Fauci se acoge a la Quinta Enmienda: el asesor sanitario al que el Vaticano dio voz para promover las vacunas evita responder ante el Senado

Fauci se acoge a la Quinta Enmienda: el asesor sanitario al que el Vaticano dio voz para promover las vacunas evita responder ante el Senado
Foto: ANSA/EPA

Anthony Fauci, el antiguo responsable sanitario estadounidense al que el Vaticano ofreció en 2021 una plataforma para promover la vacunación contra el COVID-19 y explicar cómo el clero podía ayudar a convencer a los fieles reticentes, se acogió el pasado 29 de julio a la Quinta Enmienda para no responder ante el Senado sobre su actuación durante la pandemia.

El exdirector del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas compareció ante la Comisión de Seguridad Nacional y Asuntos Gubernamentales, presidida por el senador republicano Rand Paul. La audiencia había sido convocada oficialmente para recibir su testimonio sobre las comunicaciones internas y las decisiones adoptadas por las autoridades sanitarias estadounidenses durante la crisis del coronavirus.

Fauci optó por guardar silencio ante las preguntas sobre las aparentes contradicciones entre sus anotaciones privadas y las posiciones que sostuvo públicamente acerca del origen del virus, los confinamientos y otras medidas impuestas durante la pandemia.

Las dudas privadas sobre el origen del coronavirus

Rand Paul sostuvo durante la comparecencia que la documentación recuperada muestra una notable distancia entre el Fauci público y el privado.

Según expuso el senador, después de una teleconferencia mantenida con varios científicos el 1 de febrero de 2020, Fauci anotó que no existía un acuerdo completo sobre la posibilidad de una introducción deliberada del virus y que solo algunos participantes consideraban probable su origen natural.

Durante los años posteriores, sin embargo, Fauci desacreditó públicamente la hipótesis de una fuga del laboratorio de Wuhan y quienes la plantearon fueron frecuentemente presentados como promotores de una teoría conspirativa.

La investigación del Senado se desarrolla en el marco de un proceso más amplio sobre el origen del COVID-19, la financiación estadounidense de investigaciones con virus de alto riesgo y la posible eliminación de documentos oficiales. Paul ya había remitido anteriormente al Departamento de Justicia sus sospechas sobre la veracidad de algunas declaraciones de Fauci ante el Congreso.

Del rechazo inicial al respaldo de los confinamientos

Las anotaciones privadas citadas durante la audiencia también reflejan las reservas iniciales de Fauci ante las medidas aplicadas por el régimen chino.

En una nota fechada el 25 de enero de 2020, el entonces director del NIAID se preguntaba por qué China estaba reaccionando de una manera tan drástica, «cerrando de hecho todo el país». Menos de dos meses después, celebró como «un día importante» el cierre de escuelas y de buena parte de la actividad económica en California y Nueva York.

Años después, Fauci negó haber sido responsable del cierre de las escuelas, pese al protagonismo que mantuvo durante la elaboración y defensa pública de las medidas sanitarias aplicadas por las administraciones de Donald Trump y Joe Biden.

Rand Paul también le preguntó por supuestas instrucciones dadas a funcionarios federales para eliminar comunicaciones. Entre ellas citó un mensaje dirigido el 2 de febrero de 2020 al entonces director de los Institutos Nacionales de Salud, Francis Collins, en el que Fauci habría solicitado: «Por favor, borre este correo después de leerlo».

Fauci no respondió y se amparó en su derecho constitucional a no prestar una declaración que pudiera incriminarlo.

Cuando el Vaticano presentó a Fauci como una autoridad

El silencio de Fauci ante el Senado contrasta con el protagonismo público que recibió durante la pandemia, también dentro del Vaticano.

En mayo de 2021 fue uno de los principales invitados de la V Conferencia Internacional del Vaticano, organizada por el entonces Pontificio Consejo para la Cultura y la Fundación Cura. El encuentro estuvo dedicado a la salud, la relación entre ciencia y fe y las respuestas a la pandemia, con numerosas sesiones sobre el desarrollo y la distribución de vacunas.

Durante una entrevista conducida por el periodista médico de CNN Sanjay Gupta, Fauci defendió la necesidad de identificar mensajeros capaces de superar la resistencia de determinados sectores de la población a la vacunación.

«Hay que conectar a las personas con alguien en quien confíen», explicó. «Cuando se trata de una persona profundamente religiosa que escucha a su clero, eso es distinto de que yo, con traje, entre en un lugar y le diga lo que tiene que hacer».

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La intervención convertía así a sacerdotes y ministros religiosos en intermediarios de la campaña sanitaria, aprovechando la confianza de los fieles para persuadirlos de aceptar unas vacunas entonces presentadas como el principal instrumento para acabar con la pandemia.

Asimismo, Fauci consideró peligrosa la recepción de la Sagrada Comunión por el riesgo de contagio, mientras relativizaba otras conductas personales de evidente riesgo sanitario.

El Vaticano y la vacunación como «acto de amor»

La presencia de Fauci en la conferencia no fue un episodio aislado. Durante el pontificado de Francisco, la Santa Sede asumió una postura abiertamente favorable a la vacunación contra el COVID-19.

Francisco llegó a describirla como un «acto de amor», mientras el Vaticano implantó uno de los regímenes sanitarios más estrictos: exigió certificados para acceder a los puestos de trabajo y contempló la suspensión de sueldo para quienes no cumplieran los requisitos establecidos. La Santa Sede reiteró oficialmente su posición favorable a las vacunas, aunque la propia Congregación para la Doctrina de la Fe había precisado que la vacunación debía ser voluntaria.

Aquellas políticas afectaron también a la vida sacramental: templos cerrados, restricciones al culto público, limitaciones para recibir la Comunión y presión sobre sacerdotes y fieles para aceptar decisiones presentadas como exigencias de responsabilidad colectiva.

Cinco años después, el hombre al que se otorgó una tribuna vaticana para orientar a los católicos y movilizar al clero en favor de la vacunación ha preferido no explicar ante el Senado las contradicciones señaladas en sus propios documentos.

Las investigaciones todavía no han establecido definitivamente el origen del coronavirus ni todas las responsabilidades derivadas de la gestión de la pandemia. Pero la negativa de Fauci a responder vuelve a plantear una cuestión que también afecta a la Iglesia: con qué fundamentos se exigieron sacrificios tan graves a los fieles y por qué determinadas autoridades civiles fueron presentadas entonces como voces prácticamente incuestionables.

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