completamente ideológica, por tanto no pastoral y no cristiana. Es dañina, destructiva para la Iglesia».

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