Cuatro diócesis vacantes y seis obispos por encima de los 75 años: los nombramientos pendientes de León XIV en España

Cuatro diócesis vacantes y seis obispos por encima de los 75 años: los nombramientos pendientes de León XIV en España

El papa León XIV tiene por delante una importante renovación del episcopado español. A julio de 2026, cuatro diócesis permanecen sin obispo titular y otras seis continúan gobernadas por prelados que ya han superado los 75 años y han presentado la renuncia prevista por el Derecho Canónico.

En total, la Santa Sede deberá afrontar al menos diez decisiones relevantes. Cuatro consisten en cubrir sedes que ya están vacantes; las otras seis dependerán de la aceptación de las renuncias presentadas y del posterior nombramiento de los sucesores.

La acumulación de vacantes y renuncias pendientes convierte los próximos nombramientos en una de las pruebas importantes del pontificado de León XIV en relación con la Iglesia en España.

Cuatro diócesis permanecen sin obispo titular

Las diócesis actualmente vacantes son Astorga, Teruel y Albarracín, Osma-Soria, y Cádiz y Ceuta. Las tres primeras quedaron sin titular por el traslado de sus respectivos obispos a otras sedes. La cuarta está vacante desde que León XIV aceptó la renuncia de Rafael Zornoza Boy.

Astorga, la vacante más antigua

Astorga es la diócesis española que lleva más tiempo esperando un nuevo obispo.

La Santa Sede anunció el 27 de marzo de 2025 el traslado de Jesús Fernández González a Córdoba, donde sucedió a Demetrio Fernández tras la aceptación de la renuncia de este último. Fernández González tomó posesión de la diócesis cordobesa el 24 de mayo de 2025.

Desde el día siguiente, Astorga está gobernada por Francisco Javier Gay Alcain, elegido administrador diocesano por el Colegio de Consultores.

La sede lleva, por tanto, más de un año vacante sin que se haya anunciado el nombre de su nuevo titular.

Teruel y Albarracín, vacante desde septiembre de 2025

La diócesis de Teruel y Albarracín quedó vacante después de que León XIV nombrara a José Antonio Satué Huerto obispo de Málaga el 27 de junio de 2025.

Satué tomó posesión de la diócesis malagueña el 13 de septiembre de aquel año. Tras su salida, el Colegio de Consultores eligió administrador diocesano a Alfonso Belenguer Celma.

Aunque el nombramiento fue anunciado en junio, la vacancia efectiva comenzó cuando Satué tomó posesión de Málaga.

Osma-Soria, sin obispo desde el traslado de Abilio Martínez Varea

El 9 de julio de 2025, León XIV nombró a Abilio Martínez Varea obispo de Ciudad Real, después de aceptar la renuncia de Gerardo Melgar Viciosa.

Martínez Varea tomó posesión de su nueva diócesis el 27 de septiembre, dejando vacante Osma-Soria. El Colegio de Consultores eligió entonces administrador diocesano a Gabriel-Ángel Rodríguez Millán.

La diócesis soriana se aproxima así a un año sin obispo residencial.

Cádiz y Ceuta, la única vacante provocada por una renuncia

El caso de Cádiz y Ceuta es diferente. La sede no quedó vacante por el traslado de su obispo, sino por la aceptación de su renuncia.

León XIV aceptó el 22 de noviembre de 2025 la renuncia de Rafael Zornoza Boy y nombró administrador apostólico a Ramón Darío Valdivia Giménez, obispo auxiliar de Sevilla.

A diferencia de lo sucedido en Astorga, Osma-Soria y Teruel y Albarracín, el gobierno provisional de Cádiz y Ceuta no fue confiado a un administrador diocesano elegido por el Colegio de Consultores, sino a un administrador apostólico designado directamente por el Papa.

Zornoza figura ya como obispo emérito, pero la diócesis continúa esperando el nombramiento de un nuevo titular.

Seis renuncias pendientes de aceptación

A las cuatro sedes vacantes se suman seis diócesis cuyos obispos han superado los 75 años y continúan en el gobierno mientras esperan la decisión de Roma.

El canon 401 §1 del Código de Derecho Canónico establece que los obispos diocesanos deben presentar su renuncia al cumplir esa edad. La presentación, sin embargo, no produce automáticamente la vacancia de la diócesis. El prelado conserva todas sus facultades hasta que el Papa acepta expresamente la renuncia.

Omella, más de cinco años después de presentar la renuncia

El caso más prolongado es el del cardenal Juan José Omella, arzobispo de Barcelona.

Omella nació el 21 de abril de 1946 y cumplió 80 años en abril de 2026. Presentó su renuncia al papa Francisco a comienzos de abril de 2021, pocos días antes de alcanzar los 75 años.

Más de cinco años después, continúa al frente de una de las archidiócesis más relevantes de España.

La prolongación de su mandato no puede separarse del peso que tuvo dentro de la Iglesia española durante el pontificado anterior. Omella presidió la Conferencia Episcopal Española entre 2020 y 2024 y fue uno de los cardenales españoles más próximos a Francisco.

Su relevo será uno de los nombramientos más importantes de León XIV en España, no solo por la relevancia histórica y pastoral de Barcelona, sino también por las consecuencias que tendrá para los equilibrios internos del episcopado.

Yanguas, a la espera desde 2022

José María Yanguas Sanz, obispo de Cuenca, nació el 26 de octubre de 1947 y presentó su renuncia el mismo día en que cumplió 75 años, en octubre de 2022.

En 2026 cumplirá 79 años y se aproxima a los cuatro años de espera desde que puso su cargo a disposición del Papa.

Su continuidad es una de las más largas después de la de Omella.

Taltavull y una continuidad que se prolonga

Sebastià Taltavull Anglada, obispo de Mallorca, nació el 28 de enero de 1948 y presentó su renuncia en enero de 2023.

Cumplió 78 años en enero de 2026 y lleva más de tres años al frente de la diócesis después de alcanzar la edad canónica.

Las informaciones publicadas en Mallorca apuntaron durante este periodo a la continuidad concedida por Roma, pero la Santa Sede no ha anunciado todavía la aceptación de su renuncia ni el nombramiento de un sucesor.

Lorca Planes, pendiente desde octubre de 2024

José Manuel Lorca Planes, obispo de Cartagena, nació el 18 de octubre de 1949 y presentó su renuncia al cumplir 75 años, en octubre de 2024.

En julio de 2026 lleva cerca de un año y nueve meses esperando la decisión pontificia.

Cartagena es una de las diócesis de mayor tamaño de España, por lo que su eventual relevo tendrá también una importancia significativa dentro del mapa episcopal.

Cristau y López Llorente, las renuncias más recientes

Salvador Cristau Coll, obispo de Terrassa, presentó su renuncia el 15 de abril de 2025, el día en que cumplió 75 años. En abril de 2026 alcanzó los 76.

Casimiro López Llorente, obispo de Segorbe-Castellón, hizo lo propio el 10 de noviembre de 2025. Es el último de los seis prelados en incorporarse a la lista de renuncias pendientes.

Aunque sus esperas son más recientes, ambos forman ya parte de la agenda de relevos que León XIV deberá abordar en España.

Diez decisiones que no tienen que producirse al mismo tiempo

La existencia de cuatro sedes vacantes y seis renuncias pendientes no significa que la Santa Sede vaya a anunciar diez nombramientos de forma inmediata.

El Papa puede aceptar las renuncias de manera escalonada, mantener temporalmente a algunos obispos en sus cargos o trasladar a prelados de otras diócesis, generando nuevas vacantes.

Eso fue precisamente lo que ocurrió durante 2025. Los nombramientos de Jesús Fernández para Córdoba, José Antonio Satué para Málaga y Abilio Martínez Varea para Ciudad Real resolvieron las sucesiones en tres diócesis, pero dejaron vacantes Astorga, Teruel y Albarracín, y Osma-Soria.

La política de traslados puede acelerar determinados relevos, pero también desplaza el problema de una diócesis a otra cuando el nombramiento no va acompañado de la cobertura simultánea de la sede de origen.

El nombre de Jordi Bertomeu entre los rumores

Entre los nombres que circulan en ambientes eclesiásticos aparece el del sacerdote Jordi Bertomeu Farnós, oficial del Dicasterio para la Doctrina de la Fe. Por ahora, se trata únicamente de un rumor y no existe confirmación de que esté destinado a una sede concreta.

Su eventual promoción no es descartable por los apoyos que conserva en determinados círculos vinculados al arzobispo Charles Scicluna y al cardenal Pedro Barreto. Sin embargo, su nombre no está bien visto en amplios sectores de la Curia y arrastra una mochila de torpezas, temeridades, indiscreciones y arbitrariedades difícilmente compatibles con una mitra pacífica.

InfoVaticana ha informado sobre episodios que incluyen el uso de una investigación del FBI como elemento de presión para solicitar dinero, intentos de promover sanciones y amenazas de excomunión contra laicos incómodos, la ruptura de la confidencialidad de testimonios y unas declaraciones en las que anteponía el bien institucional de la Iglesia a las víctimas.

Bertomeu es también uno de los principales defensores en Doctrina de la Fe de la tesis de que la dispensa del estado clerical permite cerrar las investigaciones por abusos contra un sacerdote. Varias altas autoridades judiciales vaticanas han desmentido a InfoVaticana esa interpretación, que consideran jurídicamente falsa.

Hacer obispo al principal «fontanero» del aparato disciplinario vaticano sería un síntoma de debilidad. No obstante, si León XIV continúa buscando equilibrios y contentando polos de poder antes que imprimir una línea propia, su nombramiento no puede darse por imposible.

Suenan también el arzobispo de Pamplona, Florencio Roselló, cuya audiencia privada con el Papa en febrero reactivó las especulaciones pese a que habría manifestado sus reticencias; el obispo de Solsona, Francesc Conesa, el nombre más repetido en ambientes eclesiales catalanes; y el de Tortosa, Sergi Gordo, antiguo auxiliar de Barcelona. No faltan quienes apuntan a posibles sorpresas, desde el cardenal Bustillo hasta el abad de Montserrat, en una decisión que marcará el rumbo del episcopado español bajo el nuevo pontificado.

En Madrid, mientras tanto, los rumores apuntan a una próxima ampliación del equipo del cardenal José Cobo. Según fuentes cercanas al arzobispado, la Santa Sede habría aprobado la petición de nombrar tres nuevos obispos auxiliares, con lo que la archidiócesis pasaría a contar con cinco.

El nombre que se da por más seguro es el del vicario para el clero, Juan Carlos Merino, mientras que en las quinielas figuran también Antonio Secilla, Nicolás Álvarez de las Asturias, Santos Urías, José Luis Díaz Lorenzo y González Alemany. La intención de Cobo, según se comenta, sería configurar un equipo de auxiliares de sensibilidades diversas para contentar a las distintas familias del clero madrileño.

Una prueba para el pontificado de León XIV

Los nombramientos episcopales no son simples decisiones administrativas. Determinan el gobierno pastoral, doctrinal y disciplinario de una Iglesia local durante años y, en muchos casos, durante décadas.

Hasta ahora, los nombramientos de León XIV no han mostrado una ruptura clara con las redes y los equilibrios heredados del pontificado anterior. Más bien se ha observado una inclinación a combinar sensibilidades y evitar enfrentamientos abiertos con los principales polos de poder eclesiástico.

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España ofrece al nuevo Papa la posibilidad de comenzar a definir una línea propia. El relevo de Barcelona será especialmente revelador, pero también lo serán los nombramientos para diócesis más pequeñas, donde Roma puede optar por promover sacerdotes del clero local, obispos auxiliares actualmente en ejercicio o funcionarios de la Curia.

León XIV tiene ante sí la oportunidad de corregir inercias, premiar perfiles sólidos y devolver credibilidad a procesos de selección demasiado condicionados por relaciones personales, cuotas y redes de influencia.

También puede limitarse a administrar el mapa heredado y conservar los equilibrios construidos durante el pontificado de Francisco.

Las cuatro diócesis vacantes y los seis relevos pendientes ofrecerán una primera respuesta. España se ha convertido, por el número y la importancia de las decisiones abiertas, en uno de los escenarios donde con mayor claridad podrá medirse la independencia y la fortaleza del nuevo Pontífice.

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