La diócesis de Münster tiene desde el domingo un nuevo obispo. Monseñor Heiner Wilmer asumió oficialmente el gobierno de esta jurisdicción eclesiástica, la más numerosa de Alemania con cerca de 1,6 millones de católicos, durante una celebración celebrada en la catedral de San Pablo.
La toma de posesión de Wilmer pone fin a más de un año de sede vacante tras la renuncia por edad de monseñor Felix Genn. El nuevo obispo compaginará además esta responsabilidad con la presidencia de la Conferencia Episcopal Alemana, cargo para el que fue elegido el pasado mes de febrero.
La ceremonia contó con la presencia de representantes de la Iglesia, de las autoridades civiles y de diversas instituciones de la sociedad alemana. Durante la celebración se leyó la bula pontificia por la que el papa León XIV lo nombró obispo de Münster.
Una llamada a perseverar en la fe
En su primera homilía al frente de la diócesis, Wilmer centró su mensaje en la fe, la esperanza y el testimonio cristiano en una sociedad marcada por la incertidumbre.
El nuevo obispo explicó que durante los días previos a su toma de posesión recorrió distintas zonas de la diócesis en peregrinación, reuniéndose con grupos de fieles y habitantes de diferentes regiones. Según relató, formuló una misma pregunta a las personas con las que se encontró: cuál había sido su experiencia de fe.
A partir de esos encuentros, destacó tres expresiones que escuchó repetidamente durante el camino y que utilizó como eje de su predicación: «No tengáis miedo. Permaneced firmes. Manteneos en la fe».
«Nuestro tiempo se ha vuelto inquieto», afirmó durante la homilía. «Estamos divididos entre un profundo deseo de sentido, de permanencia y de eternidad, y una realidad que a menudo se pierde en lo inmediato».
Wilmer señaló que la profesión de la fe no consiste únicamente en afirmar determinadas convicciones, sino también en vivir de manera coherente con ellas. En ese contexto animó a los fieles a dar testimonio de su fe en la vida cotidiana.
Referencias a las víctimas de abusos de poder
Durante su predicación, el nuevo obispo evocó varias figuras vinculadas a la historia de Münster. Entre ellas mencionó a la escritora Annette von Droste-Hülshoff, cuya obra utilizó para reflexionar sobre el sufrimiento de quienes han sido marginados o silenciados.
En ese contexto hizo referencia a las víctimas de abusos de poder.
«Son historias de supervivientes de abusos de poder. Historias que durante mucho tiempo no fueron escuchadas. Historias que no deben dejarnos tranquilos», afirmó.
Wilmer también recordó a María del Divino Corazón y a la beata María Eutimia, presentándolas como ejemplos de servicio a los demás y de compromiso cristiano en circunstancias difíciles.
Participación de autoridades civiles y eclesiásticas
Entre los asistentes a la celebración se encontraba el ministro-presidente de Renania del Norte-Westfalia, Hendrik Wüst, quien destacó el papel de las Iglesias en una sociedad sometida a profundos cambios.
Según Wüst, las comunidades cristianas pueden contribuir a ofrecer orientación, fomentar la cohesión social y fortalecer el compromiso con los valores democráticos. El dirigente regional expresó además su confianza en la capacidad del nuevo obispo para desarrollar su ministerio en una etapa marcada por importantes desafíos para la Iglesia y para la sociedad.
La Conferencia Episcopal Alemana estuvo representada por su vicepresidente, el obispo de Fulda, Michael Gerber, quien intervino en nombre de los obispos alemanes. Gerber destacó la trayectoria pastoral de Wilmer y se refirió a las responsabilidades que asume al compatibilizar el gobierno de la diócesis de Münster con la presidencia de la Conferencia Episcopal.
Un proceso con participación de laicos
Uno de los aspectos destacados de la jornada fue la participación de fieles laicos en distintos momentos de la celebración.
Representantes de un grupo de laicos llevaron hasta el altar el báculo de san Ludgero, primer obispo de Münster, siguiendo una tradición propia de la diócesis. Su presencia tuvo además un significado especial, ya que participaron en la fase preparatoria del proceso que condujo a la elección del nuevo obispo, algo que ocurrió por primera vez en esta diócesis.
Posteriormente, el báculo fue entregado a Wilmer por su predecesor, monseñor Felix Genn.
Al término de la celebración, el nuevo obispo confirmó en su cargo al vicario general Klaus Winterkamp.
También participó en los actos de bienvenida el Comité Diocesano de Católicos, organismo que reúne a asociaciones, movimientos y representantes laicos de la diócesis. Sus representantes entregaron al nuevo obispo un paraguas con los colores del arcoíris, presentado como símbolo de la diversidad de personas y realidades presentes en la Iglesia local.
De Hildesheim a Münster
Hasta ahora, Wilmer desempeñaba su ministerio como obispo de Hildesheim, diócesis que dirigía desde 2018.
Nacido en 1961 en la región alemana de Emsland, ingresó a los diecinueve años en la Congregación de los Sacerdotes del Sagrado Corazón de Jesús, conocidos como dehonianos. Realizó estudios de teología y humanidades en Alemania, Francia e Italia y desarrolló posteriormente diversas responsabilidades dentro de su congregación religiosa.
Entre 2015 y 2018 fue superior general de los dehonianos en Roma antes de ser nombrado obispo de Hildesheim por el papa Francisco.
Presidente de la Conferencia Episcopal Alemana
La llegada de Wilmer a Münster se produce pocos meses después de su elección como presidente de la Conferencia Episcopal Alemana.
Durante los últimos años ha participado en el Camino Sinodal alemán, el proceso de reflexión impulsado por la Iglesia en Alemania tras la crisis de abusos. En ese contexto apoyó diversas propuestas relacionadas con la participación de las mujeres en la vida eclesial, la disciplina del celibato sacerdotal y las bendiciones de parejas del mismo sexo.
Al mismo tiempo, ha señalado en diversas ocasiones la importancia de mantener la comunión con la Iglesia universal y de desarrollar cualquier iniciativa dentro del marco del derecho canónico.
Desde su elección al frente del episcopado alemán ha mantenido contactos con la Santa Sede y ha participado en las conversaciones sobre las futuras estructuras sinodales previstas en Alemania.
Una nueva etapa para la diócesis
En su intervención final, Wilmer agradeció la acogida recibida y tuvo palabras de reconocimiento para quienes participaron en la organización de la ceremonia y para las personas que siguieron la celebración desde la plaza de la catedral o a través de la retransmisión en directo.
«La Iglesia es hermosa, es atractiva, especialmente cuando las personas se reúnen, creen juntas, cantan juntas y esperan juntas», afirmó.
El nuevo obispo agradeció asimismo el trabajo realizado por su predecesor durante los dieciséis años que estuvo al frente de la diócesis y reconoció la labor de quienes asumieron responsabilidades durante el período de sede vacante.