Dos diócesis italianas han impedido, con apenas unas horas de diferencia, la celebración de funerales católicos para dos destacados miembros de la masonería. En Roma, el cardenal Baldassare Reina negó la Misa exequial prevista para Bruno Battisti D’Amario, guitarrista vinculado durante años a Ennio Morricone y antiguo dirigente del Grande Oriente de Italia; poco después, el obispo de Ventimiglia-Sanremo, Antonio Suetta, suspendió las exequias de Mario Tarducci, quien había sido maestro venerable de una logia local.
En ambos casos, la pertenencia masónica de los fallecidos salió a la luz cuando las ceremonias ya estaban programadas. Las decisiones se produjeron en aplicación de la disciplina de la Iglesia sobre las exequias eclesiásticas, mientras permanece vigente el juicio doctrinal que considera incompatible la pertenencia a la masonería con la fe católica.
Roma suspende las exequias de un destacado miembro del Grande Oriente
El primero de los casos se produjo en Roma. Bruno Battisti D’Amario había fallecido el 5 de agosto a los 88 años y su funeral estaba previsto en la basílica de Santa Maria in Montesanto, conocida como la iglesia de los artistas, situada en la céntrica Piazza del Popolo.
La celebración había sido solicitada por la familia y aceptada inicialmente por los responsables de la iglesia, que desconocían la trayectoria masónica del fallecido.
Fue el propio Grande Oriente de Italia el que hizo pública esa pertenencia al comunicar su muerte. La organización masónica anunció el «paso al Oriente Eterno del queridísimo hermano maestro Bruno Battisti D’Amario» y detalló las responsabilidades que había desempeñado durante años en su estructura.
Battisti D’Amario había sido fundador de la logia romana Giuseppe Leti, compositor del himno oficial del Grande Oriente, presidente en dos ocasiones del Colegio Circunscripcional de Maestros Venerables del Lacio y consejero de la Orden.
Al conocerse estos antecedentes, el rector de Santa Maria in Montesanto, monseñor Antonio Staglianò, trasladó el caso al cardenal Baldassare Reina, vicario general de Su Santidad para la diócesis de Roma.
Según explicó Staglianò a La Nuova Bussola Quotidiana, Reina consultó con la oficina jurídica diocesana y posteriormente comunicó por escrito que no podía autorizarse la Misa exequial.
«Hemos verificado, también hablando con la hija, quien desgraciadamente nos dijo que no sabía nada de esta historia, pero el padre, como ha revelado el Grande Oriente de Italia, era un masón en una posición destacada», señaló Staglianò.
Una oración familiar en lugar del funeral
El rector explicó que los responsables de la basílica desconocían completamente la pertenencia masónica de Battisti D’Amario cuando autorizaron inicialmente la celebración. Según manifestó su hija, tampoco ella tenía conocimiento de esa faceta de la vida de su padre.
Tras la decisión del cardenal Reina, las exequias fueron sustituidas por una oración con los familiares para encomendar el alma del fallecido a la misericordia de Dios, con la presencia de un sacerdote sin vestiduras litúrgicas.
Staglianò precisó que la negativa a celebrar el funeral no impide que posteriormente puedan ofrecerse Misas en sufragio por el alma del difunto.
Battisti D’Amario fue una figura reconocida de la música italiana. Profesor de guitarra clásica, mantuvo una prolongada colaboración con Ennio Morricone y participó en algunas de sus bandas sonoras más conocidas.
Un segundo funeral suspendido en Ventimiglia-Sanremo
Apenas un día después, un caso similar llegó a la diócesis de Ventimiglia-Sanremo, situada en la región italiana de Liguria, junto a la frontera con Francia.
El obispo Antonio Suetta suspendió las exequias eclesiásticas previstas en la iglesia parroquial de San Marco, en Camporosso, para Mario Tarducci, después de conocer que el fallecido había pertenecido a una logia masónica local de la que había sido maestro venerable.
También en este caso, el funeral ya estaba programado cuando la diócesis tuvo conocimiento de la pertenencia masónica.
La propia diócesis explicó en un comunicado que la información llegó a través de una publicación local y de las esquelas expuestas públicamente. Suetta mantuvo entonces conversaciones con el párroco y con los familiares del fallecido y solicitó instrucciones superiores sobre cómo proceder.
Al no poder obtenerlas en el breve plazo disponible y teniendo conocimiento de la decisión que acababa de adoptar el cardenal Reina ante un caso análogo en Roma, el obispo decidió seguir el mismo criterio.
«Ante un caso análogo, presentado simultáneamente en la diócesis de Roma, compartiendo las mismas indicaciones dadas allí por el vicario de Su Santidad, el cardenal Reina, el obispo, conforme al canon 1184, ha dispuesto que no se celebren las exequias eclesiásticas previstas», señaló la diócesis.
Ventimiglia-Sanremo anunció además que publicará posteriormente una nota con indicaciones jurídico-pastorales sobre las exequias eclesiásticas.
La Iglesia mantiene su juicio sobre la masonería
Las decisiones de ambas diócesis se producen en un contexto doctrinal que la Santa Sede ha reiterado en diferentes ocasiones.
En 1983, la Congregación para la Doctrina de la Fe, entonces presidida por el cardenal Joseph Ratzinger, publicó una declaración para despejar las dudas surgidas después de que el nuevo Código de Derecho Canónico dejara de mencionar expresamente a las asociaciones masónicas.
«Permanece, por tanto, inmutado el juicio negativo de la Iglesia respecto de las asociaciones masónicas, porque sus principios siempre han sido considerados inconciliables con la doctrina de la Iglesia», estableció el dicasterio.
La declaración precisó además que «los fieles que pertenecen a las asociaciones masónicas están en estado de pecado grave y no pueden acercarse a la santa comunión».
Cuarenta años después, en noviembre de 2023, el Dicasterio para la Doctrina de la Fe volvió a pronunciarse sobre la cuestión. Con la aprobación de Francisco, reiteró que «está prohibida la afiliación activa a la masonería por parte de un fiel» debido a la «irreconciliabilidad entre la doctrina católica y la masonería».
El canon 1184
El canon 1184 del Código de Derecho Canónico regula los casos en los que deben negarse las exequias eclesiásticas.
La norma establece que, salvo que antes de morir hubieran dado alguna señal de arrepentimiento, deben ser privados de ellas los apóstatas, herejes y cismáticos notorios, así como «los demás pecadores manifiestos, a quienes no pueden concederse las exequias eclesiásticas sin escándalo público de los fieles».
Cuando existe alguna duda, el mismo canon dispone que debe consultarse al Ordinario del lugar y respetarse su decisión.
En Roma, Staglianò recurrió al cardenal Reina una vez conocida la trayectoria masónica de Battisti D’Amario. En Camporosso, Suetta citó expresamente el canon 1184 al comunicar la suspensión del funeral de Tarducci y tomó como referencia el criterio adoptado unas horas antes por el vicario del Papa.
El canon 1185 establece además que debe negarse la Misa exequial a quien haya sido excluido de las exequias eclesiásticas.
Estas disposiciones regulan la celebración pública de los ritos funerarios de la Iglesia y no constituyen un juicio sobre el destino eterno del fallecido. En los dos casos italianos, la cuestión planteada a los respectivos obispos fue si podía celebrarse un funeral católico después de conocerse públicamente la pertenencia destacada de los difuntos a organizaciones masónicas.
Las diócesis de Roma y Ventimiglia-Sanremo resolvieron, con apenas unas horas de diferencia, que las exequias eclesiásticas no podían celebrarse.