La comunidad de las Clarisas de Agurain (Salvatierra, Álava) ha elegido a sor Mertxe Iradi como nueva madre abadesa del monasterio de Santa Clara. La elección tuvo lugar el pasado 14 de julio durante el capítulo conventual celebrado tras la Eucaristía y las oraciones previstas por la tradición de la Orden, con la participación de las diecinueve religiosas que integran actualmente la comunidad.
Sor Mertxe sucede a sor María Inés Fernández de Quincoces, quien ha desempeñado el servicio de abadesa durante el último trienio y continuará formando parte del gobierno del monasterio como vicaria. La diócesis de Vitoria ha agradecido públicamente la labor de la superiora saliente y ha expresado su cercanía a la nueva abadesa en el inicio de esta nueva etapa.
Una comunidad contemplativa con proyección misionera
Nacida en Alsasua (Navarra), sor Mertxe ingresó en el monasterio en junio de 1987 y ha desarrollado desde entonces toda su vida religiosa en esta comunidad.
Pocos días después de su elección participó en la 78.ª Semana Española de Misionología, celebrada en Burgos, donde presentó la experiencia de la fundación de una comunidad franciscana en Ecuador impulsada hace tres décadas desde el monasterio de Agurain. Durante su intervención repasó el origen y la evolución de este proyecto, uno de los principales frutos misioneros de la comunidad, que permitió extender el carisma de las Clarisas fuera de España.
Además de la vida de oración y del trabajo propio de la clausura —entre el que destaca la elaboración artesanal de dulces y otros productos monásticos—, las religiosas mantienen iniciativas de pastoral vocacional. Del 8 al 11 de agosto organizarán unas convivencias dirigidas a mujeres mayores de edad interesadas en conocer la vida contemplativa, compartiendo durante varios días la oración, el trabajo, el silencio y la vida fraterna del monasterio.
Una historia que se remonta a 1446
El monasterio de Santa Clara hunde sus raíces en 1446, cuando doña Juana García de Lequedana dejó en su testamento su casa y la iglesia de San Pedro para que fueran destinadas a una comunidad de mujeres consagradas. A partir de esa disposición nació un beaterio que, en 1552, pasó a integrarse en la Tercera Orden de San Francisco siguiendo la Regla de Santa Isabel.
La comunidad sufrió el incendio que arrasó la villa de Salvatierra en 1564, reconstruyó el convento con sus propios recursos y atravesó un largo periodo de dificultades económicas a finales del siglo XVI. En 1611, cuando apenas permanecían cuatro beatas, el provincial franciscano promovió la fundación del actual monasterio de Clarisas con la llegada de religiosas procedentes del convento de Santa Clara de Vitoria, quedando constituida la comunidad bajo la Regla de Santa Clara el 29 de junio de ese año.
A lo largo de los siglos XVIII y XIX, las guerras obligaron en varias ocasiones a las religiosas a abandonar temporalmente el convento y refugiarse en otras comunidades cercanas. Pese a ello, el monasterio ha mantenido una presencia ininterrumpida en Agurain desde sus orígenes y continúa siendo una de las comunidades contemplativas más antiguas del País Vasco.
Un nuevo trienio al frente del monasterio
Con la elección de sor Mertxe Iradi, la comunidad inicia un nuevo trienio de gobierno en un monasterio que combina la vida contemplativa con iniciativas misioneras y vocacionales. Casi seis siglos después de sus orígenes y más de cuatrocientos años después de su incorporación a la Orden de Santa Clara, el monasterio de Agurain continúa desarrollando su vida religiosa en el mismo emplazamiento donde comenzó su historia.