La Iglesia sí tiene una respuesta sobre la homosexualidad: la escribe el sacerdote más escuchado de Estados Unidos y no es la que casi nadie espera

Por: Homo Legens

La Iglesia sí tiene una respuesta sobre la homosexualidad: la escribe el sacerdote más escuchado de Estados Unidos y no es la que casi nadie espera

Hay una manera de abandonar a alguien que ha aprendido a vestirse de amor. Consiste en no decirle nunca la verdad, en confirmarlo en todo, en aplaudir aquello que lo aparta de lo que Dios quiere para él. No cuesta nada, queda bien y hasta se aplaude en público.

En las últimas décadas, dentro y fuera de la Iglesia, esa ha sido con demasiada frecuencia la actitud hacia los hombres y mujeres que experimentan atracción por el mismo sexo: dejarlos en su herida y llamarlo respeto. Como si la caridad consistiera en callar. Como si amar fuera no esperar nada del otro.

Contra esa deriva es recomendable leer Creados para el amor. La atracción por el mismo sexo y la Iglesia católica, del sacerdote norteamericano Michael Schmitz, publicado en español por Bibliotheca Homo Legens.

Y lo primero que sorprende del libro es su tono. Porque quien esperase un ajuste de cuentas, un catálogo de condenas o un manual de reproches, se equivoca de raíz. Schmitz escribe, según sus propias palabras, sin una sola línea de condena personal. Y, aun así —o precisamente por ello— no rebaja ni un milímetro la verdad.

Quién es el padre Mike

Conviene detenerse en el autor, porque su nombre dice mucho del peso del libro.

Michael Schmitz —el padre Mike para millones de católicos— es sacerdote de la diócesis de Duluth (Minnesota), director de su Ministerio de Jóvenes y capellán del Newman Center de la Universidad de Minnesota-Duluth.

Pero su influencia desborda con mucho esas coordenadas. Es la voz de «The Bible in a Year», el podcast con el que ha guiado a cientos de miles de personas a través de la Biblia entera en trescientos sesenta y cinco episodios.

Las cifras son difíciles de exagerar. Durante buena parte de los últimos cinco años, The Bible in a Year ha encabezado la lista de Religión y Espiritualidad de Apple Podcasts en Estados Unidos y ronda ya los mil millones de descargas. Su versión española, «La Biblia en un año», alcanzó el número uno en la categoría de Cristianismo en cerca de cincuenta países. En mayo de 2025 llevó su gira a Constitution Hall, en el corazón de Washington.

En un país donde la voz católica compite en un mercado religioso saturado, el padre Mike es, sencillamente, el sacerdote más escuchado. Cuando alguien así toma la pluma para hablar de la cuestión más espinosa del momento cultural, merece la pena escuchar.

El falso dilema

El corazón del libro es una intuición tan sencilla como liberadora.

Schmitz sostiene que a las personas con atracción por el mismo sexo se les ha impuesto un «falso dilema»: una elección entre dos opciones en la que, se elija lo que se elija, se pierde.

O sigues tus deseos o serás un desgraciado. O satisfaces todos tus impulsos o te quedarás solo. O aceptas sin condiciones cuanto otro decida hacer, o lo odias y lo temes.

Ese planteamiento, denuncia el autor, es un engaño.

Y frente a él lanza las preguntas que lo desarman: ¿de veras no hay ningún otro camino? ¿No es posible vivir las enseñanzas de Cristo y ser feliz? ¿No es posible amar a quien tenemos al lado y, a la vez, estar en desacuerdo con alguna de sus decisiones?

Schmitz responde que sí, que existe una tercera vía. Y esa tercera vía no es una invención suya: es exactamente la que la Iglesia lleva siglos proponiendo y que tantos han enterrado por incómoda.

Ni el reproche que expulsa ni el buenismo que abandona

Aquí está la clave que hace de este libro una herramienta y no un panfleto.

La respuesta católica no consiste en confirmar a nadie en el pecado —esa sería la falsa misericordia del que abandona—, pero tampoco en el señalamiento que humilla y aparta. Consiste en algo más hondo y más exigente: acoger a la persona con respeto, compasión y delicadeza, evitando todo signo de discriminación injusta y, al mismo tiempo, llamarla, como a todo bautizado sin excepción, a la conversión y a la santidad.

El Catecismo lo formula con precisión al recordar que estas personas están llamadas a la castidad y pueden, mediante la oración y la gracia, acercarse, como todos, a la perfección cristiana.

Schmitz desactiva de paso la trampa del excepcionalismo. Nadie está exento de la llamada a hacer la voluntad de Dios; todos, de un modo u otro, sentimos la tentación de creernos un caso aparte, de decir: «Sé lo que el Señor pide, pero es que lo mío es distinto».

La atracción por el mismo sexo no es, en ese sentido, una condena singular: es una de las muchas formas en que cada cristiano está llamado a decir sí a Dios en su manera concreta de vivir. Estamos todos en el mismo barco, aunque cada cual reme su propia travesía.

La autoridad de quien ha acompañado

El libro puede permitirse esta franqueza porque no habla desde una tribuna lejana.

Schmitz ha acompañado durante más de veinticinco años a amigos, familiares y jóvenes que viven esta realidad. Conoce de primera mano cuánta gente se ha sentido rechazada, condenada e indeseada dentro de la Iglesia, muchas veces por una comunicación torpe de las enseñanzas evangélicas.

Y admite, con una honestidad poco frecuente, que muchos miembros de la Iglesia podrían mejorar su modo de transmitir la verdad con amor.

De ahí que el cimiento de todo el libro sea una escena evangélica: la mujer sorprendida en adulterio, a la que Jesús no apedrea, pero a la que tampoco deja igual.

«Yo tampoco te condeno; anda y en adelante no peques más».

En esa frase cabe entera la propuesta de Schmitz. No la condena que cierra la puerta. No la absolución barata que lo deja todo como estaba. El amor que dice la verdad y acompaña. La prueba de que se puede sostener a la vez la ternura y la exigencia, y de que separarlas es, casi siempre, una forma de traicionar a ambas.

Un libro necesario

En un tiempo en el que buena parte del debate se ha instalado en la falsa disyuntiva entre afirmar sin matices o rechazar sin compasión, Creados para el amor devuelve la cuestión a su sitio.

No suaviza la doctrina para hacerla presentable. No la empuña como un arma arrojadiza. La presenta como lo que siempre fue: una llamada a que cada hombre y cada mujer vivan aquello para lo que fueron creados. Amar de verdad. Que no es afirmar cualquier deseo, sino ordenarlo hacia el bien verdadero de la persona.

El prólogo a la edición española corre a cargo de monseñor Jesús Sanz Montes, OFM, arzobispo de Oviedo, que subraya cómo el padre Mike aborda el asunto con belleza, audacia y verdad.

Tres palabras que resumen bien el logro de un libro que no elude ninguna dificultad y que, sin embargo, no hiere a nadie. Precisamente porque quien lo escribe ha aprendido, en un cuarto de siglo de acompañamiento, que la verdad más dura pronunciada con caridad es siempre una forma de esperanza.

Michael Schmitz, Creados para el amor. La atracción por el mismo sexo y la Iglesia católica. Bibliotheca Homo Legens. Prólogo de Jesús Sanz Montes, OFM, arzobispo de Oviedo. Disponible en librerías y en homolegens.com.

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