El presidente de la Conferencia Episcopal Española, monseñor Luis Argüello, ha reaparecido en la red social X con un mensaje que marca un cambio de tono en el discurso de la cúpula episcopal sobre la inmigración ilegal. Aunque no abandona el lenguaje característico de la jerarquía, el arzobispo de Valladolid interpreta lo sucedido en Ceuta como una operación de poder y afirma que «la invasión de Ceuta es un test» y que «la demografía es un arma».

Con esas palabras, Argüello condensa un análisis que se aparta del lenguaje habitual utilizado en el ámbito eclesial para explicar el fenómeno migratorio. Frente a una lectura centrada casi exclusivamente en la acogida y asistencialismo, el prelado sitúa el foco en la utilización de seres humanos como herramienta de poder y presión entre Estados.
Un diagnóstico que rompe el marco habitual
No es la primera vez que el arzobispo de Valladolid utiliza el término «biopolítica». Hasta ahora había empleado ese concepto en reflexiones sobre la gestión política de la vida y cuestiones bioéticas, ahora «las migraciones forman parte de esta estrategia».
Sin embargo, lo que Argüello plantea resulta bastante más sencillo de expresar que el ropaje conceptual y académico con el que lo presenta. Su reflexión termina describiendo una realidad que muchos perciben con menos artificio: una invasión ejecutada mediante la utilización de miles de personas como auténtica «carne de cañón» al servicio de una estrategia de presión política, de ahí la conclusión: «la demografía es un arma».
El contraste con las palabras de León XIV
La publicación del tuit coincidió con la mención de León XIV sobre el episodio ceutí. Durante el Ángelus de este primer domingo de agosto, el Pontífice aseguró seguir «con preocupación la alarmante situación en Ceuta» e invocó a Nuestra Señora de África para que «se puedan encontrar soluciones de paz, de estabilidad y de justicia», sin identificar a los responsables de lo ocurrido.
Las palabras de Argüello se sitúan en un registro distinto. Mientras el Papa describió los hechos como una «situación» y pidió soluciones en términos diplomáticos, el presidente de la Conferencia Episcopal Española puso nombre al mecanismo que, a su juicio, explica lo sucedido: la utilización de la inmigración ilegal «en favor del lucro y el poder».
Si para León XIV el sujeto de la acción permanecía implícito, en el mensaje de Argüello aparece, aunque envuelto en un lenguaje más conceptual. El foco deja de estar únicamente en las consecuencias de la invasión para dirigirse hacia quienes la hacen posible, la incentivan, la permiten y la utilizan como instrumento de poder.