El Santuario de Nuestra Señora de Lourdes se prepara ya para una de las citas más importantes de los últimos años. A poco más de dos meses de la llegada del papa León XIV, prevista para el 27 de septiembre, la organización ha puesto en marcha un amplio dispositivo logístico y de seguridad que supondrá una inversión superior a dos millones de euros para acoger a los miles de peregrinos que se espera participen en la jornada.
La visita a Lourdes formará parte del viaje apostólico que el Pontífice realizará a Francia entre el 25 y el 28 de septiembre, con paradas en París, Lourdes y Metz, según confirmó la Santa Sede. Para el santuario mariano, uno de los principales centros internacionales de peregrinación, la presencia del Papa constituye un acontecimiento excepcional que ya ha movilizado a sus responsables y a las autoridades locales.
Una jornada marcada por la oración y la peregrinación
El Santuario ha explicado que León XIV llegará a Lourdes como «un peregrino más». Durante su estancia visitará la gruta de Massabielle, corazón espiritual del recinto donde, según la tradición, la Virgen María se apareció a santa Bernardita Soubirous en 1858.
El momento central de la visita será la misa al aire libre que el Papa celebrará por la tarde en la gran pradera del santuario y a la que podrán asistir todos los fieles que lo deseen. Al caer la noche, el Pontífice se unirá a la tradicional procesión mariana de las antorchas, una de las imágenes más características de Lourdes y uno de los actos de mayor participación de cuantos se celebran diariamente en el santuario.
En palabras del obispo de Tarbes y Lourdes, Jean-Marc Micas, la visita representa, ante todo, la llegada del «sucesor de Pedro», que acude para «confirmar en la fe a sus hermanos y dirigirse a toda nuestra sociedad».
Un despliegue sin precedentes
La magnitud de la visita ha obligado a diseñar un dispositivo organizativo de grandes dimensiones. Los responsables del santuario destinarán más de dos millones de euros a sufragar las instalaciones técnicas, los sistemas de sonorización, las pantallas gigantes, las medidas de seguridad, la acogida de peregrinos y voluntarios, así como la infraestructura necesaria para atender a los medios de comunicación desplazados desde distintos países.
El operativo incluirá más de diez kilómetros de vallas de seguridad, la participación de más de 600 voluntarios, un centro internacional preparado para recibir a cerca de mil periodistas, un estrado con capacidad para 400 obispos y cardenales y espacio para la participación de unos 3.000 sacerdotes en las celebraciones litúrgicas. A ello se sumarán cerca de 1.000 aseos temporales y un refuerzo de los servicios de limpieza y gestión de residuos.
Con estos preparativos, Lourdes afronta una de las mayores operaciones organizativas de su historia reciente. Todo está siendo dispuesto para que la peregrinación de León XIV transcurra con normalidad y permita acoger en las mejores condiciones a los miles de fieles que acudirán al santuario para acompañar al Papa en una jornada que se prevé histórica.