Francia cierra la puerta a un referéndum sobre la eutanasia a pocas semanas de una votación decisiva

Francia cierra la puerta a un referéndum sobre la eutanasia a pocas semanas de una votación decisiva

El Consejo Constitucional francés ha rechazado la petición de referéndum impulsada por cerca de 200 parlamentarios para que los ciudadanos pudieran pronunciarse sobre la legalización de la eutanasia. El proyecto de ley sobre la denominada «ayuda a morir» será sometido a votación definitiva en la Asamblea Nacional el próximo 15 de julio. Si es aprobado, Francia se sumará al grupo de países que han legalizado la eutanasia o el suicidio asistido.

El Consejo Constitucional cierra la puerta al referéndum

La iniciativa rechazada había sido presentada por el senador Francis Szpiner mediante el mecanismo del referéndum de iniciativa compartida y contaba con el respaldo de cerca de 200 parlamentarios.

La propuesta no pedía directamente a los franceses pronunciarse sobre la legalización o no de la eutanasia. Su objetivo era impedir que pudiera calificarse como «cuidado», «tratamiento» o acto «terapéutico» cualquier procedimiento cuyo fin fuera provocar deliberadamente la muerte de una persona.

Para justificar su rechazo, el Consejo Constitucional sostuvo que las llamadas «cuestiones de sociedad» no forman parte de las materias susceptibles de ser sometidas a referéndum según el artículo 11 de la Constitución. Además, argumentó que la propuesta no modificaba una legislación ya existente, puesto que la eutanasia todavía no ha sido legalizada en Francia.

De curar al enfermo a provocarle la muerte

El verdadero alcance de la ley va mucho más allá de los casos dramáticos que suelen presentarse en el debate público.

Francia se dispone a abandonar un principio que ha guiado la medicina durante siglos: que la misión del médico consiste en curar cuando es posible, aliviar el sufrimiento y acompañar al paciente, pero nunca causar deliberadamente su muerte.

La futura ley permitiría, bajo determinadas condiciones, la administración o el suministro de sustancias letales destinadas a provocar el fallecimiento del paciente. Para sus defensores se trata de ampliar la autonomía individual; para sus críticos supone una profunda ruptura ética y antropológica.

Muchos observadores advierten además de que la experiencia de otros países europeos muestra una progresiva ampliación de los supuestos inicialmente previstos por las legislaciones eutanásicas.

Con el referéndum descartado y la votación parlamentaria prevista para el 15 de julio, Francia se acerca a una decisión que marcará su sentido social sobre la dignidad humana, el sufrimiento y el valor de la vida.

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