Miles de peregrinos acudirán los próximos 25 y 26 de julio al santuario de Sainte-Anne-d’Auray, en Bretaña (Francia), para participar en el Gran Perdón de Santa Ana, la principal peregrinación dedicada a la madre de la Virgen María y una de las manifestaciones de religiosidad popular más importantes del país. La celebración tendrá lugar apenas dos semanas después de que el Parlamento francés aprobara la ley que legaliza la eutanasia y el suicidio asistido, un contexto que marcará inevitablemente esta edición de la peregrinación.
El Gran Perdón estará presidido este año por monseñor Matthieu Dupont, obispo de Laval, y reunirá durante dos jornadas a miles de fieles, sacerdotes, religiosos y familias en torno a un programa de celebraciones litúrgicas, procesiones, confesiones, adoración eucarística y actos de piedad popular.
Cuatro siglos de devoción a santa Ana
El santuario de Sainte-Anne-d’Auray es el principal centro de peregrinación dedicado a santa Ana en el mundo. Su origen se remonta a las apariciones que, según la tradición, la madre de la Virgen María realizó al campesino Yvon Nicolazic entre 1623 y 1625 en la localidad bretona de Keranna, hoy Sainte-Anne-d’Auray.
Durante las apariciones, santa Ana pidió que fuera honrada en aquel lugar, donde posteriormente se halló una antigua imagen suya que había permanecido oculta durante siglos. Desde entonces, el santuario se ha convertido en el principal centro espiritual de Bretaña y ha recibido de forma ininterrumpida a generaciones de peregrinos. San Juan Pablo II lo visitó en septiembre de 1996 y el año pasado la diócesis de Vannes conmemoró el IV centenario de las apariciones.
Un amplio programa litúrgico
Las celebraciones comenzarán el sábado 25 de julio con la posibilidad de recibir el sacramento de la reconciliación, seguida de la procesión por las calles del santuario, el rezo de las primeras vísperas, la celebración de la Eucaristía y una vigilia con antorchas dedicada al relato de las apariciones, que concluirá con una noche de adoración eucarística.
El domingo 26 de julio, festividad de santa Ana y san Joaquín, el programa incluirá el rezo de Laudes, una Misa en lengua bretona, la tradicional gran procesión y la Misa pontifical presidida por monseñor Dupont. La jornada finalizará con las vísperas solemnes, la bendición con el Santísimo Sacramento, un fest-deiz, expresión tradicional de la cultura bretona, y una última celebración eucarística.
El recuerdo de la homilía del cardenal Sarah
La edición de este año llega pocos días después de la aprobación definitiva de la ley francesa sobre la eutanasia y el suicidio asistido, una circunstancia que ha llevado a recordar la homilía pronunciada en el Gran Perdón de 2025 por el cardenal Robert Sarah.
Durante la celebración, el purpurado guineano exhortó a los católicos franceses a permanecer firmes en la defensa de la vida y advirtió sobre las consecuencias de una legislación contraria a la dignidad humana. Entre sus palabras, afirmó: «No profanéis Francia con vuestras leyes bárbaras e inhumanas», una intervención que hoy adquiere especial relevancia tras la aprobación de la nueva ley el pasado 13 de julio.