Zuppi interpreta en clave de fe el agnosticismo de Guccini y da la bendición en su funeral laico

Zuppi interpreta en clave de fe el agnosticismo de Guccini y da la bendición en su funeral laico

El cardenal Matteo Zuppi, arzobispo de Bolonia y presidente de la Conferencia Episcopal Italiana (CEI), participó el pasado 8 de agosto en la ceremonia laica de despedida del cantautor Francesco Guccini, celebrada en Pavana, provincia de Pistoia, Italia. Ante el féretro del músico, que se definía como «agnóstico posibilista», Zuppi interpretó sus dudas y su búsqueda de sentido desde la fe cristiana y llegó a decirle: «Hoy encuentras la respuesta». La ceremonia terminó con el Salmo del Buen Pastor, una oración y la bendición del cardenal.

Guccini había pedido personalmente la presencia de Zuppi, con quien mantenía una relación de amistad. El purpurado recordó que ambos habían hablado anteriormente sobre la muerte y que el cantante le había manifestado que estaría contento de tenerlo a su lado en su despedida. La ceremonia mantuvo formalmente el carácter laico querido por el músico y su familia: Zuppi no celebró unas exequias católicas, sino que intervino como amigo y cardenal.

De «agnóstico posibilista» a la búsqueda de Dios

Zuppi partió precisamente de la definición religiosa que Guccini daba de sí mismo. El cantante no profesaba la fe cristiana y se consideraba «agnóstico posibilista», una expresión con la que dejaba abierta la posibilidad de la existencia de Dios sin declararse creyente.

El cardenal presentó esa incertidumbre como una búsqueda mantenida durante toda su vida. «La duda era la manera de estar ante las cosas sin hacer trampas, de manera íntegra», afirmó. «No dejaste de preguntar y de escuchar», añadió dirigiéndose al fallecido.

A lo largo de su intervención, Zuppi recurrió a las propias canciones de Guccini para abordar sus interrogantes sobre el paso del tiempo, la amistad, la política, la injusticia, la muerte y el infinito. Recordó, entre otros versos, la pregunta de Lettera: «Pero el tiempo, ¿quién me devuelve el tiempo?».

La cuestión religiosa estuvo presente en distintas etapas de la obra del cantautor. Uno de sus temas más conocidos fue Dio è morto («Dios ha muerto»), publicado en 1967, en el que describía la crisis moral de su generación y terminaba expresando una esperanza de renovación.

«Quien hace suya la pregunta del ser humano descubre siempre la presencia de Dios»

Al abordar directamente la muerte, Zuppi vinculó de forma más explícita las inquietudes de Guccini con Dios.

«Quien hace suya la pregunta del ser humano descubre siempre la presencia de Dios», sostuvo el presidente de la CEI.

El cardenal citó después un poema relacionado con Guccini en el que aparece un agnóstico imaginándose ante Dios: «Cuando esté ante ti, Señor, si no perdonas a quien no se unió al coro de los hosannas, quizá perdones a quien confesó, Señor, haber sufrido tu ausencia».

Zuppi utilizó esas palabras para presentar la fe como respuesta a las preguntas que el músico había mantenido abiertas. También recuperó la imagen de un niño en el vientre materno, incapaz de imaginar el mundo al que nacerá, para referirse al misterio de la vida después de la muerte.

«La fe da palabras y certeza a aquella intuición del amor, del corazón», afirmó.

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«Hoy encuentras la respuesta»

Hacia el final de su intervención, el cardenal se dirigió directamente al cantante fallecido y dio un paso más en su interpretación de aquella búsqueda:

«Hoy encuentras la respuesta, que en realidad estaba en la nostalgia, en la búsqueda de luz y en el asombro por la humanidad que describiste en tantos personajes y encuentros que nos hiciste conocer».

Zuppi evocó asimismo el compromiso político y social del cantautor. Destacó su rechazo de las ideologías convertidas en dogmas, de los prejuicios y de la división entre amigos y enemigos, y relacionó esa actitud con una visión cristiana de la persona.

«Las ideologías confunden, hacen daño», afirmó. «Hacen falta gigantes, y los que agradan al Señor no son los grandes de este mundo, sino aquellos con un corazón grande, con mucha humanidad, gratuita, que comparte y no calcula, que da y no posee».

También recuperó las palabras de Guccini contra el miedo «al diferente y al contrario» y su llamada a enfrentarse a la injusticia.

Salmo, oración y bendición en una ceremonia laica

La ceremonia había sido organizada como una despedida laica y privada. Zuppi no presidió una Misa ni celebró el rito católico de exequias, pero su intervención concluyó con elementos expresamente religiosos.

El cardenal recitó el Salmo del Buen Pastor, pronunció una oración cristiana e impartió una bendición junto al féretro.

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La intervención se produjo en unos días en los que la cuestión de las exequias había adquirido especial actualidad en Italia. Las diócesis de Roma y Ventimiglia-San Remo habían impedido recientemente funerales católicos a destacados miembros de la masonería, mientras que el obispo de esta última diócesis, Antonio Suetta, publicó posteriormente un vademécum en el que recordó los límites de las celebraciones funerarias y advirtió que la misericordia de la Iglesia no puede convertirse en «indiferencia ante la verdad».

Las palabras de Zuppi fueron más allá del recuerdo personal del cantante. Ante el féretro de quien se había definido como «agnóstico posibilista», el presidente de los obispos italianos afirmó que Guccini había encontrado finalmente «la respuesta» que, según el cardenal, ya estaba presente en su «nostalgia» y en su «búsqueda de luz».

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