La Secretaría General del Sínodo ha publicado el documento «Hacer memoria. Acompañar la preparación de la Asamblea de evaluación de la Iglesia local» (disponible en ENG – ESP – FRA – ITA – POR), unas instrucciones dirigidas a los obispos y a los equipos sinodales para preparar las asambleas diocesanas y eparquiales que deberán celebrarse durante el primer semestre de 2027. El texto marca el inicio de la fase de evaluación de la aplicación del Sínodo sobre la Sinodalidad en las Iglesias particulares y establece el procedimiento que deberán seguir las diócesis antes de la Asamblea Eclesial prevista para octubre de 2028 en el Vaticano.
El documento presenta esta etapa como un tiempo de discernimiento espiritual y no como una simple revisión organizativa. «Hacer memoria» significa, según explica, reconocer la acción de Dios en el camino recorrido por cada comunidad para discernir los pasos futuros de la misión de la Iglesia.
Los obispos, responsables del proceso
Las instrucciones subrayan que corresponde a cada obispo dirigir este proceso en su diócesis. Para ello deberá convocar a los organismos de participación, especialmente al Consejo Presbiteral y al Consejo Pastoral Diocesano, nombrar o reactivar el equipo sinodal y acompañar personalmente todas las fases del trabajo hasta validar el resultado final. Allí donde estos equipos todavía no existan, el documento pide su constitución «con urgencia» para garantizar una adecuada preparación de la asamblea.
La Secretaría General insiste en que las indicaciones no constituyen un modelo rígido, sino un método de trabajo que cada Iglesia local deberá adaptar a su realidad mediante un proceso de discernimiento.
Una evaluación espiritual, no una auditoría
El secretario general del Sínodo, el cardenal Mario Grech, afirmó con motivo de la publicación del documento que «evaluar no es un ejercicio técnico, sino una experiencia de agradecimiento y verdad», porque «hacer memoria significa reconocer lo que el Señor ha hecho madurar en el camino de nuestras comunidades y dejarse guiar hacia los siguientes pasos».
En la misma línea, el texto insiste en que la futura Asamblea de Evaluación no pretende repetir la consulta sinodal iniciada en 2021, sino ayudar a las Iglesias locales a reconocer los frutos, las dificultades y las transformaciones surgidas durante la fase de implementación del Documento Final del Sínodo.
Un informe de cada diócesis y una carta a las demás Iglesias
Como parte del proceso, cada diócesis y eparquía deberá elaborar un Relato Narrativo, de entre seis y ocho páginas, en el que exponga el camino recorrido desde la conclusión del Sínodo. El documento deberá recoger las experiencias vividas, los frutos alcanzados y los procesos de transformación identificados a la luz de tres ámbitos propuestos por el Documento Final: la conversión de las relaciones, de los procesos eclesiales y de los vínculos.
Posteriormente, durante la Asamblea de Evaluación convocada por el obispo, los participantes revisarán ese informe utilizando como método la denominada «conversación en el Espíritu». Además, deberán redactar una Carta a las demás Iglesias, inspirada en las antiguas litterae communionis de la Iglesia primitiva, con el fin de compartir los principales frutos del proceso sinodal.
Qué deberán evaluar las diócesis
Las instrucciones invitan a las Iglesias locales a examinar aspectos concretos de la aplicación del Sínodo, entre ellos la promoción de una espiritualidad sinodal, la participación de los fieles laicos en responsabilidades eclesiales, los procesos de discernimiento y toma de decisiones, la transparencia y la rendición de cuentas, la renovación misionera de parroquias y comunidades, las relaciones ecuménicas e interreligiosas, así como las iniciativas de formación para la sinodalidad.
El documento también recuerda unas palabras pronunciadas por León XIV al concluir el Consistorio Extraordinario de junio de 2026:
«La sinodalidad no es un conjunto de reuniones, ni un método de trabajo. Es un estilo espiritual. Nace del encuentro, crece en la escucha y madura en el discernimiento».
Un proceso que concluirá en 2028
Una vez aprobados por cada obispo, el Relato Narrativo y la Carta deberán remitirse antes del 30 de junio de 2027 a los equipos sinodales nacionales o regionales y a la Secretaría General del Sínodo. Posteriormente se celebrarán las asambleas de las conferencias episcopales y de las Iglesias católicas orientales, seguidas de las asambleas continentales durante 2028, antes de la celebración de la Asamblea Eclesial en el Vaticano prevista para octubre de ese año, con la que culminará el proceso de implementación del Sínodo iniciado en 2021.