«Guardada en el cajón»: La defensa de Traditionis custodes de Roche queda fuera del próximo consistorio

«Guardada en el cajón»: La defensa de Traditionis custodes de Roche queda fuera del próximo consistorio

La difusión de la carta del cardenal Giovanni Battista Re, decano del Colegio Cardenalicio, este miércoles, dejó claro que la cuestión litúrgica no formará parte del próximo consistorio convocado por León XIV para los días 26, 27 y 29 de junio. La agenda definitiva estará centrada en la situación internacional, la encíclica Magnifica humanitas y el proceso sinodal, dejando fuera el tema referido a la liturgia y el vetus ordo que ya había sido aplazado durante el consistorio de enero, pero que fue debidamente preparado por el prefecto del Dicasterio para el Culto Divino.

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Esta ausencia tiene una consecuencia que algunos comienzan a considerar positiva: la intervención preparada por el cardenal Arthur Roche sobre la reforma litúrgica y la Misa tradicional queda definitivamente archivada.

La liturgia vuelve a quedar fuera

Durante el consistorio celebrado en enero, los cardenales decidieron priorizar los debates sobre la sinodalidad y la misión evangelizadora, dejando para una futura reunión cuestiones como la reforma de la Curia y la liturgia.

Muchos daban por hecho que este último tema regresaría ahora a la agenda. Sin embargo, León XIV ha optado por centrar los trabajos en otros asuntos, evitando reabrir uno de los debates más sensibles dentro de la Iglesia en este último tiempo.

La ponencia de Roche que nunca llegó a discutirse

La razón principal es el contenido del documento preparado por el cardenal Arthur Roche, prefecto del Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos.

En ese texto, destinado inicialmente a servir de introducción al debate litúrgico, Roche defendía abiertamente las tesis de Traditionis custodes y cuestionaba la orientación adoptada por Benedicto XVI en Summorum Pontificum.

El purpurado británico sostenía que no era posible «volver a aquella forma ritual que los padres conciliares, cum Petro et sub Petro, sintieron la necesidad de reformar», y reafirmaba la idea de que los libros litúrgicos promulgados tras el Concilio Vaticano II constituyen la única expresión de la lex orandi del rito romano.

Roche insistía además en que las concesiones realizadas desde san Juan Pablo II para el uso del Misal de 1962 nunca estuvieron destinadas a promover la expansión de la liturgia tradicional.

León XIV ha marcado otro tono

La exclusión de la cuestión litúrgica adquiere especial relevancia a la luz de algunos gestos recientes del actual Pontífice.

Pocos meses después de las afirmaciones de Roche, León XIV envió una carta a los obispos franceses en la que les pidió buscar «soluciones concretas» que permitan una «generosa inclusión» de los fieles vinculados sinceramente al Vetus Ordo, siempre dentro de las orientaciones del Concilio Vaticano II.

Aquellas palabras fueron interpretadas por los mismos obispos como una corrección del clima de confrontación que había acompañado el debate litúrgico en los últimos años. Incluso Roche y Parolin llegaron a moderar su discurso.

Precisamente por ello, iniciar una discusión cardenalicia sobre la liturgia a partir de un texto tan claramente alineado con la línea más restrictiva de Traditionis custodes difícilmente habría favorecido el entendimiento en este momento.

Chartres y una realidad imposible de ignorar

La decisión llega además pocos días después de una nueva edición de la peregrinación París-Chartres, que volvió a reunir a más de 20.000 participantes, la inmensa mayoría jóvenes.

El crecimiento constante de estas peregrinaciones tradicionales en Francia, España, Italia y otros países europeos ha reforzado la percepción de que existe una realidad pastoral viva que no puede despacharse simplemente como una cuestión disciplinaria.

Para muchos cardenales, el fenómeno obliga a mirar con mayor atención las aspiraciones de miles de fieles que encuentran en la liturgia tradicional un camino de vida cristiana y de pertenencia eclesial.

A la espera de una discusión más serena

La desaparición de la liturgia del orden del día no significa que la cuestión haya quedado resuelta. Las tensiones derivadas de Traditionis custodes continúan presentes en numerosas diócesis y comunidades.

Sin embargo, todo indica que León XIV prefiere que este debate se aborde en otro momento y en un clima más favorable al entendimiento mutuo.

La impresión que dejan las últimas decisiones del Pontífice es que la discusión sobre la Misa tradicional no se cerrará mediante nuevas restricciones, sino mediante esa «nueva forma de mirarnos unos a otros» de la que habló a los obispos franceses. Si finalmente el relevo de Roche se produce en los próximos meses, no son pocos los que esperan que sea su sucesor quien afronte esta cuestión con una dosis mayor de serenidad, sentido común y sensibilidad pastoral hacia todas las realidades presentes en la Iglesia.

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