El cardenal Stanislaw Dziwisz, que fue durante 27 años secretario personal de san Juan Pablo II y posteriormente arzobispo de Cracovia, declaró el pasado lunes 3 de agosto como testigo ante el Tribunal Regional de Cracovia en el proceso civil iniciado por Janusz Szymik, de 54 años, quien sufrió abusos sexuales cuando era menor y ejercía como monaguillo entre 1984 y 1989 por el sacerdote Jan Wodniak. Szymik reclama a la Archidiócesis de Cracovia y a la parroquia donde ocurrieron los hechos 20 millones de zlotys, unos 4,6 millones de euros.
Dziwisz, de 87 años, negó haber tenido conocimiento de los abusos durante los años en que se produjeron y sostuvo que entonces se encontraba en el Vaticano al servicio de Juan Pablo II y no tenía responsabilidades de gobierno sobre la Archidiócesis de Cracovia. El cardenal comparece únicamente como testigo: no está acusado ni figura como demandado en el procedimiento.
Los abusos se prolongaron durante cinco años
Los hechos ocurrieron en la parroquia de Międzybrodzie Bialskie, en el sur de Polonia. En aquella época pertenecía a la Archidiócesis de Cracovia; desde una reorganización eclesiástica realizada en 1992 forma parte de la diócesis de Bielsko-Żywiec.
Esta circunstancia explica que la víctima haya emprendido procedimientos contra distintas instituciones eclesiásticas relacionadas con el caso.
Wodniak reconoció durante el procedimiento canónico haber mantenido contactos sexuales con el menor y recibió sanciones eclesiásticas. Szymik lleva años relatando públicamente los abusos que sufrió y reclamando responsabilidades por lo ocurrido.
La actual demanda pretende determinar la eventual responsabilidad civil de la Archidiócesis de Cracovia y de la parroquia durante el periodo en que se produjeron los hechos.

Dziwisz: «No tenía conocimiento de ello»
Buena parte del interrogatorio al cardenal se centró en establecer qué sabía sobre Wodniak y en qué momento pudo tener conocimiento de las acusaciones.
Dziwisz explicó que conocía al sacerdote, como conocía a muchos otros miembros del clero de Cracovia, desde su etapa junto al entonces arzobispo Karol Wojtyła. Negó, sin embargo, que existiera entre ambos una relación personal o de amistad.
Cuando se produjeron los abusos denunciados por Szymik, entre 1984 y 1989, Dziwisz vivía en Roma como secretario personal de Juan Pablo II. Permaneció junto al pontífice desde su elección en 1978 hasta su muerte en 2005.
Su situación cambió después, cuando Benedicto XVI lo nombró arzobispo de Cracovia. Dziwisz gobernó la archidiócesis entre 2005 y 2016, periodo sobre el que también fue interrogado.
El cardenal reconoció haber recibido durante esos años una carta «desagradable» en la que aparecían Wodniak y otros sacerdotes, aunque aseguró no recordar que figurase en ella el nombre de Szymik.
Fotografías y documentos discutidos durante el interrogatorio
Los abogados del demandante mostraron durante la declaración varias fotografías antiguas que, según su interpretación, situarían a Dziwisz y Wodniak juntos durante unas vacaciones.
El cardenal no confirmó esa interpretación. Señaló que, después de tantos años, no podía identificar a todas las personas que aparecían en las imágenes y mantuvo que no había tenido una relación de amistad con Wodniak.
También apareció durante el interrogatorio el nombre del sacerdote Tadeusz Isakowicz-Zaleski, fallecido en 2024 y conocido en Polonia por sus denuncias sobre abusos y por reclamar durante años una mayor transparencia en la Iglesia.
Isakowicz-Zaleski sostuvo que había entregado personalmente a Dziwisz documentación sobre casos de abusos cometidos por sacerdotes. La parte demandante considera que esos documentos pueden ser relevantes para establecer cuándo tuvo conocimiento el cardenal de determinadas acusaciones.
Dziwisz ha negado recordar haber recibido esa documentación y ha sostenido que no existe constancia de su recepción en los registros de la curia. Será el tribunal quien deba valorar las versiones y las pruebas aportadas por las partes.
El cardenal había faltado a dos citaciones
La declaración del pasado lunes había generado expectación en Polonia porque Dziwisz no había comparecido en dos convocatorias anteriores.
Su defensa alegó, entre otros motivos, su edad, cuestiones relacionadas con su estado de salud y una estancia prolongada en Roma durante el mes de julio. El cardenal llegó a solicitar que se prescindiera de su testimonio al considerar que carecía de información relevante sobre los hechos.
Finalmente acudió al Tribunal Regional de Cracovia el 3 de agosto y prestó declaración durante aproximadamente una hora.
Tras conocer sus explicaciones, Szymik reaccionó con dureza y acusó públicamente al cardenal de mentir. Se trata de la valoración del demandante sobre el testimonio, mientras que corresponderá al tribunal determinar la credibilidad y relevancia de las declaraciones y documentos incorporados al proceso.
Szymik ya recibió unos 93.000 euros en otro procedimiento
El actual juicio no es el primero promovido por Szymik para reclamar una indemnización por los abusos sufridos.
En enero de 2025 obtuvo una sentencia favorable contra la diócesis de Bielsko-Żywiec, a la que actualmente pertenece la parroquia donde ocurrieron los hechos. El tribunal ordenó entonces el pago de 400.000 zlotys, aproximadamente 93.000 euros.
Ahora Szymik reclama una cantidad muy superior —unos 4,6 millones de euros— a la Archidiócesis de Cracovia y a la propia parroquia. La inclusión de Cracovia responde a que, durante los años en los que se produjeron los abusos, el territorio se encontraba bajo la jurisdicción de esa archidiócesis.
El procedimiento continúa abierto y todavía no existe sentencia sobre esta nueva reclamación.
El Vaticano examinó anteriormente la actuación de Dziwisz
La gestión de casos de abusos durante la etapa de Dziwisz como arzobispo de Cracovia ya fue examinada anteriormente por la Santa Sede.
En 2021, el Vaticano encargó al cardenal Angelo Bagnasco, arzobispo emérito de Génova, que recopilara información sobre distintas acusaciones relativas a la actuación de Dziwisz durante los años en que gobernó la archidiócesis.
En 2022, tras estudiar la documentación reunida, la Santa Sede comunicó que el análisis realizado no había identificado elementos que justificaran nuevas actuaciones contra el cardenal por su gestión de los casos examinados.
La investigación eclesiástica debe distinguirse del procedimiento que actualmente se celebra en Cracovia. Dziwisz no es el demandado en este juicio, sino uno de sus testigos, y el tribunal deberá determinar si corresponde atribuir responsabilidad civil a la Archidiócesis de Cracovia y a la parroquia por los abusos sufridos por Szymik entre 1984 y 1989.