La validez de los matrimonios ortodoxos y el caso de la FSSPX

La validez de los matrimonios ortodoxos y el caso de la FSSPX

La publicación de los documentos del Dicasterio para la Doctrina de la Fe sobre la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX) ha abierto un intenso debate sobre sus consecuencias canónicas, especialmente en lo relativo a la validez de la confesión y del matrimonio administrados por sus sacerdotes.

Una de las preguntas que más se ha repetido en los últimos días es por qué la Iglesia Católica reconoce como válidos los matrimonios celebrados en las Iglesias ortodoxas, mientras que la Nota Explicativa publicada por el Dicasterio sostiene que los matrimonios asistidos por sacerdotes de la Fraternidad serían inválidos.

En declaraciones recogidas por ACI Prensa, el sacerdote y canonista Davide Cito, profesor de Derecho Canónico de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz de Roma, sostiene que ambas situaciones responden a realidades jurídicas y eclesiales diferentes.

La diferencia entre la FSSPX y las Iglesias ortodoxas

Según explica Cito, las Iglesias ortodoxas no se encuentran en plena comunión con Roma, pero tampoco atraviesan una situación equiparable a la que el Dicasterio atribuye actualmente a la Fraternidad San Pío X.

«Los ortodoxos no están en plena comunión con la Iglesia Católica, pero no son personas excomulgadas. En cambio, la fraternidad ha cometido un acto formal de ruptura de la comunión eclesial», afirma el canonista.

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A su juicio, esa diferencia explica el distinto tratamiento canónico que reciben ambas realidades. Mientras las Iglesias orientales han conservado la sucesión apostólica y un sacerdocio válido, la situación descrita por el Dicasterio respecto de la FSSPX tendría consecuencias sobre aquellos sacramentos cuya celebración requiere facultad o autorización canónica.

Cito recuerda además que, durante el pontificado del papa Francisco, los sacerdotes de la Fraternidad recibieron facultades para absolver válidamente las confesiones y, en determinados casos, para asistir matrimonios con autorización de la autoridad eclesiástica competente. Según su interpretación, la nueva situación descrita por el Dicasterio supone un cambio respecto a ese régimen.

¿Por qué la Iglesia reconoce los sacramentos ortodoxos?

El profesor recuerda que las relaciones entre la Iglesia Católica y las Iglesias ortodoxas experimentaron un cambio significativo tras el Concilio Vaticano II. En diciembre de 1965, san Pablo VI y el patriarca ecuménico Atenágoras I levantaron las excomuniones mutuas pronunciadas en 1054, iniciando una nueva etapa de diálogo entre Oriente y Occidente.

Aunque ese gesto no restableció la plena comunión, la Iglesia Católica continúa reconociendo la validez de los sacramentos ortodoxos porque considera que estas Iglesias han conservado la sucesión apostólica y un sacerdocio válido.

«Estamos en comunión, aunque no en plena comunión», resume Cito. «Por eso existen ámbitos en los que es posible compartir la vida sacramental.»

En este sentido, recuerda que el canon 844 del Código de Derecho Canónico contempla determinados supuestos en los que católicos y ortodoxos pueden recibir algunos sacramentos unos de otros.

El debate sobre el alcance jurídico de los documentos del Vaticano

Las afirmaciones contenidas en la Nota Explicativa del Dicasterio han dado lugar, sin embargo, a distintas interpretaciones entre especialistas en Derecho Canónico.

Algunos canonistas sostienen que los documentos publicados el pasado 2 de julio distinguen entre el Decreto, que declara expresamente la excomunión de seis obispos vinculados a la Fraternidad, y la Nota Explicativa, cuya naturaleza jurídica ha sido objeto de discusión respecto a su capacidad para producir efectos penales generales sobre el conjunto de sacerdotes y fieles de la FSSPX.

En ese contexto, también se ha debatido la afirmación relativa a la invalidez de las confesiones y matrimonios celebrados por sacerdotes de la Fraternidad. Algunos expertos consideran que las facultades concedidas por el papa Francisco mediante la carta apostólica Misericordia et misera (2016) y las disposiciones de la entonces Comisión Ecclesia Dei sobre los matrimonios (2017) no aparecen expresamente revocadas en los nuevos documentos, por lo que cuestionan el alcance jurídico de la Nota en este punto.

Por el contrario, el profesor Pierpaolo dal Corso, docente de Derecho Penal Canónico en la Facultad San Pío X de Venecia, interpreta que la Nota Explicativa considera ilícita la administración de los sacramentos por parte de los ministros de la Fraternidad y sostiene que, en el caso de la Penitencia y el Matrimonio, también serían inválidos. En consecuencia, afirma que las diócesis deben exhortar a los fieles a permanecer en la comunión eclesial y a no participar en las actividades promovidas por la FSSPX.

Una cuestión que sigue abierta

Cito insiste en que el problema de fondo no se reduce al uso de la liturgia tradicional. Como ejemplo cita a la Fraternidad Sacerdotal San Pedro, nacida también en el contexto de las consagraciones episcopales realizadas por monseñor Marcel Lefebvre, pero que permanece en plena comunión con Roma y celebra la liturgia tradicional con plena autorización.

«El problema nunca ha sido simplemente la liturgia. La cuestión afecta a aspectos doctrinales fundamentales relacionados con el Concilio Vaticano II y la comunión eclesial», sostiene.

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