Una familia de la diócesis de Charlotte ha llevado su caso ante el Vaticano después de denunciar que fue privada de la Sagrada Comunión en varias ocasiones por recibirla de rodillas. El recurso, dirigido al cardenal Arthur Roche, prefecto del Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, constituye un nuevo episodio de la creciente controversia litúrgica que atraviesa esta diócesis estadounidense desde la llegada de monseñor Michael Martin.
La información, publicada en exclusiva por AdVaticanum, revela que el recurso fue presentado el pasado 20 de junio y solicita la intervención de Roma para examinar lo que la familia considera una vulneración de sus derechos como fieles católicos.
Tres negativas a administrar la Comunión
Según el documento remitido al Vaticano, el padre de familia asegura que él, su esposa y sus dos hijos fueron privados de la Comunión en tres ocasiones distintas, los días 30 de abril, 10 de mayo y 17 de mayo, en la parroquia de Our Lady of Grace, en Greensboro.
El recurso sostiene que la familia se acercó a recibir la Eucaristía exactamente del mismo modo que lo había hecho durante años: arrodillándose ante el comulgatorio. Sin embargo, afirma que en cada una de esas ocasiones el ministro de la Comunión pasó de largo sin administrarles el Sacramento.
El demandante subraya además que todos los miembros de la familia son católicos en plena comunión con la Iglesia y que ninguno está sujeto a censura canónica o impedimento alguno para recibir los sacramentos.
Una polémica que se remonta a las restricciones impuestas por el obispo
La controversia tiene su origen en una carta pastoral promulgada por el obispo Michael Martin en diciembre de 2025. A través de esa disposición, la diócesis prohibió el uso de comulgatorios, reclinatorios y otros elementos que facilitan la recepción de la Comunión de rodillas.
La medida provocó una fuerte reacción entre numerosos fieles, especialmente en parroquias donde la práctica de comulgar de rodillas estaba profundamente arraigada.
Según el recurso presentado ante Roma, las consecuencias de esa política comenzaron a hacerse visibles cuando algunos fieles continuaron acercándose a recibir la Eucaristía de la manera habitual y se encontraron con negativas por parte de los ministros encargados de distribuir la Comunión.
El recurso cita la legislación universal de la Iglesia
El padre invoca el canon 912 del Código de Derecho Canónico, que establece que todo bautizado no impedido por el derecho debe ser admitido a la Sagrada Comunión. Asimismo, cita el canon 843 §1, que prohíbe negar los sacramentos a quienes los solicitan oportunamente y están debidamente dispuestos.
El recurso recuerda también el número 91 de la instrucción Redemptionis Sacramentum, donde se afirma expresamente que no es lícito negar la Comunión a un fiel únicamente porque desee recibir la Eucaristía de rodillas.
Además, menciona una respuesta emitida en 2002 por la entonces Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, en la que se calificaba como una grave vulneración de los derechos fundamentales de los fieles la negativa de la Comunión basada exclusivamente en la postura de rodillas.
Una situación agravada por el embarazo de la madre
El recurso incorpora además un elemento particularmente sensible. La esposa del demandante está embarazada de su tercer hijo y, según explica el escrito, a medida que avance la gestación le resultará cada vez más difícil levantarse desde una posición de rodillas sin ayuda física.
Por ello, la eliminación de comulgatorios y otros apoyos no solo afecta a una cuestión de devoción personal, sino también a circunstancias concretas que dificultan físicamente la recepción de la Comunión de la forma acostumbrada.
Roma deberá pronunciarse
Tras presentar diversas peticiones ante la diócesis y recibir respuestas negativas, la familia decidió recurrir formalmente a la Santa Sede mediante el procedimiento previsto por el Derecho Canónico.
Entre otras medidas, solicita al cardenal Roche que suspenda cautelarmente la directiva promulgada por el obispo Martin mientras se estudia el caso, que examine si las negativas denunciadas vulneraron la legislación de la Iglesia y que recuerde expresamente que ningún fiel puede ser privado de la Sagrada Comunión únicamente por elegir recibirla de rodillas.
El Dicasterio para el Culto Divino todavía no ha comunicado si admitirá formalmente el recurso. Sin embargo, el caso deja en primer plano una cuestión que ha generado creciente inquietud entre muchos católicos: la posibilidad de que fieles plenamente dispuestos para recibir la Eucaristía sean privados de ella por una postura que la legislación universal de la Iglesia reconoce expresamente como legítima.