TRIBUNA. León XIV en Madrid: el cardenal, el relato y los mercenarios digitales

Por: Una católica (ex)perpleja

TRIBUNA. León XIV en Madrid: el cardenal, el relato y los mercenarios digitales

Ya se ha dicho todo sobre la visita del Papa a España que comienza hoy. Este portal ha dedicado diversos artículos a mostrar el poco sentido del viaje, su instrumentalización por parte del gobierno sanchista y la proyección pre-diseñada de una imagen oficialista de España y de la Iglesia en España. 

Sí, León XIV procesionará con el Santísimo el domingo del Corpus Christi. Es lo más católico que va a hacer. El resto, efectismo de estadios llenos (como en todas las visitas papales anteriores, nada nuevo) y relleno hasta llegar a la traca final y, en mi opinión, verdadero objetivo del viaje: Lampedusa 2.0 en Canarias. Visitas y Misas para apoyar la invasión islámica de España promovida por el gobierno y los poderes globalistas que mata a cientos de personas a manos de mafias y degrada la vida de los autóctonos. Los tres cayucos (anteriormente llamados “pateras”) alrededor del altar van a ser algo de un patetismo insuperable. Si yo viviera en Canarias y estuviera sufriendo la invasión de primera mano no asistiría a ningún acto de un papa que no viene a animar a los católicos ante el drama que sufren, sino a quienes son la causa de su sufrimiento. Delirante. La Iglesia del N.O.M. (Nuevo Orden Mundial y Novus Ordo Missae).

Ya hablarán personas más autorizadas que yo sobre esto cuando suceda. También, sobre el lamentable espectáculo de la polémica en torno a las palabras que tiene que decir el papa en catalán en Barcelona. 

Por mi parte, me gustaría poner el foco aquí en un aspecto concreto del periplo madrileño de la visita del Papa, cuatro largos días que el cardenal Cobo se ha dedicado a preparar con todo detalle para ofrecer una imagen y un relato meticulosamente prediseñados, para que lo creamos por bombardeo, más allá de lo que nuestros ojos vean y nuestros oídos oigan. Lleva el cardenal más de dos meses en estas tareas de hormiguita goebbeliana, y en ella es fundamental el papel de los influencers católicos o misioneros digitales, devenido en su ejército de opinión sincronizada de mercenarios digitales.

Desde finales del mes de marzo, el cardenal se ha dedicado a convocar todos los misioneros digitales más conocidos que ha podido; la misma web de la Archidiócesis informa de ello. Comenzó el 30 de marzo, cuando Cobo organizó una jornada maratoniana en la que lanzó la idea fundamental: “comunicar para reunir, crear comunión y no dividir”. Las palabras que vienen a continuación están extraídas de la web diocesana: “Misioneros digitales y responsables de redes sociales de parroquias de Madrid se dieron cita el pasado fin de semana, convocados por la Archidiócesis para preparar juntos la próxima visita del Papa León XIV. Día y medio de trabajo intenso, reflexión pastoral y propuestas para esta visita que ha puesto de manifiesto el creciente protagonismo de la evangelización en el ámbito digital y la necesidad de afrontarla de manera comunitaria, eclesial y misionera (…). El cardinal partió de la pregunta fundamental de Jesús, “¿me amas?” para subrayar que la misión, también en el entorno digital, consiste en “apacentar”, cuidar, unir, y acompañar, especialmente en un contexto social marcado por la polarización y el conflicto. Frente a la tentación de aprovechar el evento para ganar visibilidad o agitar el debate público, el arzobispo propuso como clave pastoral el verbo apacentar: hacer que vayan juntos (…). Entre los ejes señalados para la misión comunicativa de los participantes, subrayó la provocación del encuentro con la pregunta de Jesús a alzar la mirada en un mundo que mira hacia abajo y mostrar que la Iglesia es comunidad”.

Cobo se trajo a Madrid para este evento a Monseñor Lucio Ruiz, secretario del Dicasterio para la Comunicación de la Santa Sede, quien “ofreció una amplia reflexión sobre la identidad y misión de los comunicadores digitales en el seno de la Iglesia (…). Éste insistió en que “nadie es francotirador en la Iglesia”, sino que se trata de caminar juntos, “afinados con el obispo como las cuerdas al violín”, advirtiendo de que “los enfrentamientos públicos entre misioneros digitales son uno de los cánceres más grandes de la misión digital: la unidad se defiende con los dientes, con la vida. No hay ninguna doctrina que justifique romper la unidad”.

Hubo más, porque un día y medio dan para mucho: mesas redondas y panel de experiencias, con gestión de publicaciones y calendario editorial, recursos compartidos, identidad y voz institucional, etc. Otras ponencias se enfocaron en ofrecer claves prácticas sobre cómo narrar la fe durante grandes eventos “para crear comunión”.

No ha sido el único encuentro. Ha habido otros, para que el mensaje quedara claro. Pero es muy fácil leer entre líneas: Cobo ha buscado construir un relato institucional triunfal, porque tiene pánico a que los fieles no apesedebrados, los que aman a la Iglesia y sufren por ella, le revienten el acto haciendo presente de alguna manera ante el Santo Padre el tema del Valle de los Caídos.

Durante estos dos meses, quienes seguimos las redes sociales, hemos sido bombardeados con mensajes provenientes de estas estas directrices meticulosamente orquestadas desde páginas web y cuentas de Instagram creadas ad hoc (Alzad la mirada y Con el Papa), además de la cuenta de Instagram de la delegación de juventud de la diócesis de Madrid. Hemos visto y escuchado cómo ensayaban los pueriles himnos que cantarán al papa, cómo se iban añadiendo invitados famosetes a la velada – concierto multitudinario; se han grabado un par de lamentables vídeos que no hablan de Dios, sino de fraternidad universal, etc. Y los misioneros digitales, devenidos en mercenarios digitales, encantados de formar parte de transmitir el relato de la visita de León a sus decenas de miles de seguidores en redes sociales. No sabemos quiénes lo han hecho ingenuamente, con sus mejores intenciones, y quiénes lo han hecho porque convenía a su ego, a sus bolsillos o a ambos. 

Todo esto es, nada más y nada menos, que el sanchismo en versión eclesiástica. Es decir, lo más corrupto moralmente del mundo aplicado por la Archidiócesis de Madrid, encabezada por su cardenal. Estamos acostumbrados ya a los equipos de opinión sincronizada y tertulianos-activistas a sueldo del PSOE. Pero es que resulta que tampoco el sanchismo hace nada nuevo, sino que sigue lo que ya inventó Goebbels, ministro de propaganza nazi, con su programa basado en 11 principios, de los cuales algunos son claramente visibles no ya en el PSOE, sino en la organización de la visita del Papa a Madrid por parte del cardenal Cobo.

Veamos: en primer lugar, el principio de simplificación y del enemigo único: adoptar una única idea, un único Símbolo; Individualizar al adversario en un único enemigo (los que quieren sembrar división durante la visita del papa); también, el principio de la transposición. Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo el ataque con el ataque. “Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan”: como anticipa que va a salir lo del Valle, prepara toda esta artillería de confeti y mensaje de “unidad”. 

Otro principio goebbeliano que aplica Cobo es el de la vulgarización. “Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa. Si han estado siguiendo las redes, la vergüenza ajena que produce la infantilización y estulticia de los vídeos que ha lanzado la Archidiócesis habla por sí misma.  Otro principio fundamental evidente en la estrategia de Cobo-Goebbels es el de orquestación. “La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentadas una y otra vez desde diferentes perspectivas, pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas”. Igual que el principio de la silenciación, que en la visita del Papa se aplica inequívocamente a la situación del Valle de los Caídos: acallar sobre las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen el adversario, también contraprogramando con la ayuda de medios de comunicación afines. Y, finalmente, el principio de la unanimidad. Llegar a convencer a mucha gente que se piensa “como todo el mundo”, creando impresión de unanimidad. En total, seis de los once principios goebbelianos de propaganda están siendo aplicados por Cobo a la construcción del relato de la visita del Papa

Como católicos, a quienes el Señor nos ordena “velar”, estar atentos, debemos desenmascarar éste o cualquier otro relato orquestado que pretenda convencernos de algo contrario a lo que vean nuestros ojos y escuchen nuestros oídos, que es lo que, siguiendo el realismo tomista, ergo cristiano, nos lleva a procesar racionalmente cualquier idea o situación.

Para finalizar, me parece de obligada mención, y no sólo como algo anecdótico, sino como un signo de los tiempos eclesiales, cómo algunos de los más avispados mercenarios digitales han aprovechado para lanzar cualquier objeto de merchandising de la visita del papa para beneficio de sus propias arcas. No hace falta decir nombres, sino solamente estar atentos a quienes lo primero que hacen cuando viene el papa es lanzar a la venta una línea de camisetas y pretende gestionar una empresa de evangelización con personas a sueldo de los donativos de ingenuos benefactores.

Poco o nada queda ya de Juan Pablo II tronando a los jóvenes “No tengáis miedo de abrir las puertas a Cristo” o de Benedicto XVI narrando las hazañas de la Christianitas minor hispánica, tierra de santos y evangelizadora de medio mundo. En esta visita, me da la sensación de que el papa se deja instrumentalizar por los distintos obispos de las diócesis que visita y, peor aún, por el gobierno sanchista, para proyectar las imágenes y mensajes que ellos han prediseñado, porque lo que más le importa al Sumo Pontífice de la Iglesia Católica es llegar a Canarias para culminar el Lampedusa 2.0 que Francisco no pudo realizar.

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