El seminarista nigeriano Kelvin Ochai ha logrado escapar de sus secuestradores y regresar sano y salvo después de permanecer más de dos semanas en cautiverio. Ochai había sido raptado el pasado 29 de julio en la residencia del obispo de Otukpo, situada en el estado de Benue, en el centro de Nigeria.
La diócesis confirmó su regreso en un comunicado difundido el 16 de agosto y recogido por ACI África. Según explicó el canciller diocesano, el padre Joseph Aboyi Itodo, el seminarista consiguió huir de sus captores y llegar hasta Aliade, localidad situada en el área administrativa de Gwer East.
Logró llegar hasta una parroquia tras escapar
Una vez en Aliade, Ochai fue localizado y posteriormente trasladado a su domicilio. La diócesis ha señalado que se encuentra ileso.
Tras conseguir escapar, el seminarista fue acogido en la parroquia de los Santos Pedro y Pablo de Aliade, donde sacerdotes y feligreses le proporcionaron alojamiento durante la noche.
El obispo de Otukpo, monseñor Michael Ekwoyi Apochi, agradeció la ayuda prestada al joven después de su fuga, así como las oraciones de los fieles durante las semanas que permaneció secuestrado.
La diócesis también expresó su agradecimiento a la Policía de Nigeria por la atención proporcionada a Ochai después de recuperar la libertad.
Secuestrado en la residencia del obispo
El secuestro se produjo el miércoles 29 de julio en la residencia episcopal situada en Asa III, en Otukpo. Dos días después, la diócesis hizo público el rapto y pidió oraciones por la liberación del seminarista.
En aquel momento no se facilitaron detalles sobre las circunstancias del secuestro ni se informó de que los captores hubieran establecido contacto con la diócesis.
Tras conocerse ahora la fuga, el canciller ha pedido mantener las oraciones por las personas que continúan en manos de grupos criminales en distintas partes del país.
«Encomendamos también a todos aquellos que todavía se encuentran en los escondites de los secuestradores en todo el país, para que el buen Dios les conceda una liberación rápida y segura», señaló el sacerdote.
La diócesis ha pedido asimismo oraciones por el fin de la inseguridad y por el restablecimiento de la paz y la estabilidad en Nigeria.
Los secuestros continúan afectando a la Iglesia en Nigeria
El caso de Ochai se enmarca en un problema de seguridad que afecta desde hace años a distintas regiones de Nigeria y que también ha alcanzado a sacerdotes, seminaristas y comunidades cristianas.
El pasado 4 de agosto, el presidente de la Unión de Sacerdotes de África Occidental, el padre Peter Alpha Konteh, denunció los ataques contra iglesias y miembros del clero y recordó otro reciente secuestro de un seminarista y varios fieles en una iglesia católica del estado de Enugu.
El nuncio apostólico en Nigeria, monseñor Michael Francis Crotty, también se refirió en julio a la «plaga de los secuestros» que afecta al país y calificó estos delitos como un grave mal que deja profundas consecuencias en las víctimas y sus familias.
La violencia en Nigeria tiene distintos focos y actores. A la insurgencia yihadista de Boko Haram y otros grupos extremistas en el norte y noreste se suman bandas dedicadas al secuestro y la extorsión, así como los episodios de violencia relacionados con grupos armados en otras zonas del país.
Tras el regreso de Ochai, la diócesis de Otukpo ha centrado su comunicado en agradecer su liberación y mantener la petición de oraciones por quienes continúan secuestrados.