El cardenal Robert McElroy, arzobispo de Washington, ha ordenado que no se instalen ni reinstalen comulgatorios en las iglesias de la archidiócesis, en una nueva controversia litúrgica en Estados Unidos sobre la comunión de rodillas y las formas tradicionales de reverencia ante la Eucaristía.
La supuesta directiva fue difundida inicialmente por la periodista Christine Niles, de Stella Maris Media, a partir de una reciente reunión con sacerdotes. Hasta el momento, la Archidiócesis de Washington no ha publicado un decreto formal ni una comunicación oficial sobre esta medida.
Sin comulgatorios ni reclinatorios temporales
La directiva atribuida a McElroy indica que no deben instalarse ni reinstalarse comulgatorios en los templos de la archidiócesis. También se desaconseja el uso de reclinatorios temporales para recibir la Sagrada Comunión.
Entre los argumentos expuestos durante la reunión, según la información difundida, se mencionó la posible interrupción de la procesión de comunión y el riesgo de que el uso de reclinatorios convierta una opción individual de los fieles en una práctica más extendida.
La cuestión afecta directamente al modo de recibir la comunión. En Estados Unidos, la norma aprobada por la Conferencia Episcopal y confirmada por la Santa Sede establece que los fieles reciben la comunión de pie, después de realizar un gesto de reverencia.
Sin embargo, la legislación universal de la Iglesia también deja claro que no se debe negar la Sagrada Comunión a un fiel por el hecho de arrodillarse para recibirla.
Una polémica que ya estalló en Charlotte
La posible decisión de Washington llega después de una controversia similar en la diócesis de Charlotte, Carolina del Norte. Allí, el obispo Michael Martin ordenó que no se utilizaran comulgatorios, reclinatorios ni reclinatorios individuales para la recepción de la comunión en celebraciones públicas.
Martin defendió en una carta pastoral publicada en diciembre que las normas aprobadas por la Conferencia Episcopal de Estados Unidos no contemplan el uso de comulgatorios ni reclinatorios para recibir la comunión, y sostuvo que su utilización contradiría la postura normativa establecida por los obispos norteamericanos.
La medida provocó una fuerte reacción dentro del clero diocesano. Más de treinta sacerdotes presentaron formalmente dubia ante el Vaticano para aclarar hasta dónde llega la autoridad de un obispo a la hora de restringir estas prácticas.
McElroy, de nuevo en el centro de la controversia
La información sobre la posible prohibición en Washington ha suscitado especial atención por tratarse de una de las archidiócesis más relevantes de Estados Unidos y por el perfil de su actual arzobispo.
McElroy fue instalado como arzobispo de Washington en marzo de 2025, después de haber gobernado durante una década la diócesis de San Diego, y es considerado una de las figuras más influyentes del episcopado norteamericano.
La controversia llega además poco después de otra decisión que generó titulares. A comienzos de junio, el cardenal retiró a monseñor Stephen Rossetti como exorcista de la Archidiócesis de Washington y puso fin a la vinculación diocesana con el St. Michael Center for Spiritual Renewal, después de unas declaraciones que relacionaban fenómenos OVNI con actividad demoníaca.
McElroy afirmó entonces que esas declaraciones «socavan gravemente la enseñanza muy precisa de la Iglesia sobre el diablo, los demonios y el exorcismo».
Ahora, la atención vuelve a centrarse en una cuestión litúrgica de fondo: si una diócesis puede impedir la instalación de elementos que facilitan la comunión de rodillas cuando la Iglesia reconoce que los fieles no deben ser privados de la Eucaristía por elegir esa postura.