El documento Hacer memoria. Acompañar la preparación de la Asamblea de evaluación de la Iglesia local, publicado este lunes por la Secretaría General del Sínodo, no se limita a ofrecer instrucciones para organizar las asambleas diocesanas previstas para 2027. Su propósito es ayudar a cada Iglesia local a discernir hasta qué punto el camino sinodal está transformando su vida y su misión.
Las orientaciones están dirigidas a los obispos y a los equipos sinodales, llamados a conducir conjuntamente este proceso de discernimiento en cada Iglesia local.
A partir de una pregunta central, el documento desarrolla una serie de ejes de discernimiento que pueden resumirse en seis grandes cuestiones.
1. ¿Qué rostro concreto de Iglesia sinodal misionera y qué nuevos caminos de sinodalidad están surgiendo en nuestra comunidad?
Esta es la pregunta que estructura todo el documento. No se trata de elaborar una memoria de actividades ni un balance administrativo, sino de reconocer qué frutos concretos ha dado el camino sinodal y qué cambios está suscitando en la vida de la Iglesia.
El texto explica que el objetivo es «hacer memoria del camino recorrido y tomar conciencia de sus frutos», reconociendo «cómo el Señor ha acompañado su camino y a qué pasos la llama». Asimismo, recuerda que las asambleas de evaluación son «un momento de verificación de un proceso que va moldeando progresivamente el rostro de cada Iglesia local».
2. ¿Cómo han cambiado nuestras relaciones dentro de la Iglesia?
El primer gran ámbito de discernimiento es la conversión de las relaciones. Roma invita a evaluar cómo están cambiando «los modos de escuchar, colaborar, valorar los carismas y ministerios, y vivir la fraternidad y la corresponsabilidad».
El documento insiste en que este examen debe incorporar una «atención especial» a quienes habitualmente tienen menos presencia en los procesos eclesiales: jóvenes, seminaristas, personas consagradas en formación, así como quienes viven situaciones de pobreza, vulnerabilidad o marginación.
3. ¿Ha cambiado la forma en que la comunidad discierne y toma decisiones?
La segunda gran cuestión corresponde a la conversión de los procesos eclesiales. El documento dirigido a los obispos propone analizar «cómo están cambiando las formas en que la comunidad discierne, toma decisiones, ejerce las responsabilidades, practica la cultura de la transparencia, la rendición de cuentas y la evaluación».
Entre los aspectos concretos que deberán revisarse figuran el funcionamiento de los organismos de participación, los procesos de discernimiento comunitario, la formación para la sinodalidad, la valoración de los ministerios y carismas y el acceso de los fieles laicos a responsabilidades que no requieren el sacramento del Orden.
Este discernimiento, indica el texto, debe realizarse mediante la «conversación en el Espíritu», presentada como el método propio tanto para la preparación del relato como para el desarrollo de la Asamblea de evaluación.
4. ¿Se están ampliando los vínculos de la Iglesia con el mundo?
El tercer eje de discernimiento es la conversión de los vínculos. Se trata de comprobar «cómo se están ampliando los horizontes de la comunión» con otras Iglesias locales, otras confesiones cristianas, creyentes de otras religiones y con la sociedad.
La Secretaria General del Sínodo propone revisar también el compromiso de la Iglesia con la paz, la justicia, el cuidado de la creación, la cultura, la educación y la promoción humana, así como el estilo de las relaciones ecuménicas e interreligiosas. El documento contempla incluso la posibilidad de invitar como observadores a representantes de otras Iglesias y comunidades cristianas o de otras confesiones religiosas durante el proceso de evaluación.
5. ¿Han crecido la corresponsabilidad y la participación de todo el Pueblo de Dios?
Otro de los aspectos que Roma pide examinar es si el proceso sinodal ha favorecido una mayor corresponsabilidad en la vida de la Iglesia. Entre los ámbitos concretos de evaluación aparecen la renovación misionera de parroquias y comunidades, la formación de los fieles, la valorización de los ministerios y carismas y el fortalecimiento de estructuras verdaderamente participativas.
6. ¿Es hoy la Iglesia más capaz de anunciar el Evangelio?
Finalmente el documento advierte que el discernimiento no puede centrarse únicamente en la vida interna de la comunidad, sino que debe mantener siempre una perspectiva misionera.
Por ello plantea expresamente la siguiente cuestión: «¿La experiencia de la implementación del Sínodo cómo ha contribuido, y puede contribuir, a que la Iglesia sea más capaz de proclamar el Evangelio en las situaciones concretas de la vida humana y social?».
Estas seis preguntas sintetizan los principales ejes de discernimiento que la Secretaría General del Sínodo propone a los obispos y a los equipos sinodales para preparar las asambleas de evaluación de 2027. El documento no las presenta como un listado, sino que desarrolla estos interrogantes a través de las tres grandes «conversiones» —de las relaciones, de los procesos y de los vínculos— y de diversos ámbitos concretos de evaluación, con el propósito de comprobar si el camino sinodal está dando frutos y si está «moldeando progresivamente el rostro de cada Iglesia local, sus relaciones y su estilo».