Sinodalidad y Magnifica humanitas: La liturgia vuelve a quedar fuera de la agenda del próximo consistorio de León XIV

Sinodalidad y Magnifica humanitas: La liturgia vuelve a quedar fuera de la agenda del próximo consistorio de León XIV

El próximo consistorio convocado por el papa León XIV para los días 26, 27 y 29 de junio estará marcado por la reflexión sobre la situación internacional, el estudio de la encíclica Magnifica humanitas y una actualización sobre el proceso sinodal. Así se desprende de una carta enviada el 3 de junio por el cardenal Giovanni Battista Re, decano del Colegio Cardenalicio, a todos los cardenales participantes.

Según explica el purpurado, el Santo Padre desea que el encuentro sea un espacio de escucha mutua, discernimiento y profundización común sobre los desafíos que afronta actualmente la Iglesia. El objetivo es recoger la experiencia de los cardenales repartidos por todo el mundo y favorecer un intercambio franco de opiniones sobre cuestiones relevantes para la vida eclesial.

Cuatro grandes temas para el consistorio

La primera sesión estará dedicada a una reflexión compartida sobre la situación internacional y la realidad de las Iglesias locales. Los cardenales serán invitados a exponer los principales sufrimientos, tensiones y desafíos que afectan actualmente a los pueblos y comunidades eclesiales bajo su responsabilidad, así como los signos de esperanza y reconciliación que consideran más significativos.

La segunda y la tercera sesión girarán en torno a la encíclica Magnifica humanitas, publicada recientemente por León XIV. El Vaticano ha puesto a disposición de los participantes materiales de trabajo específicos para preparar las discusiones.

En la segunda sesión se abordará especialmente el capítulo quinto del documento, titulado «La cultura de la potencia y la civilización del amor». La carta destaca que la encíclica analiza la creciente polarización y conflictividad del mundo contemporáneo y recuerda que la paz no constituye únicamente un ideal moral, sino una condición esencial para el desarrollo de los pueblos.

El texto señala además que los cardenales serán invitados a reflexionar sobre cómo reafirmar hoy el principio del «superamento della teoria della guerra giusta», es decir, la superación de la teoría de la guerra justa, una expresión que la propia encíclica considera frecuentemente invocada para justificar conflictos armados.

La encíclica como eje del pontificado

La tercera sesión profundizará en la propuesta central de Magnifica humanitas: interpretar las transformaciones culturales y sociales de nuestro tiempo a la luz del Evangelio para orientar el desarrollo humano integral.

La relevancia otorgada a la encíclica durante el consistorio confirma que el documento se ha convertido en uno de los principales ejes programáticos del pontificado de León XIV. No se trata únicamente de una reflexión doctrinal, sino de un texto que el Papa quiere convertir en referencia para la acción pastoral y el discernimiento de la Iglesia en los próximos años.

El proceso sinodal volverá a la mesa

La última sesión incluirá una actualización sobre el proceso de aplicación del Sínodo y la preparación de las asambleas previstas para 2027 y 2028. Los cardenales recibirán información sobre las distintas etapas, criterios y herramientas que se están desarrollando para continuar el camino sinodal.

Posteriormente tendrá lugar un diálogo libre entre los miembros del Colegio Cardenalicio y el Papa, con intervenciones breves de tres minutos por participante.

Las sesiones contrastan con la ausencia de otros temas que habían suscitado interés tras el primer consistorio del pontificado. Entonces, los cardenales optaron por concentrar sus trabajos en la sinodalidad y la misión evangelizadora, dejando fuera cuestiones como la liturgia y la reforma de la Curia.

Consistorio y creación de nuevos metropolitanos

La carta recuerda asimismo que el consistorio se celebrará los días 26 y 27 de junio en el Aula Pablo VI y en el Aula del Sínodo. Los trabajos concluirán el 29 de junio en la basílica de San Pedro, durante la solemnidad de los santos Pedro y Pablo.

Precisamente ese día, a las 9:30 de la mañana, León XIV presidirá la solemne celebración eucarística en la Basílica Vaticana, durante la cual bendecirá los palios e impondrá personalmente esta insignia litúrgica a los nuevos arzobispos metropolitanos nombrados a lo largo del último año.

La imposición del palio constituye uno de los momentos más significativos de la solemnidad de los santos Pedro y Pablo. Esta banda de lana blanca, adornada con cruces negras, simboliza la comunión de los arzobispos metropolitanos con el Sucesor de Pedro y la responsabilidad pastoral que ejercen sobre las Iglesias particulares confiadas a su cuidado.

La carta enviada por el cardenal Re precisa además que no está prevista una concelebración eucarística de todos los cardenales el domingo 28 de junio, tal como ya se había comunicado previamente.

La convocatoria refleja el deseo del Papa de convertir los consistorios en auténticos espacios de consulta y discernimiento colegial, en los que los cardenales puedan aportar la experiencia de las Iglesias particulares y colaborar más estrechamente en la orientación del gobierno universal de la Iglesia.

 

DECANO DEL COLEGIO CARDENALICIO

Ciudad del Vaticano, 3 de junio de 2026

Eminencia Reverendísima:

Con vistas al próximo Consistorio, que tendrá lugar los días 26, 27 y 29 de junio del presente año, deseo poner en su conocimiento lo siguiente.

Como ya se experimentó en el encuentro anterior, esta ocasión quiere ser ante todo un espacio de escucha mutua, discernimiento y reflexión compartida sobre algunas cuestiones importantes para la vida y la misión de la Iglesia en el momento actual. El Santo Padre desea, en efecto, recoger la experiencia y el consejo de los miembros del Colegio Cardenalicio y, al mismo tiempo, poder contar con la ayuda activa y el apoyo de cada uno en los diversos lugares y responsabilidades en los que sirve a la Iglesia. Por esta razón, será importante que nuestro trabajo común se desarrolle en un clima de escucha, libertad y parresía, para favorecer un discernimiento compartido sobre las cuestiones que estaremos llamados a abordar.

Las sesiones de trabajo se articularán en torno a cuatro temas principales, distribuidos a lo largo de los distintos días.

La primera sesión tendrá el carácter de una meditación compartida sobre la situación internacional. En un clima de oración, seremos invitados a presentar ante el Señor aquello que estamos viviendo en las distintas partes del mundo y en las Iglesias locales. La puesta en común estará guiada por dos preguntas: ¿Qué sufrimientos, tensiones e interrogantes afectan hoy con mayor fuerza a los pueblos y a las comunidades eclesiales confiadas a su cuidado? ¿Qué signos de esperanza, de fidelidad al Evangelio y de posible reconciliación considera importante presentar para nuestra reflexión común?

La segunda y la tercera sesión estarán dedicadas a un estudio más profundo de la encíclica Magnifica humanitas, disponible, junto con diversos materiales complementarios, en el sitio web magnificahumanitas.org.

La segunda sesión estará dedicada a un intercambio de experiencias a partir del capítulo 5, «La cultura del poder y la civilización del amor», con especial referencia a los números 182-192. Frente a la expansión de una cultura marcada por la polarización, la violencia y la creciente conflictividad, la encíclica subraya que «la paz no es simplemente una cuestión entre otras, sino una condición previa para el bien común universal y una prueba de la madurez moral de los pueblos» (n. 182). El intercambio nos ayudará a tomar mayor conciencia de cómo esta realidad afecta dolorosamente la experiencia de muchos de ustedes, especialmente de quienes proceden de territorios marcados por la guerra, al tiempo que interpela también a otros contextos, donde están reapareciendo lenguajes, lógicas y prácticas que debilitan la posibilidad de la reconciliación y la convivencia. En particular, seremos invitados a reflexionar sobre cómo reafirmar hoy de la mejor manera que «la teoría de la “guerra justa”, que con demasiada frecuencia ha sido utilizada para justificar cualquier tipo de guerra, ha quedado ya superada» (n. 192), y sobre qué caminos concretos podrían ayudar a los pueblos y a las comunidades cristianas a custodiar y construir la paz.

En la tercera sesión, tomando como punto de partida la perspectiva de «construir para el bien común», recordada tanto en la introducción como en la conclusión de Magnifica humanitas, cuya lectura les invitamos a realizar, se pretende profundizar conjuntamente en la invitación de la encíclica a interpretar las transformaciones de nuestro tiempo a la luz del Evangelio y a orientar el deseo humano de felicidad y plenitud hacia un desarrollo humano integral.

En la sesión final, un primer momento estará dedicado a actualizar a los miembros del Colegio sobre el proceso de implementación del Sínodo, a la luz del reciente documento Hacia las Asambleas 2027-2028: etapas, criterios e instrumentos para la preparación. Seguirá un tiempo de diálogo libre entre los miembros del Colegio y el Santo Padre, con intervenciones limitadas a tres minutos.

A la luz de la experiencia vivida en el Consistorio del pasado mes de enero, se recomienda encarecidamente una adecuada preparación para el encuentro, no solo mediante una consideración atenta de las cuestiones que serán abordadas, sino también, y sobre todo, mediante la oración y una renovada atención a la vida de las Iglesias confiadas a su cuidado pastoral. La contribución de cada cardenal resulta, de hecho, tanto más fecunda cuanto más nace del contacto vivo con el Pueblo de Dios, con sus esperanzas, sus preguntas y también sus dificultades.

Deseo asimismo recordarles que el Consistorio se celebrará los días 26 y 27 de junio en el Aula Pablo VI y en el Aula del Sínodo, y concluirá el 29 de junio en la Basílica de San Pedro, cuando el Santo Padre presidirá la Santa Misa de la solemnidad de los santos Pedro y Pablo, bendecirá los palios y los impondrá a los nuevos arzobispos metropolitanos. Se precisa que no está prevista una Eucaristía concelebrada el domingo 28 de junio, tal como se indicó anteriormente.

Encomendando este tiempo de preparación a la intercesión de la Santísima Virgen María, Madre de la Iglesia, renuevo mi gratitud por su generoso servicio y le aseguro mi recuerdo en la oración.

Cardenal Giovanni Battista Re
Decano del Colegio Cardenalicio

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