Un terremoto de magnitud 4,7 registrado el viernes 31 de julio causó daños importantes en varias iglesias de Pozzuoli, ciudad situada junto a Nápoles, en el sur de Italia. El seísmo, seguido de nuevas sacudidas, afectó también a viviendas, establecimientos comerciales e infraestructuras de la zona.
La diócesis de Pozzuoli e Isquia informó el sábado 1 de agosto de que el primer temblor se produjo a las 19:46 del día anterior y que las sucesivas sacudidas habían dejado una situación «verdaderamente difícil». Según el comunicado, las pocas iglesias de Pozzuoli que todavía permanecían abiertas al culto presentaban «daños importantes».
El obispo Carlo Villano señaló que la Oficina diocesana para los Bienes Culturales había intensificado las inspecciones para comprobar el estado de los templos. Al cierre de la información, la diócesis no había difundido una relación completa de las iglesias afectadas ni había precisado cuántas tendrían que suspender las celebraciones.
Daños en las iglesias de Pozzuoli
Uno de los desperfectos más visibles se produjo en la iglesia de San Francisco de Asís y San Antonio de Padua, situada en el centro de Pozzuoli, donde se derrumbó parcialmente uno de los laterales del campanario. El desprendimiento no causó heridos ni daños en los edificios próximos, según las autoridades italianas.
El templo ya estaba cerrado al culto por su estado de conservación y se encontraba sometido a trabajos de restauración y consolidación. La fachada había sido asegurada en diciembre de 2025 y las obras estructurales comenzaron en marzo de este año.
La iglesia estaba incluida en los planes públicos de rehabilitación y protección sísmica de los lugares de culto de la zona. Según el Ministerio italiano de Cultura, las intervenciones realizadas antes del terremoto contribuyeron a limitar los daños. Los técnicos deberán evaluar ahora la reconstrucción de las partes desprendidas y la continuidad de las obras.
La diócesis pide atender a las personas vulnerables
«Expreso la cercanía de la Iglesia a la población, a las fuerzas del orden y a todos los que participan en las labores de protección civil», declaró Villano en el comunicado del sábado.
El obispo pidió a la comunidad que permaneciera unida y prestara una atención particular a «los más débiles, los niños, los ancianos y los enfermos». La diócesis indicó que su primera preocupación eran las personas y las familias afectadas, ante la existencia de numerosas viviendas inhabitables y daños en comercios e iglesias.
La navegación en el puerto de Pozzuoli también quedó suspendida por problemas en el muelle y en las vías de acceso. Villano pidió que se trabajara para reabrirlo cuanto antes por su importancia para la actividad económica y social de los Campos Flégreos y de la isla de Isquia, especialmente durante el verano.
Templos que habían servido como lugares de acogida
El comunicado recordó que, durante anteriores episodios sísmicos, el obispo había ofrecido las iglesias de la diócesis como espacios de acogida. En octubre de 2023, Villano afirmó que las puertas de los templos estaban abiertas para mostrar que «la Iglesia es casa de todos y para todos» y para que cada persona pudiera sentirse «acogida, escuchada y acompañada».
Los daños registrados el viernes dificultan ahora esa función, debido a que varias de las pocas iglesias que seguían abiertas resultaron afectadas. Las inspecciones iniciadas por la diócesis deberán determinar cuáles pueden continuar utilizándose con seguridad.
La Iglesia italiana expresa su cercanía
Tras el terremoto, el presidente de la Conferencia Episcopal Italiana, el cardenal Matteo Maria Zuppi, se puso en contacto con Villano para transmitirle la cercanía, la solidaridad y la oración de los obispos y de la Iglesia italiana.
También el vicepresidente de la Conferencia Episcopal, el obispo Francesco Savino, expresó su apoyo y aseguró su oración por las comunidades de Pozzuoli, los Campos Flégreos y Nápoles, llamadas a afrontar «una vez más momentos de miedo y de gran preocupación».
La Iglesia italiana encomendó a las familias, a las personas más vulnerables y al conjunto de las comunidades afectadas, y pidió para ellas «serenidad, fuerza y esperanza».