«El humo de Satanás ha entrado en la Iglesia»: la novela que Pablo VI habría entendido mejor que nadie

«El humo de Satanás ha entrado en la Iglesia»: la novela que Pablo VI habría entendido mejor que nadie
Foto: Josef Schiller

Malachi Martin, jesuita, exorcista y testigo del Concilio desde dentro, dejó escrita en El último papa la crónica novelada de una traición eclesial que él aseguraba real en un 85 %. Un thriller vaticano de 774 páginas para leer del tirón bajo el sol de agosto.

El 29 de junio de 1972, en la homilía de la solemnidad de San Pedro y San Pablo, Pablo VI pronunció una frase que sesenta años después sigue resonando como una herida abierta: tuvo la sensación de que «por alguna grieta había entrado el humo de Satanás en el templo de Dios». No hablaba en metáfora poética. Hablaba de confusión doctrinal, de duda, de una crisis que se comía a la Iglesia desde dentro. Aquel papa que había clausurado el Concilio con esperanza contemplaba, apenas siete años después, un panorama que no reconocía.

Hay un libro que convierte aquella intuición en trama. Se titula El último papa, lo firma Malachi Martin —sacerdote jesuita irlandés, doctor en lenguas semíticas por Lovaina, arqueólogo del Mar Muerto, secretario del cardenal Bea durante el Vaticano II y, más tarde, exorcista en Nueva York— y Homo Legens lo ha rescatado para el lector español. Es una novela. Pero su autor sostuvo hasta su muerte, en 1999, que estaba «basada en un 85 % en hechos reales», y que muchos de sus personajes existieron, aunque él les diera nombres de ficción.

El arranque es de los que no se olvidan. Año 1963. En una capilla del Vaticano —y simultáneamente en otra de Estados Unidos, conectadas por teléfono— se celebra una ceremonia de entronización de Lucifer en la que participan cardenales y obispos. Martin la narra con una frialdad litúrgica que hiela: la bendición invertida, el pentagrama, las letanías a la serpiente. No es truculencia gratuita. Es el pórtico de una tesis: si el humo de Satanás entró en la Iglesia, alguien abrió la ventana.

A partir de ahí, la novela despliega treinta años de conspiración. Una red de eclesiásticos, políticos y financieros —unidos por la masonería, el delirio globalista y la sumisión al mal— trabaja para que la Iglesia católica renuncie a su condición de Esposa de Cristo y se ponga al servicio de un gobierno mundial. Solo un obstáculo se interpone: un papa eslavo, hondamente espiritual, sitiado dentro de su propia curia y presionado para firmar su dimisión. Para la partida decisiva, ese papa confía en un joven sacerdote norteamericano.

En el corazón del libro, el propio pontífice de ficción recoge la frase de Pablo VI y la hace suya:

«Le mencioné recientemente al padre Angelo que he sospechado desde hace mucho tiempo que mi predecesor estaba en lo cierto cuando habló de que el humo de Satán había penetrado en la Iglesia. Hoy estoy convencido de ello».

No es un guiño culto: es la clave de bóveda de toda la obra. Martin escribe desde la convicción de que la crisis de la Iglesia contemporánea no es solo humana —tibieza, afán de poder, mundanidad— sino también sobrenatural. El combate es real y tiene dos frentes. Esa es su apuesta narrativa y, para muchos de sus lectores, también su diagnóstico.

Martin fue un autor discutido, y no pocas de sus afirmaciones extraliterarias han sido cuestionadas. Pero como ficción funciona con una eficacia demoledora. Quien quiera disfrutar encontrará aquí un thriller de ritmo sostenido, documentadísimo en su ambientación eclesial, que se lee con la avidez con que se leen las mejores novelas de suspense.

Son 774 páginas. Precisamente por eso es lectura de verano: el libro que solo el descanso permite abordar sin prisa, ese que se empieza en una tumbona y no se suelta hasta que cae la tarde. Un verano da para mucho. Da, por ejemplo, para leer del tirón la novela más incómoda que se ha escrito sobre lo que le ocurre a la Iglesia por dentro.

Y para volver, al cerrarla, a la homilía de 1972 con otra mirada. Porque la pregunta que Pablo VI dejó en el aire —¿por qué grieta entró el humo?— sigue sin respuesta cómoda. Martin no la responde. Pero la formula con una fuerza que, más de veinticinco años después de su muerte, no ha perdido ni un gramo de vigencia.

El último papa, de Malachi Martin. Bibliotheca Homo Legens. Traducción de Enric Tremps. Disponible en librerías y en homolegens.com.

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